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54 MADRID MARTES 16 s 10 s 2007 ABC Pasan 226 trenes cada día, desde las 5.20 hasta medianoche, y luego de mercancías; se está generando un trauma Tras varias soluciones fallidas se instalarán tacos antivibraciones y se pide que los trenes reduzcan su velocidad Una vecina muestra las grietas que rodean el marco de una de sus ventanas en la calle de Doña Anita Martínez FOTOS: DE SAN BERNARDO Diez mil afectados por las vibraciones del tren en Getafe reclaman soluciones Desde que se soterró la C- 4, en 2000, casi 3.000 pisos sufren fuertes temblores que provocan grietas y daños psicológicos en sus inquilinos s Hoy se concentran MARIO DÍAZ MADRID. La fractura de la vía del tren que partía Getafe comenzó a solucionarse a finales de 2000, cuando la línea C- 4 se soterró. Los vecinos de la zona hasta entonces sufrían las molestias de los ruidos de los trenes, pero nunca imaginaron que a partir de esa obra padecerían todo un suplicio: las vibraciones de los trenes se trasladaron a sus casas, afectadas por constantes temblores que provocan grietas en las paredes y un sinvivir en los inquilinos. Desde entonces no han parado de reclamar soluciones, que hoy se repetirán con una concentración a las puertas del Ayuntamiento de la localidad. Sufrimos las vibraciones de 226 trenes cada día, que pasan desde las 5.20 hasta medianoche, y de madrugada circulan convoyes de mercancías. Lo estamos pasando fatal, hay vecinos que no duermen, otros sufren depresión: se está generando un trauma afirma Joaquín Sánchez, portavoz de la plataforma de afectados. Esta plataforma se ha convertido en la voz de los alrededor de 10.000 vecinos de Getafe que sufren el problema, en torno a 3.000 viviendas ubicadas en los barrios de Centro, La Alhóndiga y Kelvinator. Las instituciones recibieron las primeras quejas al día siguiente de que comenzaran a pasar los trenes: los primeros sacudieron a miles de vecinos el 27 de noviembre de 2000. Han pasado siete años y el problema sigue ahí, pese a las distintas soluciones acometidas tras la marea de escritos, pancartas y concentraciones. miento anunció la colocación de tacos antivibratorios en las zonas afectadas, a partir de diciembre, para intentar erradicar el problema. Además, también reclamó a Renfe que garantice el mantenimiento de las ruedas de los trenes y de las vías, evitando así rozamientos. El Consistorio también insiste a Renfe en que los convoyes reduzcan la velocidad a su paso por estas zonas: los vecinos están convencidos de que las vibraciones se disparan cuando los trenes circulan a 100 kilómetros por hora o más, mientras que cuando lo hacen a 50 apenas los sienten. Hasta ahora Renfe se ha negado por problemas de servicio, porque se reduciría la cadencia de paso explica la primera teniente de alcalde, Sara Hernández. Con este nuevo paquete de medidas, el Ayuntamiento confía en solucionar el problema. Los vecinos, mientras, creen que los tacos antivibratorios serán ineficaces: Mientras no haya un mantenimiento total de Renfe y una reducción de la velocidad no habrá solución sostiene el portavoz, convencido de que el soterramiento se ejecutó mal. Así lo cree también el Ayuntamiento, que instará a la Comunidad a que exija a la constructora la responsabilidad por vicios ocultos, y que proceda a realizar los trabajos para dar una solución adecuada al problema La Comunidad realizó el proyecto y recepcionó la obra y, aunque esperamos que los tacos antivibratorios sea la solución definitiva, ése es el foco del problema afirma la primera teniente de alcalde local. En la Consejería de Transporte se reconoce que se acometió esa obra de 2,9 kilómetros, pero se puntualiza que se hicieron las pruebas pertinentes antes de que la recepcionara Renfe, que se comprometió a su mantenimiento lo que dudan que hayan hecho. Los 10.000 afectados no quieren ni oír hablar de competencias y sólo quieren una solución que acabe con su sinvivir. Si no llega pronto, no descartan acudir a los juzgados. ¿Soterramiento mal ejecutado? Soluciones ineficaces En 2002, tras un estudio de vibraciones, se colocaron unas láminas de neopreno en el tramo Getafe Centro- Túnel de Parla para intentar reducir los temblores. En 2005 se realizó un nuevo estudio tras el que, en febrero de 2006, se instalaron nuevas láminas de neopreno en la parte del túnel desde Getafe Centro hasta Margaritas. El problema remitía temporalmente y volvía a empezar. Este mismo año, se procedió a ejecutar un nuevo estudio de vibraciones. La semana pasada, tras reunirse con el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias del Ministerio de Fomento (ADIF) el Ayunta- Tomasa señala las grietas que han roto el zócalo en su vivienda