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ABC LUNES 15 s 10 s 2007 DEPORTES 95 EL MUNDO ES UNA HISTORIA DINAMITA EN LOS PUÑOS Pocos son los que estos días apuntan que Euskadi es patria grande de grandes deportistas, chicarrones que dejaron el nombre de su tierra en el lugar que merece le sacasen en primera. Con el rostro quebrado y la patria en los puños, llevó el nombre de su caserío hasta lo más alto. Urtain Veinte años después, durante el verano de la Expo y las Olimpiadas, Urtain volvería a ser noticia en primera. Ante la presencia del abismo, decidió tirarse. Entonces, la prensa sensacionalista, acostumbrada a brillar con las sombras ajenas, sacó a todo color el golpe de la cabeza sobre el pavimento. El bueno de Urtain creía en Dios a ratos y en Paulino Uzcudun siempre. Paulino Uzcudun, ídolo de Urtain, fue nacido en Régil, una aldea musgosa bañada por el viento puro del norte y que queda cerca de Azpeitia. Desde muy chico demostró que no había hombre que no arrugase ante la dinamita de sus puños. Con antebrazos de leñador y músculo en corto, sin llegar a la congestión pero bien nutrido, sus golpes al adversario eran toda una invitación a montar en el tiovivo del cuadrilátero. Sus conquistas empezaron el día que llegó a París con la boina de las vanguardias sombreándole la piedra del rostro. Era el perfil, a todas luces partido, de un dibujo cubista. Sucedía a principios de los años veinte y lo demás es leyenda, incluidos los combates contra Primo Carnera, el gigante italiano al que Mussolini instrumentalizó con ayuda de la prensa, y del que Budd Schulberg se sirvió para escribir una de las mejores novelas del tema. Más dura será la caída (Alba editorial) es una historia negra, real y áspera como el papel de lija. En ella se muestra a todas luces el humo que cubre los arcanos del cuadrilátero. Con todo y con eso, la lista de los grandes boxeadores vascos sigue siendo larga. Brillan campeones como Zubiaga, el de la Coz de Mula, capaz de partir una vaca y comérsela cruda o ese otro, Isidoro Gaztañaga, al que un día se le acercó González- Ruano, atraído por la novelería de su gesto macho. Al final Gaztañaga acabó baleado en la Argentina por un asunto de cuernos. Y también están Mendicute y Paco Bueno Múgica, hombres que, allí donde fueron, llevaron la patria vasca en los puños. Y aunque algunos serían instrumentalizados por la clase política, cualquiera de ellos sabía pegar por la izquierda más pura. La misma que sostiene que no se pueden construir patrias chicas sobre mezquinas grandezas. Montero Glez Escritor El trío arbitral español posa en Teherán con un diario deportivo iraní M. AYESTARÁN Árbitros españoles traen la paz a la liga iraní POR MIKEL AYESTARÁN TEHERÁN. Llegamos dos horas antes del partido y el campo ya estaba lleno, el ambiente era espectacular El vizcaíno Eduardo Iturralde González y sus auxiliares, Rafael Guerrero y Roberto Díaz, fueron los encargados de dirigir el choque de máxima rivalidad en Irán. Los dos grandes equipos de Teherán, Persépolis y Steghlal, empataron a uno en un clásico comparable a los que juegan Real Madrid y Barcelona en la Liga española. El país entero se detuvo a las tres en punto de la tarde para seguir los noventa minutos más apasionantes del fútbol nacional. La rivalidad llega a tal extremo que la federación iraní decidió, hace algunas temporadas, contratar árbitros extranjeros para dirigir el encuentro. Primero llegaron colegiados de la liga alemana y, desde el pasado año, con Pérez Burrul, es la Federación española la que envía a un equipo de profesionales a arbitrar este derby. pensaron. No conocían a ningún jugador, no sabían ni el color de las camisetas de los equipos, pero gracias a los vídeos de Youtube se pusieron al día de las novedades de ambas escuadras, los rojos del Persépolis y los azules del Steghlal. El nivel del juego ha sido bueno, pero hay una gran diferencia con España. Aquí dejan la hierba más alta y el fútbol es más lento, especialmente del centro del campo hacia arriba. Es un estilo directo y de mucho contacto destacó Iturralde, que anuló con acierto un gol al Persépolis en la primera parte porque el delantero controló la pelota con la mano. El trato ha sido exquisito dentro y fuera del campo. La hospitalidad de este pueblo me ha dejado impresionado. En la Liga española ocurre lo mismo, siempre que llega un colegiado extranjero se le mira mejor que al de casa destacó el asistente Rafael Guerrero. Después de cuatro días en Teherán, los árbitros españoles abandonaron el país de madrugada rumbo a España. Las autoridades habían declarado el partido de alto riesgo y, ante la previsión de altercados al término del mismo, llevaron a los colegiados directamente al hotel para que se ducharan en sus habitaciones en lugar de en el estadio. Fútbol en progresión ¿Sencillo? He tenido que mostrar cuatro tarjetas en trece minutos porque el tema se me podía ir de las manos. El inicio ha sido trepidante comentó Iturralde González al finalizar un duelo que terminó con seis cartulinas amarillas y la expulsión del segundo entrenador del Steghlal por protestar. Cuando la Federación les propuso el viaje a Irán, no se lo Ni el color de la camiseta Iturralde González y sus auxiliares habituales fueron los encargados de dirigir el Madrid- Barça iraní Javad Nekounam es el único representante iraní en la Liga española. El jugador de Osasuna- -que se va a perder esta temporada por una lesión- -ha sido nominado el deportista iraní de la temporada pasada y es todo un ídolo local. Cada vez más futbolistas de este país hacen las maletas para disputar competiciones europeas, ya que la liga local no tiene un nivel muy alto. Con el empate de ayer, el Persépolis sigue invicto y lidera la tabla con 21 puntos, cosechados en los nueve partidos disputados hasta el momento. La llegada al banquillo de Afshin Ghotbi, ayudante de Guus Hiddink en su etapa como seleccionador de Corea del Sur, ha sido un revulsivo para el equipo colorado. Su eterno rival, al contrario, no levanta cabeza y ocupa la décima posición de la tabla, para desesperación de sus hinchas. El trío arbitral no tuvo en ningún momento miedo de viajar a Teherán. El griterío de los noventa mil espectadores que abarrotaron el Estadio Azadi (que significa libertad, en persa) tampoco influyó en el discurrir de un encuentro cuyo resultado y arbitraje dejó a todos contentos. on días en que los noticieros trazan con lápiz grueso el mapa de Euskadi. Con el pulso tartamudo, emborronan la identidad de un pueblo que lleva la tira de años ante la presencia del abismo. Los medios de comunicación, rompiendo los nervios de todo proceso, se dan a la explotación mercantil del conflicto, manteniéndole así encendido a la que cubren con humo los arcanos del mapa. Sin embargo, Euskadi es algo más que una clase política con aroma a cirio pascual y monaguillos quemando papeleras. Pocos son los que estos días apuntan que Euskadi es patria grande de grandes deportistas. Chicarrones de buenas espaldas y mejor hebra que dejaron el nombre de su tierra en el lugar que merece. Ante todo, Euskadi es patria rica en campeones. Por haber, hay desde pelotaris que ni pintados por Zuloaga, hasta futbolistas del Vasconia pasando por ciclistas con pierna como chopo y boxeadores de fuerte pegada. Y es aquí, en Guipúzcoa, cuna del boxeo, donde conviene hacer un alto para recordar algunos de los más grandes. José Manuel Ibar se inició en el boxeo cuando ya era un mozo hecho y derecho. Venía de ser aitzkolari, de los que parten leños a golpe de hacha. Sin embargo, él no necesitaba hacha. Qué va. Con sólo mirarlos, los rompía. Dotado de un impulso capaz de hacer retroceder a un toro, el día que el aitzkolari se calzó unos guantes, al cuadrilátero se le acabó el misterio. Sus combates paraban el mundo en cada asalto. Exhibía unos puños que garantizaban pupa y, con ayuda de ellos, ostentó grandezas en el peso fuerte. Ocurrió a principios de los años setenta del pasado siglo y no había semana que las revistas de la época no S Es en Guipúzcoa, cuna del boxeo, donde conviene hacer un alto para recordar algunos de los más grandes