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20 ESPAÑA Una nueva crisis amenaza al Gobierno catalán LUNES 15 s 10 s 2007 ABC ERC: la crisis que pone en jaque al tripartito La Conferencia Nacional de ERC debatirá, a petición de los críticos, la ruptura del acuerdo de gobierno tripartito con el PSC e ICV s Carod y Puigcercós ya salieron perdedores del Congreso de Lérida; las asambleas también tumbaron sus tesis estatutarias IVA ANGUERA DE SOJO BARCELONA. La actual dirección de Esquerra Republicana, liderada por Josep Lluís Carod- Rovira y Joan Puigcercós, afronta el próximo 20 de octubre una prueba de fuego en la Conferencia Nacional del partido que debe revisar la estrategia política republicana. Una conferencia a la que concurren las dos corrientes críticas surgidas en el último año- -Reagrupament. Cat (R. Cat) de Joan Carretero, y Esquerra Independentista (EI) de Uriel Bertran- -con el objetivo de imponer un correctivo a una ejecutiva que consideran demasiado apegada a sus cargos en la Generalitat. Les exigen separar los cargos internos de los institucionales- -siguiendo el modelo aplicado por el PNV- -y renegociar el acuerdo de gobierno en Cataluña con el PSC para marcar los pasos hacia la celebración de un referéndum de autodeterminación en la próxima legislatura. Así, la Conferencia Nacional del día 20 despejará dudas sobre el futuro del gobierno tripartito que preside José Montilla. De triunfar la postura de las corrientes críticas, la dirección de ERC se vería obligada a renegociar el denominado Pacto de Entesa para incluir en el mismo el concierto económico o una ley de referéndum catalana. Unas condiciones inasumibles para el PSC de José Montilla, muy presionado a su vez por las necesidades electorales del PSOE a las puertas de las generales. En este contexto, la dirección republicana insiste una y otra vez ante sus sectores críticos en que no es serio pretender renegociar un pacto de gobierno que la formación selló hace menos de un año, conscientes de que una reivindicación así podría hacer saltar por los aires el Gobierno catalán. Pero los republicanos díscolos ya han marcado incluso el proceso renegociador y la obligatoriedad de someter un hipotético nuevo acuerdo a las bases para garantizarse un texto más radical que el actual. Paralelamente, sectores republicanos y nacionalistas han iniciado un acercamiento de posturas a través del nacimiento de nuevas plataformas soberanistas, que se han convertido en punto de encuentro entre CiU y ERC. El pasado jueves se constituyó oficialmente la Fundación Círculo de Estudios Soberanistas, liderada por el pro- convergente Alfons López Tena y el pro- republicano Héctor López Bofill. La noche antes, la Plataforma por el Derecho a Decidir (PDD) -próxima a ERC- -y Soberanía y Progreso- -en la órbita de Convergència- -anunciaron que unirán estrategias con el fin de movilizar a la sociedad civil catalana hacia la convocatoria de un referéndum de autodeterminación en un acto unitario en el que reunieron a los diputados de ERC y miembros de CDC. Más allá de plataformas y grupos afines, las propias direcciones de CiU y ERC han empezado a realizar tímidas maniobras de acercamiento en las últimas semanas. Dirigentes de CiU han recuperado la idea de la alianza nacionalista que marginaría al PSC del gobierno catalán. Una propuesta que la dirección de Esquerra ya no rechaza tan tajantemente como hace unos meses. Estas maniobras no son ajenas a las tensiones que vive también CDC en su interior. Las presiones del sector más soberanista, liderado por Felip Puig y Oriol Pujol, han estado a punto de provocar la ruptura con Unió. Finalmente Artur Mas y Josep Duran Lleida han conseguido salvar los muebles, pero el líder de Convergència sigue sometido a enormes presiones que le han llevado a una remodelación interna en la que el hijo del ex presidente Jordi Pujol ha asumido nuevas cuotas de poder. Este es el escenario en el que se enmarca la próxima Conferencia Nacional de Esquerra, en la que el carácter asambleario del partido jugará en contra del aparato controlado por Puigcercós y su mano derecha, el radical Xavier Vendrell. Sin embargo, los dirigentes republicanos parecen haber aprendido de las dos últimas derrotas. La última se produjo en un momento clave- -las asambleas sobre el Estatuto- -en las que se impuso el no al texto a pesar de que la dirección del partido defendía un voto favorable. Aquella im- Tensiones en CiU Puigcercós y Carod, en una Ejecutiva de ERC posición de las bases independentistas obligó al entonces presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, a expulsar a ERC del primer tripartito. Antes de eso, el último congreso republicano, celebrado en Lérida en 2004, ya se saldó con una inesperada derrota de la dirección cuando intentó reformar los estatutos del partido para acabar, precisamente, con su carácter asambleario. Esta vez, sin embargo, el aparato ha aprendido la lección, a juzgar por las dificultades que los militantes de base han tenido para apuntarse a la Conferencia- -según los críticos- -que pese a todo registra una Récord de asistencia UN PARTIDO Y CUATRO PRETENDIENTES Josep Lluís Carod- Rovira El líder electoral en peligro Joan Puigcercós Presionando y presionado Joan Carretero Los críticos desde fuera Uriel Bertran Rebelión en el puente de mando ¿Hacia el pacto CiU- ERC? El presidente de ERC defiende con uñas y dientes su condición de líder electoral, pese a la presión ejercida por su secretario general, Joan Puigcercós, y pese a las corrientes críticas, que personalizan en su ejecutiva los males del partido. En los últimos tiempos Carod ha recuperado apoyos gracias a una cierta mejora de su imagen tras la crisis de Perpiñán. Además, sigue teniendo bien atadas las comarcas de Tarragona y del Ebro. Su clan de la avellana le asegura el control sobre parte del partido, a pesar de Puigcercós. El secretario general ha tenido que dividir sus fuerzas, antes concentradas en desbancar a Carod de la dirección del partido. El nacimiento de las dos corrientes críticas, especialmente Esquerra Independentista, pone en cuestión su cacareado control sobre el partido, ejercido a través de su mano derecha, Xavier Vendrell. Se ha planteado dejar el Gobierno catalán para centrarse de nuevo en el partido, pero un hombre que aspira a liderar ERC no puede declararse incompatible con las tareas de gestión gubernamental. Desde que fue sacrificado por el partido y dejó el tripartito a petición de Maragall ha denunciado el pacto de ERC con el PSC. Un matrimonio de conveniencia que a su juicio entorpece la carrera de ERC hacia la independencia, puesto que obliga a los republicanos a hacer demasiadas concesiones. El segundo tripartito, sellado con un Montilla perdedor de las elecciones y visto por las bases independentistas como un representante del españolismo del PSOE, le dio el empujón final como portavoz de los insatisfechos. El ex presidente de las juventudes de ERC (JERC) pertenecía a la órbita más cercana de Joan Puigcercós, pero su plataforma ha excedido los designios del secretario general y le ha llevado a ser expulsado de la ejecutiva del partido. Desde su ruptura con Puigcercós y una vez lanzada definitivamente su corriente interna, intenta capitalizar el descontento interno y liderar un nuevo relevo generacional al estilo de ERC, esto es, acabando con la dirección actual, a la que critica por su apego al cargo. Pero lo hace desde el escaño de diputado.