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Domingo 14 de Octubre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.541. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 2,05 Bélgica: 2,00 Estados Unidos: 2,50 USD. Francia: 2,05 Irlanda: 2,10 Italia: 1,75 Holanda: 2,00 Portugal: 1,35 Reino Unido: 1,20 LE. Suiza: 3.40 CHF. Marruecos. 16 Dh. Zepeda, el poeta caníbal El mexicano José Zepeda utilizaba poesía de su cosecha para seducir a mujeres a las que terminaba asesinando. Quien se decía poeta y pintor se comió parte del cuerpo de una víctima POR MANUEL M. CASCANTE a poesía y el hambre suelen ir juntas, pero nada indica que el cultivo de la lírica desemboque en el canibalismo. José Luis Calva Zepeda se trabajaba la métrica y la rima para seducir a mujeres que luego asesinaba. La policía mexicana le adjudica tres muertes y sospecha de él en otras cinco. Cuando fue detenido en su piso de la capital, salteaba en la sartén- -aderezada con ajo y especias- -una pierna de Alejandra, la que había sido su novia. En el refrigerador, el otro muslo y parte de un brazo; en una caja de cereales, los huesos; el resto del cuerpo, en un armario. Los ripios encontrados en el domicilio muestran que el psicópata había creado, verso a verso y golpe a golpe, una historia de terror de la que acabaría siendo protagonista. Los opúsculos de José Zepeda (así firmaba) egocéntricos y narcisistas, relatan sus tormentosas experiencias con mujeres que supuestamente lo abandonaron. A Alejandra la enamoró con sus escritos y con el envío de una rosa diaria, hasta dejar de amarla Soledad, madre de la infeliz, nunca terminó de confiar en aquel sujeto: Aléjate de ese hombre, no me gusta y me da mala espina le advirtió sin éxito. Junto a un joven desconocido, al que ahora se busca, el autoproclamado poeta, pintor y periodista frecuentaba los fines de semana los recoletos barrios de Condesa y Coyoacán, donde vendía los poemas y cuentos románticos- -amor y terror- -que él mismo editaba. Y hace unos meses se le vio ensayando una obra de teatro donde encarnaba a la Parca, guadaña en la mano. Psiquiatras y criminólogos se apresuran en escudriñar la mente del psicópata (infancia difícil, homosexualidad Irene Lozano ESPERANDO AL LÍDER i el Nobel de la Paz se pudiera leer sensu contrario, se sacarían conclusiones de lo más extravagantes. Acaban de recibirlo cientos de científicos que avalan el calentamiento del planeta y Al Gore, climática bestia negra de Bush. En 2005 se le concedió a Mohamed El Baradei, otra bestia negra de Bush, que, con más moral que el alcoyano, rebatió las tesis estadounidenses sobre el supuesto programa nuclear de Sadam. Si dos enemigos de Bush han contribuido a la paz en el mundo, ¿debemos deducir que el presidente de EE. UU. es una amenaza para la paz mundial? No, por Dios, qué extravagancia. Es más sensata la interpretación literal. En los últimos treinta años, los premiados han sido agentes de la paz, políticos o activistas cuyos actos fueron cruciales para ampliar la justicia, la democracia y los Derechos Humanos: desde Nelson Mandela hasta Óscar Arias, pasando por Suu Kyi o Amnistía Internacional. Ahora, en cambio, el premio recae en personas que investigan o divulgan, vinculadas al conocimiento y no a la acción. Sólo dos Nobel de la Paz han tenido un sesgo semejante en tres décadas: el de 1985 a los Físicos para la Prevención de la Guerra Nuclear, y el de 1995 a Joseph Rotblat, uno de los científicos firmantes del manifiesto Russell- Einstein contra la proliferación nuclear. Esto equipara la amenaza del cambio climático a la de las armas nucleares. Pero sobre todo es un inquietante indicio del vacío existente en la acción política: han premiado a quienes se dedican a concienciar del problema porque no hay nadie en el mundo liderando la toma de decisiones. O dicho de otro modo, que estamos a la espera de la Rigoberta Menchú del calentamiento global. Y no tenemos mucho tiempo. S L Zepeda, poco después de ser detenido cerca de su casa, en ciudad de México encubierta... lo típico) admirador confeso de Anthony Hopkins por su Hannibal Lecter en El silencio de los corderos Con la máscara de cuero que inmortalizara al monstruo creado por Thomas Harris, se retrató Zepeda para ilustrar la portada de una de sus premonitorias obritas. Se titulaba Instintos caníbales Policías y fiscales lo consideran un asesino en serie, que logró evadir a la justicia cambiando de residencia. Se le atribuyen las muertes de Alejandra, Ve- REUTERS rónica (otra supuesta novia) y una prostituta. Los investigadores elaboran patrones de las protagonistas de sus relatos, para compararlos con otras cinco mujeres que presuntamente también fueron víctimas de Zepeda desde 2004. En su prontuario criminal hay antecedentes por robo con violencia y abuso sexual. En el prólogo de Instintos caníbales escribía: Dedico estas palabras a la creación más grande del universo, que soy yo