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90 CIENCIAyFUTURO DOMINGO 14 s 10 s 2007 ABC LA CAZA MINUTO A MINUTO 09: 00 poblaciones. Donde el agua aún no se había 11: 00 inundadas. El agua arrastró coches y desbordado, estaba a punto de hacerlo (Viene de la página anterior) Esta imagen se repetía en numerosas Las calles de Calpe, completamente penetró en los edificios, inundando sótanos y garajes 16: 00 tormenta aún se dejaba sentir en A primeras horas de la tarde del viernes, la numerosas poblaciones, como en Oliva, en la imagen canzaron el jueves, 11 de octubre, por la noche, en plena carretera N- III y cuando aún faltaban 150 kilómetros para llegar a Valencia. Era apenas una precipitación moderada, que sin embargo ya se había convertido en fuerte a la altura de Requena y en torrencial cuando aún faltaban treinta kilómetros para llegar a la capital del Turia. El nuestro no era el único comando que iba a estudiar el fenómeno. Otro equipo se estaba trasladando desde Madrid, y ambos nos reuniríamos, ya sobre el terreno, con un tercer grupo, valenciano. La cita era el jueves a las doce de la noche en un centro comercial de las afueras de Valencia y se produjo bajo un intenso aguacero. Durante todo el viaje, Pedro y Daniel habían estado siguiendo a través del ordenador la evolución de la tormenta. En esos momentos estaba aún dividida en dos células, y una de ellas, que avanzaba en dirección sur, se encontraba justo encima de nuestras cabezas. Nos dirigimos hacia el mar, a la playa de la Malvarrosa, para tener un primer contacto visual. Allí, bajo una lluvia que esa misma noche llegó a dejar hasta 170 litros por metro cuadrado, la célula tormentosa era perfectamente visible sobre las agitadas aguas. La intensidad del viento y de los rayos eran un anuncio de lo que se avecinaba. Los datos de radar y satélite mostraban que la segunda célula estaba, a esa misma hora, más al sur, sobre Jávea. Y los contactos telefónicos con el Grupo de Prevención y Vigilancia (GPV) del INM en Valencia confirmaban que el esperado encuentro entre las dos se produciría precisamente en esa zona. Así que la estrategia estaba clara: adelantar por carretera a la primera tormenta y esperarla en Jávea, junto a la segunda, para observar en directo la fusión Pedro Serrano sabía que la orografía de la zona de Jávea, con sus montañas y elevaciones, no permitirían al segundo de los núcleos moverse de allí. El cabo de San Antonio sería el lugar ideal para echar la caña Cuando las dos se junten- -apuntó Daniel Serrano- -la situación se volverá explosiva Tal y como estaba previsto, las dos células tormentosas se unieron hacia las seis de la mañana del viernes, dando lugar a un denso núcleo de nubes de cerca de cien kilómetros de extensión. Debajo, se desató el caos. Los ríos y torrentes, incapaces de canalizar tanta agua, empe- El caos se apoderó de las carreteras y de los pueblos afectados por la tormenta La carretera nacional 332 se convirtió el pasado viernes en un infierno para el tráfico. A primeras horas de la mañana, antes de la llegada de las patrullas de la Guardia Civil y de los equipos de rescate, los conductores la recorrían sin saber lo que les esperaba: improvisados torrentes cruzando la calzada, auténticas lagunas de cientos de metros de extensión, árboles cruzados, piedras y barro arrastrados por la lluvia... Numerosos coches, algunos con personas atrapadas en su interior, flotaban inmovilizados en espera de ayuda. Los accesos a muchas poblaciones, como Oliva o Pego, estaban cortados. Las calles de Calpe, un ejemplo entre muchos, se transformaron en ríos improvisados que alimentaban, en la zona inferior del pueblo, un gran lago recién formado. La fuerza del agua arrastraba coches y se colaba en los portales, formando cascadas por las escaleras que bajaban a los garajes. Más de dos metros de altura de agua había en alguno de los desafortunados inmuebles. Por las calles, el caos. Los curiosos se mezclan con los afectados, los turistas del camping de las afueras abarrotan las calles, los bomberos y las patrullas de Protección Civil no saben por donde empezar. Un estudiante sale de casa y pasea al perro. Un hombre lleva sobre su espalda a una mujer, con tacones. Una pareja con impermeables amarillos pasea de la mano... Documentar los daños Una unión explosiva zaron a desbordarse. Muchas carreteras quedaron cortadas y numerosos pueblos, inundados. El agua no respetó coches, ni puentes, ni edificios. Ni siquiera tuvo en cuenta la vida de las personas. La segunda parte de la misión del equipo de cazatormentas consistía, precisamente, en documentar los eventuales daños. A las siete de la mañana del viernes y tras una noche entera de persecución, abandonamos el cabo de San Antonio y comenzamos a recorrer las zonas afectadas. Los datos indicaban que, efectivamente, la unión de las dos células había dado lugar a un SCM, y que su actividad no cesaría hasta bien entrada la tarde. Apenas dio tiempo a tomar un café en el bar Eme de Jávea, antes de que se cortara la luz. Fuera, el viento había derribado varios árboles. En las poblaciones de Denia, Pego, Gandía, Calpe, Oliva... la situación era siempre la misma. Caminos y carreteras convertidos en torrentes imposibles de cruzar. Pueblos enteros anegados, vecinos atónitos... Y todo bajo una lluvia que nunca olvidarán. Más información: http: www. tiemposevero. es A la izquierda, imagen del Meteosat a las 12 horas del día 11 de octubre. Arriba, una ampliación del Levante español