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ABC DOMINGO 14- -10- -2007 Si tenemos tantos problemas en el mundo, es por Irak y el unilateralismo de Bush Entrevista a Bill Clinton, ex presidente de EE. UU. 33 El comité de sabios propone reforzar al jefe del Estado, como quiere Sarkozy BORJA BERGARECHE MADRID. Un comité de reflexión presidido por el ex primer ministro Édouard Balladur propondrá esta semana modificar la Constitución francesa para consagrar la preeminencia del presidente de la República, según adelantó ayer el diario Le Monde El grupo de estudio, puesto en marcha por Nicolas Sarkozy en el marco de su política de apertura y reforma, planteará reformar el artículo 20 para adecuar la letra de la Carta Magna a lo que ocurre en la realidad: El presidente de la República define la política de la nación. El gobierno la ejecuta En su redacción actual, es el ejecutivo el que determina y conduce la política de la nación un mandato constitucional que choca con los marcados rasgos presidencialistas del Estado francés, donde el Consejo de Ministros está sometido a las prerrogativas del presidente en los principales ámbitos de la acción de gobierno. El informe, que será presentado al presidente Sarkozy el próximo 22 de octubre, incluye una propuesta de crear en el país vecino un defensor de los derechos de los ciudadanos inspirado- -según el rotativo parisino- -en la figura del Defensor del Pueblo español. Otra de las medidas más llamativas que baraja el comité es la prohibición de acumular mandatos, una práctica habitual en Francia que hace que ministros y diputados sean a la vez alcaldes de una ciudad o presidentes de una región o departamento. Así, el propio Sarkozy preside el departamento de los Altos del Sena, mientras que la diputada socialista Ségolène Royal es la presidenta de la región de Poitou- Charentes. Se trata de la propuesta con menos posibilidades de ser aceptada por el parlamento, según los analistas. Una vez Balladur entregue su informe al presidente, éste preparará un proyecto de ley que será debatido en las dos cámaras de la Asamblea Nacional. Sarkozy se ha comprometido a ver aprobada una reforma de las instituciones antes de las municipales de marzo de 2008, según la prensa local. La amenaza de veto de Italia arroja más incertidumbre al nuevo Tratado Los ministros de Exteriores intentan allanar mañana la cumbre de Lisboa del jueves, que también podrían torpedear Polonia y, en menor medida, el Reino Unido ENRIQUE SERBETO CORRESPONSAL BRUSELAS. Esta vez la temperatura de la crisis política en Europa viene del bacalao. A primera vista, este sabroso pez no tiene mucho que ver con el nuevo Tratado de Reforma, pero ayuda a prever lo que puede suceder en la cumbre informal extraordinaria que la presidencia portuguesa ha convocado para este jueves a fin de tratar de allanar el camino a la solución de la crisis institucional de la Unión Europea. En septiembre la Comisión Europea determinó que la situación del bacalao en el Báltico estaba rebasando los límites más alarmantes debido a los excesos de capturas y ordenó que todos los países cesasen inmediatamente la pesca de esta especie. Como es natural, todos los gobiernos concernidos han obedecido esta orden de Bruselas, y algunos de ellos ya lo habían hecho antes a la vista de los datos científicos. Todos excepto uno: el ejecutivo polaco ha ignorado soberanamente las instrucciones comunitarias y ha alentado a sus pescadores a ocupar el espacio de las flotas que se han retirado. En cuanto a la amenaza de sanciones, no ha hecho el menor efecto. El caso del bacalao demuestra que las elecciones legislativas anticipadas que se celebran el domingo próximo en Polonia, dos días después de esta cumbre de Lisboa, pesan más sobre el cálculo de los hermanos Kaczynsky que cualquier consideración comunitaria. Y teniendo en cuenta que Polonia amenaza con utilizar la misma táctica negociadora que con el bacalao en las discusiones sobre el nuevo Tratado, los observadores tienen razones para temerse lo peor. La presidencia portuguesa se ha mostrado prudente y discreta en estos meses, como gestora de la valiosa herencia que le había dejado la precedente gestión alemana, que legó a los Veintisiete un documento, el mandato negociador, en el que se detallan ya los principales La cláusula de Ioannina El nombre de la pequeña ciudad griega de Ioannina pasaba inadvertido hasta que el Gobierno polaco ha resucitado un confuso mecanismo al que llegaron allí los ministros de Asuntos Exteriores en 1994. Se trata de una fórmula de la que todo el mundo habla (millones de referencias aparecen ahora en internet) pero es difícil de definir como se aplicaría hoy. Se trata de un compromiso que se buscó para cuadrar el ingreso de Noruega, que no llegó a producirse jamás y que, en resumen, habla de que en caso de que hubiera que decidir, una minoría podría bloquearla y la presidencia buscaría un compromiso en un plazo razonable Está claro que Ioannina no es igual de razonable para Alemania que para Polonia Doble mandato Los italianos rechazan por ahora el acuerdo si no se les dan los mismos eurodiputados que a franceses y británicos Prodi, con el presidente de la Comisión Europea, Durao Barroso pies de plomo para lograr que la Conferencia Intergubernamental que ya ha empezado concluya con un acuerdo en la cumbre del 13 de diciembre en Bruselas. AP elementos que han de ser incluidos en el Tratado de Reforma con el que se quiere remendar el fracaso de la ratificación de la constitución. En principio, todo el trabajo que quedaba era el que están llevando a cabo los juristas y traductores, para poner sobre el papel esas precisas instrucciones políticas, y en la reunión que celebrarán mañana los ministros de Asuntos Exteriores en Luxemburgo, sólo tendrían que dar el visto bueno a los detalles más importantes. Pero con la política del bacalao que lleva a cabo Polonia, las reticencias de última hora de Italia o las nuevas amenazas de lineas rojas de Gran Bretaña, la presidencia portuguesa tiene que andar con los Toma de decisiones Lo que la Unión Europea necesita con el nuevo tratado es, entre otras cosas, agilizar la toma de decisiones por mayoría cualificada, y no siempre por unanimidad como hasta ahora. El problema que plantea Polonia es que quiere implantar un mecanismo para que cualquier país pueda bloquear una decisión con la que no esté de acuerdo, que equivale a volver a la misma situación que ahora, o peor. El primer ministro italiano ha sorprendido a todo el mundo con una amenaza de veto sobre un asunto aparentemente marginal, como el número de escaños que se atribuyen a su país (sólo se entiende teniendo en cuenta que en Italia un escaño convierte en millonario a su poseedor) y los británicos, como siempre, plantean un rompecabezas jurídico para poder entrar y salir cuando quieran de las políticas de cooperación policial y judicial. En las semanas que quedan de presidencia portuguesa, Bruselas volverá a conocer el suspense de otros periodos de crisis, por no hablar de la posterior ratificación. Más información sobre el Tratado en http: europa. eu