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76 SALUD SÁBADO 13 s 10 s 2007 ABC TRABAJAR CON ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES El beneficio clínico de las células madre aún está por demostrar Carlos Macaya s Director del Instituto Cardiovascular del Hospital Clínico de Madrid Fue pionero en la colocación de stents coronarios, las pequeñas mallas de metal que mantienen abiertas las arterias tras un infarto. Gracias a su empeño se han evitado miles de cirugías a corazón abierto N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. Carlos Macaya llegó a la cardiología por casualidad hace ya 30 años. Hoy es un referente en el tratamiento y la investigación de las enfermedades cardiovasculares. Impulsor del Instituto Cardiovascular en el Hospital Clínico de Madrid, su trayectoria ha estado estrechamente unida a los avances de los tratamientos cardiacos menos agresivos. Con él comenzó la historia del cateterismo terapéutico, una técnica que hoy se ha convertido en el camino más eficaz para huir de la cirugía cardiaca. En los años 80 trató los primeros defectos congénitos en corazones de bebés de poco más de 4 kilos, con un catéter que viajó por el interior de la arteria como único instrumento. Apostó por despejar las arterias obstruidas de los adultos con catéter. Pero, sobre todo, al doctor Macaya se le conoce por ser un pionero en la utilización de stents coronarios, el dispositivo que ha revolucionado el tratamiento de la aterosclerosis, la formación de depósitos de grasa en el interior de las arterias. Sus investigaciones en este campo han sido reconocidas este año con el último Premio Jaime I de Investigación, uno de los galardones de la ciencia española de mayor prestigio. La distinción llega cuando esta técnica ya está consolidada, aunque los comienzos no fueron sencillos recuerda. Era lo que estábamos esperando: un dispositivo que nos permitía mantener las arterias abiertas para que circulara la sangre después de eliminar la obstrucción que había causado el infarto Pero no eran perfectos. Las mallas estaban fabricadas de metal, un material que Una epidemia global Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte. Ya no es un problema del mundo desarrollado, el 80 de los fallecimientos ocurrieron en países con bajos recursos. Infarto de miocardio. La OMS estima que ocho millones de muertes se produjeron por un ataque al corazón. Abrir las arterias coronarias y colocar una malla stent en el interior del vaso como andamiaje salva vidas y reduce los daños del ataque al corazón. Los primeros stents se implantaron en Suiza en 1987. En España, Carlos Macaya lo hizo dos años después. Hoy su uso se ha generalizado. La investigación apuesta por stents biodegradables que desaparezcan cuando cumplan su misión. El cardiólogo Carlos Macaya en la unidad del Hospital Clínico de Madrid aumenta el riesgo de formación de coágulos y la aparición de un nuevo infarto. Al principio, se implantaban con timidez y algunos popes de la cardiología nos criticaron abiertamente por utilizarlos Un amplio estudio europeo, en el que participó como investigador principal, despejó las dudas. Demostramos que los pacientes con stent tenían menos recaídas que los tratados sólo con un cateterismo para despejar la arteria Poco a poco la implantación de estas mallas que funcionan como un andamiaje en las paredes arteriales se ha ido extendiendo. Hoy, lo excepcional es remitir a un paciente a una cirugía de by- pass urgente La polémica, sin embargo, no ha abandonado del todo a estos dispositivos que han salvado tantas vidas. Los stents han mejorado y los de última generación son capaces de liberar un fármaco que refuerza la misión de la malla e impide la coagulación. Pero aún persiste el riesgo de que se formen coágulos en determinados pacientes. El futuro pasa por nuevos diseños que incorporen fármacos con una actividad modulable o que prescindan del metal Algunas compañías ensayan materiales biodegradables que a los seis meses de su implantación se disuelven en el organismo. Pasado ese tiempo, la arteria ya se ha recuperado y no es necesario mantenerla abierta porque la amenaza ya ha desaparecido. Macaya está convencido de que el futuro de la cardiología JULIÁN DE DOMINGO Una técnica cuestionada Los alimentos cardiosaludables deberían estar subvencionados para fomentar su consumo pasa por intervenciones cada vez menos agresivas. Viajar por el interior de las arterias para corregir problemas cardiacos cada vez más complejos, sin necesidad del bisturí, será cada vez más común. Reparamos obstrucciones, implantamos dispositivos, cerramos orificios y colocamos válvulas pulmonares con catéteres. La cardiología intervencionista está en pleno desarrollo La utilización de células madre para reparar corazones dañados podría ser el otro camino para curar con la mínima agresión. Macaya piensa que aún es pronto para apostar sin fisuras por ella. Llevamos cinco años escuchando que las células madre reparan el tejido cardiaco pero aún no hay ningún estudio que de forma consistente y convincente demuestre ventajas. El beneficio clínico cardiovascular de las células madre aún está por demostrar La terapia celular se ha convertido en la estrella mediática de los tratamientos cardiovasculares. El bombo con el que algunos médicos presentan casos anecdóticos a los medios de comunicación sí ha conseguido que las células madre se conviertan en la última esperanza de los enfermos. A mi consulta llegan pacientes pidiendo un tratamiento con células madre. Entiendo que lo hagan los más desesperados, los que no tienen otra alternativa. Lo más trágico es que lo piden sin estar desahuciados, como tratamiento electivo. La terapia celular es experimental aún no se puede ofrecer con garantías Las enfermedades cardiovasculares se extienden por todo el mundo, como una epidemia global de la que pocos se libran. El sedentarismo, el tabaco y la mala alimentación cosechan cada vez más víctimas del corazón. La aspiración última de los cardiólogos no es tanto reparar, tratar o curar, como evitar la enfermedad. La ley del tabaco ha sido clave en prevención, pero necesitamos más intervenciones preventivas, concienciar a la población sobre hábitos saludables. No basta con decir a la población que la hamburguesa es mala. Los alimentos cardiosaludables son más caros y, por eso, la población con menos recursos es la más vulnerable. Subvencionar los alimentos cardiosaludables para fomentar su consumo sería el primer paso Más información sobre el Instituto Cardiovascular: www. hcsc. es Un enfermo, un fracaso