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ABC SÁBADO 13 s 10 s 2007 CULTURAyESPECTÁCULOS 69 Delibes pone en la Constitución el límite del independentismo El escritor exige una consulta estatal sobre la segregación: A nadie le gusta que le amputen una pierna sin decir ni pío EFE VALLADOLID. Miguel Delibes, que el miércoles cumplirá 87 años, remitió ayer a la Constitución las ansias independentistas en el País Vasco y Cataluña, y exigió en última instancia que una posible consulta sobre su segregación se extienda a todos los españoles. Yo creo que no tiene futuro la independencia, pero ahí está la Constitución, habrá que consultarla. De todos modos llevamos juntos demasiados siglos para salir ahora por peteneras y, en último extremo, tendrían que votar todos, que a nadie le gusta que le amputen una pierna sin decir ni pío manifestó el escritor a Efe. En la misma línea, tampoco vaticinó una mayor proyección de los últimos agravios a la Corona y a la soberanía nacional, principalmente a través de la quema pública de retratos del rey, ya que son acciones minoritarias con un alcance muy limitado cuya proliferación achacó a la debilidad del poder Delibes fue visitado el año pasado en su domicilio por los Reyes, quienes han aceptado la presidencia de honor del congreso internacional que, a partir del martes, analizará en la nión debería articularse a través de una política respetuosa, fluida, digna y generosa Llegan inmigrantes sin formación, ignorantes, que no sirven. Sin papeles. Sus conductas son dudosas o nocivas, en cualquier caso peligrosas. La integración debe ser resuelta con justicia y rapidez Sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía, consideró el debate en principio una tempestad en un vaso de agua pese a lo cual advirtió de que la educación no sobra en España y propuso un plan conjunto Después de casi seis décadas de compromiso literario y periodístico, Miguel Delibes mantiene aún vivo el recelo y el pesimismo hacia el hombre que numerosos críticos y estudiosos han observado en su obra y no han visto mal según apostilló. Cuanto más vivo, más crece mi escepticismo hacia la condición humana. Hoy vivimos una crisis permanente a nivel humano. Hemos agredido a la naturaleza y la vida se inspira en el materialismo más soez aseguró el narrador vallisoletano. Delibes, que ingresó en 1975 en la Real Academia con un alegato en favor de la conservación de la naturaleza, concluyó: Me impresionan la indiferencia del hombre y su pasividad. Parece que no nos convencen los efectos de nuestra agresión. Si el hombre no se propone la enmienda, las esperanzas son nulas COLECCIÓN DE CINE DE CARY GRANT Un mal día lo tiene cualquiera Consiga mañana, con ABC, la cuarta entrega de la colección de cine de Cary Grant, Con la muerte en los talones por tan sólo 7,95 euros y el cupón del día POR MANUEL LUCENA GIRALDO Las obsesiones del genial director Alfred Hitchcock con las rubias entreveradas de hielo en la mirada y pasión subterránea darían para una vida entera de psicoanálisis, pero sin duda, más allá del disgusto tremendo que se llevó cuando Grace Kelly sentó la cabeza con Rainiero de Mónaco, hay que reconocer que Con la muerte en los talones (1959) North by Northwest en su título original, logró recuperarse de esa pasión malsana. La excelente actuación de Eva Marie Saint como la sexy agente doble Eve Kendall fue en realidad una proyección de los fantasmas del director a la cual la inteligente actriz se prestó sin remilgos. Hitchcock eligió personalmente su vestuario (Saint recordó que ir de compras con él había sido como salir con un abuelito pervertido) y le dio instrucciones terminantes sobre cómo debía actuar: con la voz en tono bajo, los brazos pegados al cuerpo y la mirada siempre puesta en los ojos de Cary Grant. Este hace el papel de Roger O. Thornhill, un agente publicitario vividor y mujeriego que es confundido con otro en un restaurante cuando va a mandar un mensaje a su madre Clara (la fabulosa Jessie Royce Landis) La metáfora sobre el drama implícito en la separación de la madre precipitada por el contacto forzoso con el mundo hurga en las profundidades de cualquiera, pero la confusión de Grant con el agente del gobierno George Kaplan genera un colosal enredo en el que triunfa el amor y el entretenimiento cinematográfico alcanza un nivel sublime. No paran de ocurrir cosas, y el que se pierde un minuto corre el riesgo de no enterarse de nada. Thornhill- Grant, secuestrado por unos desconocidos, es llevado a una mansión regida por el conspirador Phillip Vandamm (un James Mason impecable) el magnate de una organización enemiga de Occidente- -Hitchcock mantuvo que su película defendía las democracias libres- Cuando los malísimos sicarios de Vandamm, comandados por el rastrero Leonard (interpretado por Martin Landau) van a liquidarlo tras hacerle beber cantidades oceánicas de licor, consigue escapar. Al día siguiente, retorna con la Policía al lugar de reclusión, pero no hay rastro aparente de los captores. En la huida hacia la verdad, al norte por el noroeste (de ahí el título hamletiano, que en su traducción española pierde el sentido de viaje implícito en el original) Grant traza una antología de escenas memorables, orquestadas por el guión de Ernest Lehmann y con la música de fondo de Bernard Herrmann: el asesinato en Naciones Unidas, el encuentro picante con Saint en un tren nocturno, el ataque de la avioneta en una encrucijada de caminos, o la apoteosis final entre rostros de presidentes en el monte Rushmore. Todo un clásico. Miguel Delibes HERAS Universidad de Valladolid la dimensión universal de su obra. Hace casi 50 años publicó Diario de un emigrante (1958) donde ya abordó en forma de novela una realidad que en la actualidad observa en España como algo que anda manga por hombro y que en su opi- Materialismo soez CLÁSICA 10 años Obras de Verdi y Rossini. Int. C. Remigio, S. Tro, A. Siragusa, M. Vinco, orfeón Donostiarra, Orq. Titular del Teatro Real. Dir. J. López Cobos. Lugar: Teatro Real. Madrid. Fecha: 11- 10- 07 Mañana será otro día ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE El Real anuncia que cumple 10 años que, en realidad, lo son de su reapertura. En detalles así demuestra que es un teatro coqueto. En otros, que además es humilde. El cumpleaños ha transcurrido sin alharacas, centrado en un concierto conmemorativo para el que editó un programa de mano aparente pero con poca chicha y en un concierto compartido con algu- na otra entidad en similares circunstancias. En el escenario estuvo la Sinfónica junto con el Orfeón Donostiarra quien festeja este año los 110 desde su creación. Parece mucho tiempo, pero no lo es para una agrupación que por su tradicional pureza vocal, blancura de timbre y transparencia conceptual va por el mundo asemejando ser un joven en ciernes. Tanto es así que el niño, y así se ha visto en este concierto en el que la gala se mezcló con lo casual simula estar en plena adolescencia, cambiando la voz. En una tarde con historia que no histórica, el Orfeón dejó detalles, algunos dignos y otros impropios. Se escucharon demasiados ataques imprecisos, flaqueó en el grave y se abrió en el agudo, exhibió un timbre pobre en las partes más delicadas y a cappella y propuso una interpretación en la que prevaleció el contraste di- námico sin que, en general, hubiera una verdadera continuidad de fondo. No es de extrañar que ante tan frágil compañía, López Cobos optara por dejar a la orquesta en un modesto segundo plano. Jugó al refinamiento y encontró una respuesta de digna timidez en las dos de las Cuatro piezas sacras de Verdi que se escucharon en la primera parte. Todo ello se convirtió en escasez llegado el inmediato Stabat Mater de Rossini. Entre los beneficiados estuvo el cuarteto solista colocado tras la orquesta y delante del coro. Especialmente el tenor Antonino Siragusa a quien se escuchó solvente pero escaso. Puso planta y voz multicolor el bajo Marco Vinco, un punto de teatralidad Carmela Remigio y consistencia la mezzo Silvia Tro. De manera que, transcurrido el compromiso festivo bajo el palio de tan suplicantes partituras, mañana será otro día. En esta película no paran de ocurrir cosas y el que se pierde un minuto puede que ya no se entere de nada