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ABC SÁBADO 13- -10- -2007 Llevamos juntos demasiados siglos, para separarnos tendríamos que votar todos Miguel Delibes 67 TAPIS ROULANT ¿Se imaginan que Cataluña se hubiera presentado como una comunidad de autores, editores, críticos y agentes firmemente unida? Hubiera sido un éxito sión es que algunos escritores saldrán de ella muy reforzados internacionalmente. La naturalidad de Quim Monzó se ha ganado a los alemanes, su ácido discurso de inauguración ha ido sumando voluntades al correr de los días y los periodistas lo están siguiendo como si fuera, casi, un premio Nobel. Otros dos nombres en mi opinión se han impuesto indiscutiblemente estos días: Jaume Cabré, cuyas Voces de Pamano han conectado con el propio sentir culpable de los alemanes hacia un difícil pasado histórico, y Maria Barbal, a la que podría considerarse heredera de Víctor Català, con Pedra de tartera lleva miles de ejemplares vendidos. Me atrevo a decir, una vez más, que la presencia catalana hubiera sido un éxito rotundo en todos los sentidos si no se hubieran producido las exclusiones que todos conocemos. ¿Se imaginan que Cataluña se hubiera presentado como una comunidad de autores, editores, críticos y agentes firmemente unida por el espíritu? Hubiera sido un éxito absoluto y un ejemplo ético, no sólo estético, de cómo puede hacerse país sin prescindir de nadie. Los nombres de Mendoza o Ildefonso Falcones colgando de la magnífica exposición de Perejaume junto a los de Josep Pla o Imma Monsó. Pero el tapis roulant no deja de hacer su trabajo: el último día de mi estancia visito una de las mejores librerías de la ciudad, la Hugendube. En las mesas de novedades los libreros han hecho lo justo: colocar indistintamente Les veus de pamano de Cabré junto a La ciudad de los prodigios de Mendoza. Los libros convivían amigablemente. Anna Caballé Escritora Lo primero que llama la atención del visitante de la Feria del Libro de Fráncfort, la Buchmesse, es el silencio. Las dimensiones del recinto son más que notables, el equivalente a once estadios de fútbol, pese a lo cual el nivel acústico de ese enorme espacio de negocios es apenas un murmullo. Al principio sorprende, pues no deja de ser un mercado, pero en seguida se comprende que es un hábito común en una ciudad culta y civilizada como Fráncfort. Sus habitantes parecen haber declarado el boicot al ruido, de forma que no hay hilos musicales interfiriendo cualquier actividad y las señales suelen ser luminosas, no acústicas y estridentes. La segunda nota dominante de tan poderosa Feria son los metros y metros de cinta deslizante que, como una larga serpiente monocroma va depositando a los profesionales al pie de sus negocios. La gente va rápido por ella, porque no hay tiempo que perder. Son pocos días y muchas cosas por hacer. Por utilizar una imagen que ahora ya pertenece a Günter Grass, la Feria tiene tantas pieles como una cebolla. Lo importante es que una de esas pieles ha quedado empapada de la literatura catalana, en catalán. ¿Qué queda por decir de esta importante presencia politizada por unos y otros hasta el cansancio? La impre- Una mujer habla por el móvil, ayer en Fráncfort AFP Susanna: Faltó generosidad, debimos sumar y no restar El ex director del Instituto Ramón Llull, que fue el impulsor de la idea de que Cataluña fuese a Fráncfort, no ha sido invitado RAMIRO VILLAPADIERNA FRÁNCFORT. Esta feria catalana nació de otros padres, intentamos combinar todas las sensibilidades en una constelación que favoreciese al máximo a la cultura catalana pero ni fue posible, ni el escritor Àlex Susanna, que parió la idea, ha recibido siquiera un billete de cortesía a Fráncfort: Ha faltado generosidad reconoce a este diario. El entonces director cultural del Ramón Llull quiere no estar frustrado lo importante es ver un mural proclamando la obra de Sánchez- Piñol como ha visto desde su casa por TV Esto va de libros insiste, me basta ver a todos esos autores celebrados catalanes allí Del orígen recuerda que las ferias catalanas de Guadalajara y Fráncfort eran una operación combinada de visibilidad y ésta se ha conseguido Empujaron el Ramon Llull, la Asociaciò de Editors en Llengua Catalana y el Gremio de Editores de Cataluña. Pero mucho cambió en Cataluña: el govern se hizo tripartit y el Llull, que tenía tres patas, se quedó sin el Instituto Balear y sin el Ministerio de Exteriores tras el cese de Piqué. Pero el declive del Llull se inicia tras las elecciones del 2004, cuando teníamos también conversaciones avanzadas con Valencia y Andorra También el iniciador por la feria, Völker Neumann, firme contra la despolitización, fue sustituido por el más joven Boos. A primeros de junio de 2003 les sonó raro que una región se presentase y empecé a cavilar una estrategia que combinase todos los activos: No somos la mayor de las pequeñas culturas sino una pequeña gran cultura Cree que su estrategia era más positiva, que Cataluña necesita antes sumar que restar por no perder. Competían con Austria, Islandia y Australia y nuestra combinación de literatura y cultura fue la más atractiva Susanna, fundador del Festival de Poesía de Barcelona, hoy al frente de la Fundación Caixa, cree que grandes catalanes como Vila- Matas, Mendoza, Zafón o Marsé- nadie duda que forman parte de la cultura catalana -debían haber sido embajadores de esta misión, compañeros de viaje naturales de los escritores en catalán Pero se empezó a opinar demasiado y políticamente, creándose división: participar o no era quedar marcado, cuando en realidad no hay ningún tipo de conflicto en Cataluña por estas cuestiones Los políticos empezaron a blandir listas: Había que haberse concentrado en 25 en vez de desbordar con 100 El fárrago resultante sería para Susanna ecos de la peculiaridad del caso catalán como decía Foix, tal vez inexorable: En las culturas pequeñas a veces falta anchura, física y moral ñeza que puede suscitar el hecho de que haya escritores que se empecinen en escribir en tan minoritaria lengua explica Herralde en el opúsculo Autores catalanes traducidos al castellano. Una experiencia editorial (1971- 2007) Este lapso de 36 años que cierra el subtítulo le ha servido a Herralde para darse cuenta de que publicar obras de Calders, Foix, Segarra, Monzó y Pàmies es, salvo excepciones, un ejercicio de riesgo en el que pesan tanto los argumentos arriba expuestos como los estrictamente comerciales. O, lo que es lo mismo: unas librerías abarrotadas de autores españoles y latinoamericanos y el escaso interés informativo que para la prensa tienen los títulos que se presentan en castellano después de haber sido presentados en catalán. Los escritores en español debieron ser compañeros de viaje naturales. Y había que haberse concentrado en 25 en catalán, no desbordar con 100