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50 AGENDA Necrológicas SÁBADO 13 s 10 s 2007 ABC MERCEDES SANZ- BACHILLER Viuda de Onésimo Redondo y creadora del Auxilio de Invierno Empezó sin medios, pero en un año su obra contaba con más de setecientos comedores. Sólo por ello ya merece, por derecho propio, un lugar en nuestra memoria histórica, en la zona menos sombría MANUEL PENELLA El fallecimiento de Mercedes Sanz- Bachiller (1911- 2007) ha pasado prácticamente inadvertido, salvo por la esquela de ABC del pasado domingo. Cuando nos sea dado hablar de aquellos tiempos con ecuanimidad y provecho, es decir, haciendo abstracción de nuestros gustos y circunstancias, habremos alcanzado el grado de madurez histórica necesario para entender no sólo su caso particular, sino también para abarcar el entero drama de nuestra Guerra Civil, una hazaña imposible para los espíritus maniqueos que aún nos incordian. Mercedes Sanz- Bachiller creó y desarrolló el Auxilio de Invierno. Empezó sin medios, pero en sólo un año su obra contaba con más de setecientos comedores. En 1939, los comedores eran 2.487 y 3.000 los centros de asistencia. Sólo por ello merece, por derecho propio, un lugar en nuestra memoria histórica, en la zona menos sombría. Para unos, el Auxilio de Invierno, posteriormente llamado Auxilio Social, fue una simple copia del Winterhilfe nacionalsocialista y, en consecuencia, un instrumento de ayuda indigno de confianza. Siendo Mercedes Sanz- Bachiller la viuda de Onésimo Redondo, uno de los líderes del fascismo español, su obra, como el Winterhilfe alemán, habría sido una organización al servicio de la imagen del Estado franquista, un instrumento social hipócrita, un mero pretexto para la demagogia. Desde esa perspectiva histórica, se pierde de vista- -se da por juzgado- -un fenómeno incómodo pero interesantísimo: no fueron pocos, y entre ellos Mercedes Sanz- Bachiller, quienes se guiaron por una imagen altamente idealizada del nacionalsocialismo alemán, como otros, en el otro campo, se guiaron por visiones idealizadas del comunismo, con la correspondiente ceguera hacia los aspectos sórdidos de sus respectivos modelos. No nos comprenderemos jamás si no lo tenemos en cuenta. El historiador no está ante una mera copia del Winterhilfe nacionalsocialista. Tempranamente huérfana, viuda y madre a los veinticinco años, Mercedes Sanz- Bachiller tenía motivos personales para socorrer a las víctimas de la retaguardia de su propio bando, y también motivaciones intelectuales específicas, propias del sueño integrador del falangismo original, un sueño altamente discutible pero, a mi juicio, marcadamente operativo en su caso. Su Auxilio de Invierno nació en Valladolid, donde esas víctimas eran, como es sabido, muy numerosas, y fiel a ese sueño integrador, rechazó de plano el sentido de venganza que muchos de su clase y condición daban al Alzamiento. Recordando aquellos tiempos, ella misma ha dejado clara cuál era su actitud: Para mí un niño era un niño español y se terminó, y una mujer era una mujer española y nada más, ni rojos ni bandidos ni nada Haciéndole justicia plenamente, Dionisio Ridruejo, en sus Casi unas memorias, subraya que había que tener valor para poner en marcha una organización humanitaria de esas características, imbuida de ese principio. Era tanto como admitir la existencia de incontables víctimas de la violencia desatada en la retaguardia nacional, tanto como oponerse al aludido sentido de venganza. De hecho, Mercedes Sanz- Bachiller se vio obligada a arrostrar toda clase de críticas en el seno de su propio bando. Para Mercedes Sanz- Bachiller algunos, era absurdo que se empeñase en mitigar el sufrimiento de los derrotados, que merecían su castigo; para otros, era lamentable que no exigiese actos de contrición antes de alimentar y vestir a quienes llamaban a las puertas del Auxilio de Invierno. Eclesiásticos hubo que censuraron su obra por el curioso procedimiento de imaginarla contradictoria con las exigencias de la caridad, entendida como una virtud privada, en lo que cualquiera puede ver una resistencia a compartir el campo de la beneficencia con una organización laica. Se propaló incluso la sospecha de que sólo ambicionaba acrecentar su prestigio y su poder. Dada su rivalidad con Pilar Primo de Rivera y dado que se casó en segundas nupcias con su colaborador Javier Martínez de Bedoya, muy crítico con José Antonio Primo de Rivera a la altura de 1935, Mercedes Sanz- Bachiller llegaría a ver su nombre oscurecido en los anales de Falange Española de las JONS, que se alzaría con la paternidad del Auxilio de Invierno, matriz del Auxilio Social. No fue el suyo un camino de rosas. Con la vista puesta en Mercedes Sanz- Bachiller y en su obra, Serrano Suñer afirmó que no se debía estimular el sentido mendicante de los españoles; simplemente, los españoles debían trabajar... Era una forma de negar la cruda realidad, pero, en la misma línea, en las páginas de Arriba, esa obra benemérita acabó siendo caricaturizada como simple institución de sopistas como sistema de la sopa boba En mis trabajos de campo, he sido depositario de muchas confidencias informales, unas sonrojantes por la arrogancia de mis comunicantes, otras penosas por referirse a paseos al amanecer. Diré que las relativas al Auxilio de Invierno, de personas que no habían olvidado la ayuda recibida, fueron, por contraste, muy consoladoras para mí. Los beneficiarios anónimos no me hablaron de Mercedes Sanz- Bachiller sino de su obra, a la que se podía acudir sin miedo a las represalias; de allí el agradecimiento. Me llamaron la atención, claro es, sobre la ironía de haber sido realmente ayudados por los mismos que les habían arrebatado a sus padres o maridos. Que esa ironía fuese posible se lo debemos a Mercedes Sanz- Bachiller. Descanse en paz. cialmente Medea con música de Manolo Sanlúcar obtiene un reconocimiento mundial. A reglón seguido crea su montaje El Sur y la Petenera que presenta en París y culmina una gira europea. Finalmente, en su carrera artística hay que anotar su participación en producciones cinematográficas. Además de los galardones citados, mereció entre otros el Premio Nacional de Teatro de 1970 y 1971. José María Pemán escribió sobre su arte: Manuela Vargas es la belleza morena hecha música, agilidad y ritmo. Posee ese misterio inefable que es el garbo: la más ágil y señorial ocupación del espacio Un definitivo elogio, porque Manuela Vargas, solamente por la donosura del su braceo, se convirtió en la deidad flamenca de su tiempo. MANUELA HERMOSO VARGAS Bailaora FLAMENCO MANUEL RÍOS RUIZ GRAN FIGURA DEL BAILE niendo un gran éxito de crítica y público y el Premio Internacional de Danza del citado teatro. De regreso a España, estrenó en el Teatro Marquina, la función Flamenco de Manuela Vargas con la que recorrería diversos países y actúa en el Pabellón Español de la Feria Internacional de Nueva York, siendo contratada por numerosos programas de la televisión norteamericana. A partir de su proyección internacional, Manuela Vargas renueva su repertorio con nuevos espectáculos y, en 1966, al- Ha fallecido en Madrid, a los sesenta y seis años de edad, la bailaora sevillana Manuela Hermoso Vargas, Manuela Vargas en los carteles. Considerada una de las figuras más significativas de la etapa de revalorización del flamenco, se inició en el tablao El Guajiro de su ciudad natal, desde donde pasó al madrileño El Duende. En 1964, actúa en el Teatro de las Naciones de París, con el espectáculo Antología Dramática del Flamenco obte- EFE La bailaora sevillana Manuela Vargas, en una imagen tomada en los años setenta canza un histórico triunfo en el Prince of Wales de Londres, permaneciendo en su escena- rio cuatro semanas consecutivas con el aforo lleno, lo que supuso una importante valoración artística del género por parte del público inglés. Continuaron sus giras por distintos continentes y, en 1969, merece las ovaciones de los aficionados argentinos, durante su estancia en el Teatro Avenida de Buenos Aires. Este mismo año, la Cátedra de Flamencología de Jerez (adscrita a la Universidad de Cádiz) le concede el Premio Nacional de Baile Flamenco, máxima distinción al respecto. En los años setenta, Manuela Vargas alterna sus giras aquende y allende los mares, con temporadas en el tablao Café de Chinitas y colaboraciones con el Ballet Nacional, estrenando varias obras, entre ellas Retrato de mujer Coronada y el toro y muy espe-