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8- 9 S 6 LOS SÁBADOS DE VINO Y VINO Un paisaje, el del Somontano, marcado por los viñedos ABC Vinos Somontano Órdago a la grande TEXTO: J. F. C. D. O. C. Rioja Añada: 2001. Variedades: tempranillo (85 y graciano. Grado de alcohol: 13,5. Crianza: 18 meses en barricas de roble francés. Precio aproximado: 14 euros. Calificación: 8. Dirección: Bodegas Montecillo. Ctra. Fuenmayor- Navarrete, km. 3. Fuenmayor (La Rioja) Tel. 941440125. Bodegas Montecillo VIÑA MONTY RESERVA 2001 Una cuestión de familia ay noches que tienes tantas cosas que contar que no sabes escribir ninguna. Paul Auster, hace ya un cuarto de siglo juntaba muchas palabras, y necesitó diecisiete para expresar lo siguiente: Cuanto más cerca llego al final de lo que soy capaz de decir, más me cuesta decirlo Eso me sucede cuando quiero decir, y al fin digo, que Viña Monty es una cuestión de familia Thomas Osborne Mann desembarcó en España a finales del siglo XVIII, y se quedó. Unas cuantas generaciones después, Tomás Osborne Gamero- Cívico es el presidente del grupo Osborne. Ignacio Osborne Cólogan está junto a él, y viven y llegan nuevas generaciones... La familia Osborne es mucho más que un grupo empresarial, es un significado. Una razón para comprender un vino, y todavía no he llegado al final. Casi es el principio de Viña Monty, después de tantos años. Un reserva 2001 sabio, quizá porque es cómodo, intenso pero tranquilo. Posee una mágica combinación de madera francesa y frutos negros, dieciocho meses envuelto por la barrica y luego tiempo y tiempo atrapado dentro de una botella. Ahora es libre, elegante, joven y maduro a la vez... Viña Monty es un Rioja de Bodegas Montecillo, en Fuenmayor, digno ejemplo de tiempos pasados, reconvertidos y abiertos al futuro. Viña Monty es dominio Osborne. Y cumple una máxima particular: detrás de un gran vino siempre (o casi) hay una mejor familia. jfc abc. es H M ás de cuatro mil seiscientas hectáreas de viñedo plantadas, cuarenta y tres municipios, trece variedades de uva (predominio de cabernet sauvignon y merlot) casi catorce millones de botellas de vino en el mercado, treinta bodegas adscritas a la Denominación de Origen Somontano... Y, por supuesto, calidad. Es, así, un órdago a la grande. Órdago ganador. Barbastro, en la provincia de Huesca, es la capital del Somontano. Bañada por el río Vero, a su alrededor conviven bodegas tan conocidas como Enate, Viñas del Vero y Pirineos. Sin embargo, en muchos casos el conocimiento de la zona se ha limitado siempre a unos pocos nombres. Y son todos verdad, pero hay más. Irius y Laus son los nuevos nombres. Ambas representan el nuevo poder, la ilusión de grandes vinos por llegar, y dos bodegas aún no conclusas pero ya vivas, con suficiente sabiduría para triunfar. Irius aporta la marca Absum, con un monovarietal de tempranillo sabroso, en el que se conjugan con inteligencia madera y fruta. Por ejemplo. Existen otras muchas posibilidades, pero su varietales blanco, con predominio de la uva chardonnay, es un triunfo. Laus se recrea con un tinto del 2004 (syrah, cabernet sauvignon y merlot) al que el tiempo le dará la razón. Será, antes o después, un grande, y no sólo del Somontano. En un segundo capítulo hemos unido a dos bodegas de tamaño menor, y que entre ellas sólo tienen eso en común. Una, Olvena, empieza a aparecer en el panorama nacional, joven, con tiempo por delante para madurar su rica oferta. Vivimos un tiempo de vendimia en sus aposentos, catamos de sus depósitos y botellas. De lo vivido, apostamos por el blanco de gewurztraminer, fresco, intenso a la vez, rico. Bodegas Lalanne es una historia aparte: pasado, presente y futuro. De recuerdos y sueños vive. De realidades también. Como el reserva del 2000, cabernet sauvignon con un toque de merlot, o crear belleza, pasión, a partir de la uva. Más de cien años de historia contemplan a esta casa. Y las hijas de Francisco Lalanne garantizan cien años más. Nadie puede irse de Somontano sin vivir y sentir esta bodega. Y sus vinos. Un placer. Y si juntamos a Lalanne con Enate, casi todo está hecho. Un paseo por los dominios de Enate, por su arte atado al vino, o sus deliciosos vinos atados al arte, conforman una figura para sentir bien dentro. Una docena de títulos, de obras para enmarcar, quizá mejor para beber. Sobre todo, tres: reserva especial 2001, varietales de 2002 y merlot- merlot. También Bodegas Pirineos nos acogió. Y sirvió primero un espléndido rosado de cabernet sauvignon y merlot. Luego apareció el Marboré, su versión más moderna, cada añada mejor. Eso fue casi todo. Barbastro, punto de partida y fin. Núcleo de unas jornadas dedicadas a saborear vinos como el Blecua, de Viñas del Vero, o su Gran Vos. Pero había más. Por ejemplo, el Mascún, un espléndido monovarietal de garnacha que sirvió de despedida a la comarca. Y Otto Bestué, junto a Enate el modo más elegante de conocer los vinos de Somontano. Bestué y Finca Santa Sabina se han convertido en dos de los más agradables que se degustan en esta región. Fue un viaje de dos días, de arte, cultura, gastronomía, de vinos... Jornadas alrededor de las uvas que viven allá, donde la imaginación se aposenta de vez en cuando, y acaso la realidad. Un viaje que era un órdago a la grande, y se debía dejar ganar. Quizá sea porque Somontano se ha convertido, en paz, en silencio, en un remanso de calidad. Juan FernándezCuesta