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13 10 07 GASTRONOMÍA Cazadores dispuestos a iniciar una jornada de trabajo Caza TEXTO Y FOTO: MARCELO VERDEJA Disparo de salida Los aficionados a la caza están ya de enhorabuena: les ha llegado la hora del madrugón y la caminata, de los amigos y la alegría de los perros. La temporada, tras las lluvias, se presenta de primera P or fin ha llegado la nueva temporada de caza, con toda la inocencia de las cosas que se ven por primera vez. Ante nosotros, un mundo de ilusiones por delante, de madrugones, sueños, reencuentros con amigos y con el campo, la complicidad de nuestro inseparable compañero de caza, nuestro perro, y también cómo no, algún desengaño. La temporada que este fin de semana se estrena, viene marcada por la recuperación del campo y las especies, desde el nefasto 2005, cuyas secuelas por la pertinaz sequía dejamos atrás. Este año se pre- senta inmejorable en cuanto a cantidad y calidad en la caza mayor. Los ciervos han recuperado su esplendor gracias a la buena alimentación propiciada por el generoso pasto que las lluvias primaverales se han encargado de hacer brotar y la temporada nos deparará trofeos de gran calidad. El perejil de todas las salsas, el jabalí, sigue con su imparable aumento de población y si bien su presencia en las manchas es impredecible, basta media docena de ellos para alegrar cualquier montería o batida. Gamos y muflones acompañarán a ciervos y jabalíes con notable presencia. En cuanto a la caza menor, a pesar de que las tormentas hacían presagiar un desastre, las perdices en general han criado bien, muy bien incluso, y se presenta esta temporada como una de las mejores en los últimos años. Todo esto siempre hablando de forma muy genérica, ya que luego, localmente, la cosa cambia y mucho. Por supuesto estamos a la espera de las primeras salidas de caza en Castilla y León para evaluar el daño que ha podido producir el envenenamiento de los topillos en las perdices y otras especies. Las liebres, en estas mismas zonas, también se han visto afectadas por el veneno y por la Tularemia, así que si alguna queda, mucha precaución, han contagiado a un buen número de personas y, aunque aquí no mortal, debemos tener cuidado y usar guantes para su manipulación. El conejo parece que empieza a remontar su casi desaparición y en algunos lugares lo consideran ya una plaga. Por supuesto, aún le falta mucho para volver a ser lo que fue hace años, pero parece que se mueren menos que en años anteriores. Ojalá sea así, no solo para los propios cazadores, si no para especies tan importantes como el lince y el águila imperial, cuya dieta se compone principalmente de conejos. Y sólo nos queda esperar poco más de un mes para saber si becadas y zorzales acuden puntuales a la cita. Las migratoria, que tantas pasiones levantan entre los cazadores, sueño de muchos aficionados y cuna de verdaderos especialistas en su caza. Quisiera hacer mención especial a la seguridad en la caza. Todos los años ocurren una serie de accidentes que encubren imprudencias de todo tipo. Extrememos la precaución con las armas. Que esta nueva temporada que ahora arranca sea la de cumplir alguna de nuestras ilusiones y no la que nos marque de por vida con alguna tragedia. Ahí estamos, a ver lo que nos trae el año. LUGAR DE LA VIDA Comer con mi hijo o podía imaginar que mi hijo tendría la vocación matemática de las arañas que redondean las esquinas y hacen hipotenusas en los ángulos. Pero le gustan y su carrera le obliga a estar a una cierta distancia de casa, la justa como para no dejar de vernos, la suficiente como para que haya empezado a hacer su vida. Ahora, cuando nos vemos, nos vemos de otra manera. Yo le veo más mayor, y él no sé qué piensa cuando me mira. Me cuenta cosas que antes no me contaba. Quizá tiene que ver el hecho de que estamos fuera de casa. Ni yo le riño ni él se enfada. Está contento. Lo noto porque habla mucho. Y se ríe conmigo. Hace sol y del mar entra una niebla marina. Él N Mónica FernándezAceytuno pide un número cinco y yo una crema de calabacín. Los dos agua fría. Y seguimos hablando. Llegamos a la conclusión de que tuvimos una buena idea cuando empezó a hacer los deberes en la biblioteca, fuera de su habitación y lejos del ordenador y donde el móvil tiene que estar apagado. De los botellones le indigna que las tiendas que venden alcohol de noche, les den bolsas blancas, para lavarse las manos en este asunto. El alcohol es la droga de esta generación. Y se aplica con el botellón una práctica que recuerda a cuando se ahuyentan los tordos de un viñedo, para terminar en otro, como si fuera un problema con el que, a lo más que se puede aspirar, es a desplazarlo en el espacio y en el tiempo. Cruzamos a ver el piso que comparte con tres compañeros y que es antiguo y de techos muy altos con flores blancas de escayola, y suelos de pino tea. Me gustó la luz y la cocina, que estaba impecable. Se turnan para la limpieza. Pero su cuarto estaba sin hacer, y pensé en lo mal que he educado a mi hijo mayor para la vida doméstica. Se me olvidó reñirle cuando, al salir a la calle a comprar toallas, me agarró del brazo. Pasé el otro día comiendo con mi hijo, uno de los mejores ratos de mi vida. Ahora que ha volado lejos de las faldas de su madre, me parece que está más cerca de mí que nunca. Al despedirnos, le hice prometer que haría la cama todos los días. Nunca sabré si lo cumple.