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20 ESPAÑA SÁBADO 13 s 10 s 2007 ABC Edurne Uriarte SOCIALISTA EL DESTAPE ólo un profundo complejo sobre la nación explica la desaforada reacción de los líderes socialistas ante el llamamiento de Rajoy. Ni los cálculos electorales contuvieron su incontinencia. Les han podido sus viejas emociones. La incomodidad con la bandera, la estigmatización del patriotismo y la vergüenza de reivindicar España. La conflictiva relación delaizquierda con su nación ha quedado completamente desnuda. Sin disimulos. La furiosa diatriba de la vicepresidenta contra el patriotismo de la derecha explica su concepto de nación mucho mejor que la propaganda electoral del Gobierno de España o las frases vacías sobre la Constitución y la legalidad. Reivindicar los símbolos nacionales y pedir su defensa les parece sectario, provocador y demagógico. El torpe, ridículo e insostenible argumento de que el vídeo de Rajoy es propio de un S jefe de Estado es una mera excusa. El fondo es otro, que, a la vicepresidenta y a la izquierda, la reivindicación de España les parece intolerable. Peligrosa y violenta. ¿Franquista, quizá? Les da igual que sea con los términos del patriotismo constitucional o con referencias culturales y tradicionales. Su problema es España. La incapacidad para hacer la transición del antifranquismo a la democracia. Es la más vieja izquierda de los países desarrollados. Le enferma la nación. No ha superado sus fantasmas del pasado y los quiere esconder en la descalificación de quienes viven un patriotismo moderno, tolerante y libre de prejuicios. Sus políticos e intelectuales tienen, además, la desfachatez de reivindicar su supuesta modernidad cuando viven a espaldas de Europa y de los patriotismos de las naciones más avanzadas. La gran divisoria entre la izquierda y la derecha no está en España en el eje igualdad- libertad. Ni en las posiciones hacia la religión. O hacia las minorías. Ni en las cuestiones morales. En todo eso, hay meras diferencias de grados. El choque, el gran choque, es la nación. La izquierda no quiere asumir la nación española como sujeto político de nuestro sistema de convivencia. Y cuando lo hace la derecha, se estremece dice José Blanco. Peter Caruana insiste en la autodeterminación de Gibraltar Vence en las elecciones en el Peñón y anuncia que cumplirá a rajatabla los acuerdos de cooperación con Zapatero J. A. MADRID. El socialdemócrata Peter Caruana renovó ayer por cuarta vez consecutiva su cargo de ministro principal de Gibraltar en las elecciones celebradas en la colonia, lo que le permitirá en intentar aplicar a rajatabla los acuerdos suscritos con el Gobierno español. En una apretada contienda electoral, Peter Caruana venció a su principal oponente, el veterano socialista Joe Bossano, por un estrecho margen de 600 votos, informa Efe, aunque con holgura suficiente en el Parlamento. Estas eran las primeras elecciones tras la nueva Constitución aprobada el pasado año y los acuerdos firmados con España y el Reino Unido en septiembre del pasado año en el marco del llamado Foro de Diálogo, encaminados a mejorar elecciones españolas y gane el PP. Para el ministro principal, sería penoso y contraproducente echar por tierra lo acordado con el Ejecutivo de Zapatero, y se comprometió a cumplirlo a rajatabla Espero que en España siga habiendo un Gobierno dispuesto a seguir manejando nuestras diferencias de una manera moderna, democrática y compatible con lo que los ciudadanos europeos esperan de sus políticos, que es sentándose, hablando, reconociendo que existen asuntos sobre los que estamos en desacuerdo añadió. Pese a la histórica aspiración española de recuperar la soberanía del Peñón, Caruana afirmó que el reconocimiento del derecho de autodeterminación de su pueblo seguirá siendo uno de sus objetivos, si bien dijo sentirse satisfecho con el marco de autogobierno que fija la nueva Constitución. Seremos el Gobierno de todos los gibraltareños, me hayan votado o no aseguró el dirigente socialdemócrata. Elogio a Zapatero Peter Caruana, ayer REUTERS las infraestructuras y las relaciones a uno y otro lado de la verja. Caruana apostó ayer por mantener esta línea de consenso, aunque se produzca un cambio de Gobierno en la próximas