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14 ESPAÑA DÍA DE LA FIESTA NACIONAL ATRONADOR ABUCHEO A ZAPATERO SÁBADO 13 s 10 s 2007 ABC El presidente de la Generalitat, José Montilla, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón Zapatero llegó por la puerta de atrás El jefe del Ejecutivo intentó huir de los masivos abucheos del público accediendo a la tribuna de autoridades por la parte trasera, sin recorrer en coche el Paseo de Recoletos, donde otros años aguantó la pitada s La bronca la recibió en el homenaje a los Caídos POR PALOMA CERVILLA MADRID. Fue peor el remedio que la enfermedad. Intentó esquivar los abucheos del público llegando a la tribuna de autoridades por la puerta de atrás, accediendo por la calle Génova, donde no había público, pero, al final, no pudo evitar escuchar una gran pitada y, lo que es peor, ofreció una imagen de presidente huidizo y temeroso. Si hay dos momentos que ya se han convertido en estelares y que levantan expectación en el desfile del Día de la Fiesta Nacional, esos son la llegada del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la presencia o no de la bandera de Estados Unidos. Después de dos años de sonoras pitadas, este año se presentía una bronca mayor por las polémicas circunstancias que han precedido al desfile del 12- O: quema de fotos del Rey y ataques a la unidad de España. Por ello, Zapatero optó este año por evitar lo máximo posible exponerse al público, sólo lo necesario, y no quiso atravesar en coche el tramo del Paseo de Recoletos que se ve obligado a recorrer hasta llegar a la Plaza de Colón, donde está instalada la tribuna de autoridades. Utilizando el efecto sorpresa, nadie esperaba que lo hiciera así, Rodríguez Zapatero llegó por la calle Génova, limpia de público por cuestiones de seguridad, y esperó semiescondido la llegada de la Familia Real, apareciendo entonces desde detrás de la tribuna. De hecho, los medios de comunicación no salían de su asombro cuando se acercaba la comitiva real y nadie veía a Zapatero que, por razones de protocolo, tenía que estar ya esperando a la Familia Real. Nadie había visto llegar su vehículo oficial. Justo cuando llegaron Sus Majestades los Reyes, los Prínci- pes de Asturias y los Duques de Lugo y de Palma de Mallorca, el presidente del Gobierno se acercó a saludarles, impidiendo así que nadie le recriminara su actitud. Sin embargo, el ambiente previo al desfile había caldeado la jornada y a la primera oportunidad en la que el presidente adquiriera un mínimo de protagonismo, el público iba a explotar. Y así fue. El público le lanzó gritos de ¡Zapatero, dimisión! y ¡fuera, fuera! y coreó varios ¡viva España! Justo en el momento en que Don Juan Carlos abandonó el lugar donde presidía el desfile para realizar la ofrenda floral a los que dieron su vida por España, Rodríguez Zapatero también se vio obligado a dejar el lugar para acompañarlo y fue entonces cuando comenzó a sonar un rumor desde el final del Paseo de la Castellana. Era el sonido de una monumental bronca, aderezada con pitadas desde la tribuna de invitados y gritos de ¡Zapatero, dimisión! y fuera, fuera Junto a estas descalificaciones, otros gritos de ¡viva España! La bronca duró unos minutos, ya que cesó cuando aparecieron los familiares de militares fallecidos en Afganistán y Líbano, que acompañaron al Rey, al jefe del Ejecutivo y a los presidentes del Congreso, Manuel Marín, y del Senado, Javier Rojo, en este emotivo acto. El desfile transcurrió sin nuevos incidentes, pero la sali- ¡Zapatero, dimisión! Francisco José Hernando, Javier Rojo y José Luis Rodríguez Zapatero El presidente del PP, Mariano Rajoy, junto a su mujer, a la izquierda