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6 OPINIÓN SÁBADO 13 s 10 s 2007 ABC AD LIBITUM ZAPATERO, EL ENREDADOR STÁ claro que José Luis Rodríguez Zapatero se crece con la discordia. Esa es su salsa, el caldo en que cuece su voluntad más íntima. Lo que le gusta es enredar e indisponernos a los unos con los otros, cosa de escaso mérito entre españoles, y a ello dedica toda la fuerza de su magín que, dicho sea de paso y afortunadamente, no es mucha. Como, además, en eso del encizañamiento son muchos los voluntarios dispuestos a colaborar, no le faltan al presidente quienes se dediquen a jalear y amplificar sus gracias y corremos el riesgo, incluso quienes estamos hechos a una España áspera e incómoda, de suM. MARTÍN mergirnos en una realiFERRAND dad todavía más hostil y crispada. La capacidad demoledora de la Ley de la Memoria Histórica ya empieza, antes de que su texto salga del telar parlamentario, a dar sus frutos. La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, integrada por quienes parecen bastante desmemoriados, quiere expropiarnos los recuerdos de nuestras respectivas intimidades y clama, con anticipación y prisa, para que desaparezcan del callejero de Madrid nombres tan ilustres y respetables como José Calvo- Sotelo, José María Pemán, Dionisio Ridruejo, Pedro Muñoz Seca... ¿Sabrán de quiénes están hablando cuando citan esos nombres y otros parecidos? Calvo- Sotelo, ¿debiera haber esquivado las balas con que le asesinaron las fuerzas republicanas del orden público cinco días antes del comienzo de la Guerra Civil para evitar el enfrentamiento entre españoles? Pemán, uno de los dos o tres primeros articulistas españoles del siglo XX, ¿tendría que haberse proclamado apóstata para preservar la paz? ¿Ridruejo no es admisible como prócer en ninguna de sus dos bien diferenciadas dimensiones? ¿El humor de Muñoz Seca resultó disolvente para nuestra convivencia y obraron bien quienes le asesinaron en Paracuellos? Tengo la creciente sensación de que los amplificadores de la Ley que empuja Zapatero para la gloria de su abuelo no saben de lo que están hablando y que lo que pretenden es un macabro relevo de caídos. El inane Zapatero es como un tentetieso que para quedar siempre derecho necesita añadirle peso a la base parlamentaria que lo sostiene. Para ello tiende a reforzar sus disparates republicanos y separatistas para que el lastre que soporta su mayoría resulte suficiente y no decaiga su verticalidad. ¿Que para ello hay que cambiar la Historia de España? pues se cambia. Ni el rigor ni la coherencia son, según acreditan sus hechos, parte fundamental de su naturaleza. Instalado en el disparate, ya todo es posible. Sólo una epidemia de sentido común, sin rabias oportunistas ni sañas electoreras, puede devolvernos el sosiego que nos trajo la Transición y que este Gobierno quiere arrebatarnos al tiempo que nos expropia los recuerdos. EN FIN LA PATRIA Y LA TRIBU te a otras naciones- estado; y ya casi ni siquiera, porque ONFIESO que quedaría sumido en una terrible frente a ellas lo que se exhibe, si acaso, es un patriotisperplejidad si alguien me tachara de nacionalismo rancio, u otros sucedáneos menos gloriosos. ta. Y, más concreto, de nacionalista español, ya Vuelvo a Recalde. Reflexionaba en 1994 el ahora desque aún nos encontramos bajo los efectos del subidón de encantado socialista vasco, consejero que fue en uno de este 12 de Octubre, convertido en una especie de subasta los gobiernos de coalición con el PNV sobre esa volatili, patriótica. Nada más lejos de mis afanes. Para mí, la dad de la identidad nacional. Y explicaba, muy poppeidentidad nacional es una identidad volátil como esrianamente, que tal fenómeno se produce porque no es cribía hace algunos años José Ramón Recalde, antes de la nación la que crea el nacionalismo, sino el naque ETA quisiera privarle no sólo de su identicionalismo el conformador de naciones Luego dad- -nacional o no- sino de su vida. no se es nacionalista si ya se pertenece a una naClaro, respondería un nacionalista irredención, sino que se es nacionalista para conseguirto; tú no sientes la necesidad de manifestarte en la. No puedo estar más de acuerdo. nacionalista porque ya tienes tu estado, pero Mi nación es mi estado. Mi única patria. Un eres un nacionalista de signo contrario porque estado que permite el desarrollo razonable de te opones a que tengamos el nuestro. Comparto mi ciudadanía, que me asegura el ejercicio de la primera conclusión, aunque llego a ella por unos derechos básicos, que garantiza una igualotro camino, pero no la segunda. Pertenezco, es EDUARDO dad de oportunidades y de prestaciones elemencierto, a una nación que ya tiene un estado, pero SAN MARTÍN tales y que ordena, para mí y mis conciudadaporque fue éste el que creó la nación española, y nos, un marco de convivencia de acuerdo con reglas no al contrario. No tengo, por tanto, la necesidad de afircompartidas. Entre otras muchas cosas. Todo lo demás marme en nacionalista frente a otras supuestas nacioes musical celestial, si se me permite la irreverencia. Y nes sin estado, en las cuales no creo. El error fundamenaunque yo perteneciera a una cultura o una religión distal del nacionalismo, escribía Karl Popper, es la supositintas de la mayoritaria, y mi lengua materna fuera ción de que los pueblos o naciones preceden a los estaotra, ese estado seguiría siendo mi única patria si me dos, cuando la realidad es la contraria: son los pueblos o proporciona tales seguridades. las naciones los creados por los estados. No recurro a una argucia retórica para afirmar algo Hay otros que no, que se sienten nacionalistas espaque quizá nunca voy a experimentar. Lo único que es reñoles frente a los llamados nacionalismos periféricos. A tórico es el uso de la primera persona. El predicado es mí me parece un imposible conceptual, pero no estoy una realidad. Es Estados Unidos, por ejemplo. O la dispuesto a gastar medio minuto más en discutir sobre Unión India, o Brasil, naciones mucho más complejas abstracciones. Bastante tiempo llevamos ya perdido en que la nuestra. El patriotismo americano se cimienta España en semejantes logomaquias. Insisto: no puedo sobre un estado que garantiza a todos los mismos deresentirme nacionalista frente a otras naciones supuestachos y les ofrece oportunidades similares, cualquiera mente existentes en suelo español porque, sencillamenque sea su origen o grupo social. Sólo existe una nación te, no reconozco la existencia de naciones sin estado. americana, la que emana de las leyes de una república Frente a quienes defienden el valor político de tales naque se superpone a una amalgama de decenas de lenciones, cuyas opiniones respeto, trataré de enarborlar guas, razas y religiones. Y la inmensa mayoría se siente otras banderas- -los pactos constitucionales, la realimuy orgullosa de ella porque es esa nación, y no su antidad histórica y hasta el sentido común- -pero no un nagua tribu, la que le garantiza la igualdad y la libertad. cionalismo español que, para mí, sólo tiene sentido fren- E C ¿Habrá algún insensato al que se le ocurra un día recuperar esta salvajada entre españoles y lo llame memoria histórica