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ABC SÁBADO 13 s 10 s 2007 OPINIÓN 5 UNA RAYA EN EL AGUA NO PIENSES EN UN PATRIOTA L vídeo era muy malo, rancio de escenografía, acartonado de formas y algo envarado en la semántica, pero ha hecho estragos en la estrategia socialista con la eficacia de un torpedo. Con su rígido discurso institucional sobre la nación y la bandera, Rajoy le madrugó a Zapatero el liderazgo de la Fiesta Nacional y suplantó ante los españoles laposiciónquelecorrespondía al presidente, al que no le quedó ayer otro recurso que parapetarse de la bronca bajo los faldones del uniforme del Rey. El plan gubernamental para investirse de españolismo constitucional aprovechando el 12 IGNACIO deOctubresehavenidoabaCAMACHO jo, desacreditado y puesto en evidencia por el llamamiento aventajado del PP que ha capitalizado la sacudida patrió, tica y ha colocado al Gobierno bajo la sospecha de una incómoda impostura. Obligado a moverse a la contra, fuera de posición y de foco, Zapatero se ha quedado a la intemperie de su propia táctica. Es el discurso de Lakoff, que hace furor en la precampaña electoral. El librito de moda, No pienses en un elefante se compra por 10 pavos en las librerías y está al alcance de cualquier gurú de Primaria. Ya saben: la clave del éxito político consiste en anticiparse a crear marcos mentales que obliguen al adversario a actuar a la defensiva. Si pides que no se piense en un elefante, nadie se puede quitar el elefante de la cabeza. Si Nixon decía no soy un chorizo todo el mundo pensaba que estaba pringado hasta las cejas. Si sugieres que los del PP son pijos, cada vez que un pepero lo niegue la gente verá a un pijo tapándose el cocodrilo de Lacoste. Y si te adelantas enarbolando una bandera, el que pretenda emularte tendrá que arrostrar la suspicacia sobre su falta de convicción en el simbolismo de la enseña. Para desenmascarar el españolismo sobrevenido de Zapatero no era menester un gran alarde, porque en la opinión pública ha cuajado hace tiempo el marco que lo encuadra como un gobernante desestructurado. Sus pactos con los soberanistas, sus discursos relativistas y su política de revisión constitucional camuflada lo vuelven extremadamente vulnerable por el flanco de la unidad nacional. Para envolverse ahora en la bandera le falta seguridad y compromiso, y su enfático intento de revestirse de convencida españolidad se percibe a la legua como un disfraz de oportunismo y conveniencia. Cuando viene a decir soy tan patriota como el que más está mentando el elefante, y los ciudadanos piensan en el Estatuto de Cataluña, en los tejemanejes con ETA y en la nación discutida y discutible Se le ve el cartón, y además el vídeo del PP se lo dejó al aire. Y al aire se quedó ayer en el desfile, estigmatizado como responsable de la deriva rupturista cuando pretendía erigirse en paradigma de un patriotismo sereno. Las encuestas revelan que tampoco ha colado su estrategia de subvenciones y dádivas asistenciales. Falta por ver si, empeñado como está en afrontar por su cuenta el desafío terrorista tras el fracaso del diálogo, los ciudadanos le aceptan ahora como el epítome de la firmeza. El profesor Lakoff quizá tuviese dudas. El elefante, también. E EL ÁNGULO OSCURO MEMORIA DE LA VERGÜENZA TALIN escribía en diciembre de 1936 una extensa carta a Francisco Largo Caballero, a la sazón presidente del Gobierno de la Segunda República, en la que le recomendaba... ¡moderación! La deriva revolucionaria del Frente Popular había alcanzado para entonces tales cúspides de crueldad desatada que entre las grandes potencias internacionales existía la convicción de que la Segunda República se había convertido de facto en un régimen comunista al cual no estaban dispuestas a apoyar. En esa carta, firmada por la cúpula del Kremlin- -la troika formada por Stalin, Molotov y Voroshilov- -leemos perlas como las que siguen: Es muy posible que la vía parlamentaria resulte en España un procedimiento de desarrollo revolucionario más eficaz de lo que fue en Rusia. Convendría atraer al lado del Gobierno a la burguesía pequeña y mediana de las ciudades o, en todo caso, darle la posibilidad de que adoptase una posición de neutralidad que favoreciese al Gobierno, protegiéndoles contra las tentativas de confiscación y asegurándoles, en la medida de lo posible, la libertad de comercio. Es necesario evitar que los enemigos de España JUAN MANUEL vean en ella una República comunista, DE PRADA previniendo así su intervención declarada, lo cual constituiría el peligro más grave para la España republicana Resulta, en verdad, paradójico que el mayor carnicero de la Historia se dirija en estos términos a Largo Caballero, reclamándole que refuerce las instituciones parlamentarias y proteja los intereses de la pequeña burguesía aterrorizada. A Stalin quizá no le pareciesen excesivos los atropellos sistemáticos de vidas y haciendas en la zona republicana, pero el descaro con que eran perpetrados lo soliviantaba. En honor a la verdad, no puede acusarse a Largo Caballero de actuar improvisadamente, ni a impulsos de una calentura. Ya durante la campaña que precedió a las elecciones del 36 había proclamado sin rebozo cuáles serían sus líneas de actuación, en caso de que su partido alcanzase el poder. En un S mitin celebrado en el cine Europa de Madrid había declarado sin ambages: Antes de la República, nuestro deber era traer la república; pero, establecido este régimen, nuestro deber es traer el socialismo. Y, cuando hablamos de socialismo, hay que hablar de socialismo marxista, de socialismo revolucionario con todas sus consecuencias Y poco después advertirá, en un mitin celebrado en Valencia: La clase trabajadora tiene que hacer la revolución. Si no nos dejan, iremos a la guerra civil. Cuando nos lancemos por segunda vez a la calle, que no nos hablen de generosidad y que no nos culpen si los excesos de la revolución se extreman hasta el punto de no respetar cosas ni personas A este prohombre de la democracia que entregó el Partido Socialista Obrero Español al comunismo soviético, a este luchador por la libertad que tuvo que ser amonestado por el propio Stalin (y posteriormente desalojado del Gobierno de la Segunda República por los agentes soviéticos que mangoneaban la zona republicana) a este apóstol de la paz que presidía el gabinete ministerial de la República mientras miles de personas eran ejecutadas sin juicio previo en Paracuellos del Jarama una estatua lo recuerda en el Paseo de la Castellana de Madrid, a la altura de los Nuevos Ministerios. Por supuesto, tal estatua no será removida cuando entre en vigor la Ley de la Memoria de la Vergüenza; en cambio, cualquier lápida que conmemore a personas que fueron asesinadas sin haber cometido otro delito que hacer profesión de su fe podrá ser apartada por la autoridad administrativa. En una ocasión anterior escribimos que este proyecto legislativo no tenía otro objetivo que trasladar a la parte nada exigua de la sociedad española que no comulga con la ideología izquierdista el oprobio de ser heredera de la dictadura franquista, condenándola al ostracismo. Me quedé corto. Ahora tengo la certeza de que anhela algo más obsceno y brutal: se trata de aniquilar simbólicamente a esa parte de la sociedad, completando así una estremecedora operación de ingeniería social. Si todavía viviese, Stalin reclamaría moderación a Zapatero, leal sucesor de Largo Caballero. www. juanmanueldeprada. com