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96 GENTE www. abc. es gente VIERNES 12- -10- -2007 ABC La entonces duquesa de Montoro y Luis Martínez de Irujo, convertidos en marido y mujer, a la salida de la catedral de Sevilla Sesenta aniversario de la boda de la duquesa de Alba y Luis Martínez de Irujo en Sevilla El 12 de octubre de 1947 se casaban en la catedral de Sevilla rodeados del afecto de la gente. Una fecha señalada en el calendario íntimo de Cayetana CLARA GUZMÁN SEVILLA. Guardo de mi boda en Sevilla un recuerdo imborrable y una íntima emoción. Hace mucho tiempo de aquel día pero permanece en mi memoria la salida de Dueñas, en el coche de mulas, con borlas blancas, que iba enjaezado a la calesera y adornado con el escudo de la Casa, y la llegada a la catedral, por la puerta de San Miguel que da a la Avenida. En las aceras, decenas de personas se agolpaban, aplaudían y nos vitoreaban. Querían acompañarnos en aquel día tan especial y yo lo he agradecido siempre. Eran tiempos difíciles Sí, eran tiempos difíciles, como le comentaba la duquesa de Alba a mi compañera María José Carmona, en la evocación de su enlace, pero Sevilla fue una fiesta y todo el mundo salió a la calle para arropar a su aristócrata más popular. El 12 de octubre era domingo, por eso los lectores de ABC- -entonces los lunes no había periódicos- -tuvieron que esperar al martes para leer la esperada crónica de José María Tassara. Doce de octubre. Fiesta del Pilar. Día de la Raza. No cabe fecha más española ni más adecuada para una exaltación de nuestra histórica nobleza, como la que nuestra ciudad presenciara el pasado domingo y la cual tuvo dos marcos inigualables: la Catedral Metropolitana y el Palacio de las Dueñas Así comenzaba el periodista su crónica sobre un acontecimiento que regocijó a Sevilla en una época de privaciones y grisuras. Salí de Dueñas- -continúa la duquesa de Alba- acompañada, como durante toda la ceremonia, por mi padre, que vestía el uniforme de maestrante. Mi vestido lo hizo Flora Villarreal y era muy de la época De raso natural, con encajes antiguos y velo de tul ilusión. Este vestido se exhibirá a partir de noviembre en el Museo del Traje de Madrid, en una exposición sobre diseños de novia de los siglos XIX, XX y XXI. Para completar el conjunto, la entonces duquesa de Montoro llevaba la diadema de perlas y brillantes, regalo de bodas de Napoleón III, a la emperatriz Eugenia. A las doce y media, siendo recibida con una gran ovación, llegó la novia- -leemos en la crónica de ABC- La acompañaba su padre y padrino, en representación del conde de Barcelona, duque de Berwick y de Alba. En la puerta de San Miguel esperaba el novio, que vestía frac Fue un auténtico privilegio casarme en el altar mayor de la Catedral- -prosigue la duquesa- -y que oficiara la ceremonia el entonces arzobispo de Valencia, Marcelino Olaechea, salesiano. Al término de la ceremonia, Luis y yo subimos al coche de mulas, fuimos a la Macarena, donde ofrecí mi ramo a la Virgen de la Esperanza. Regresamos a Dueñas, donde se celebró el convite Cuenta en su crónica José María Tassara que, en aquel convite hubo, entre otras viandas, tartaletas de salmón, croquetas de ave, gazpacho a la andaluza, jamón de york al huevo hilado, roast- beef frío, helados, tartas de manzana, café moka, vinos, champán y licores. Los presentes felicitaron al alcalde de la ciudad, José María Piñar Miura, por la excelente organización dada al tráfico urbano y en su completa información no faltó la descripción de los atuendos de los invitados, donde destacaba al diestro Arruza de correcto traje corto andaluz En nuestro recuerdo- -finaliza Cayetana de Alba- -perduró para siempre aquel 12 de octubre de 1947, cuando nos casamos en Sevilla rodeados del afecto de la gente En las aceras, decenas de personas se agolpaban, aplaudían y nos vitoreaban. Querían acompañarnos en aquel día tan especial y yo lo he agradecido siempre. Eran tiempos difíciles