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84 VIERNES deESTRENO VIERNES 12 s 10 s 2007 ABC El orfanato España 2007 100 minutos Género- -Terror Director- -Juan Antonio Bayona Actores- -Belén Rueda, Fernando Cayo, Géraldine Chaplin Thriller redondo y con Rueda E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Hay elementos que al anunciarse juntos lo empujan a uno al precipicio de la sospecha y el recelo. Por ejemplo, que la pancarta de la paz lleve uno de los palos en forma de bate, o que el cocinero muestre claros síntomas de anorexia, o que un guionista y un director primerizos se junten para hacer una película de fantasmas... Y El orfanato advertía de algo así, pues Juan Antonio Bayona, el director, y Sergio Sánchez, guionista, irrumpen con esta película en el no tan desolado panorama del cine español. Su buen paso por el Festival de Cannes, su elección para representar al cine español en la lucha por el Oscar a la película extranjera, su acogida ahora en el Festival de Sitges... en fin, todo le señala al espectador que no hay que huir de ella como de un pacifista con un bate o de un chef anoréxico. El orfanato es una película muy intensa, angustiosa y sofocante, con una profundidad y un peso inusuales en el género, con una producción (Guillermo del Toro) hábil, eficaz y dirigida a varios frentes, desde la taquilla a la crítica, y con dos o tres elementos que se adhieren Los seis signos de la luz EE. UU. 2007 94 minutos Género- -Aventuras Director- -David L. Cunningham Actores- -Ian McShane, Frances Conroy, Christopher Eccleston Precedentes y realidades oscuras J. M. C. Hay precedentes, y casi todos son oscuros. Esas películas que empiezan de forma prometedoras: Allá, en el confín de los tiempos, cuando la tierra estaba dominada por formas tenebrosas... en las que te prometen el oro y el moro, el dragón y las aventuras, los sueños soñados... Y luego nada, como las películas de dragones, tan ilusionantes que llenan las retinas de los niños, y al final se quedan en un tumulto de emociones nimias, con poco rigor, con malos tristísimos, casi cómicos, con un argumento mal desarrollado y unos actores que no creen en lo que hacen. Todo se queda en lo mismo, efectos especiales, ordenador y un ratito para olvidar la verdadera penumbra, que es la de la vida real. En suma, algo ya visto. Belén Rueda, en una escena de El orfanato a ella con la fe de un mejillón: la intriga llega a hacerse sólida, a envalentonarse a medida que el argumento se cierne, y crece y crece como si le hubieran puesto levadura; la atmósfera, el clima, la sensación, todo ello construido con escrúpulo y el tan manoseado (mal) rigor; y un tercer elemento, fundamental, preciosísimo, que es la actriz Belén Rueda, que se cree su personaje hasta extremos candorosos y lo exprime y se exprime de modo desolador. ABC El orfanato es una película muy intensa, angustiosa y sofocante, con una profundidad y un peso inusuales en el género Belén Rueda se cree su personaje hasta extremos candorosos Tiene, sin embargo, esta película un enorme pero que la convierte en frágil si no se tienen ciertos cuidados. Sus hilos, sus referencias, aires y sus citas más o menos directas son múltiples y bien traídas: El orfanato que está hecha con cálculo, inteligencia y brillantez, depende mucho de las dosis de información que recibe el espectador, y cualquier alteración en este sentido lastra su eficacia cinematográfica. Dicho de otro modo: es fácil de destripar. Un funeral de muerte EE. UU. GB 2007 100 minutos Género- -Comedia Director- -Frank Oz Actores- -Matthew Macfadyen, Keeley Hawes, Andy Nyman, Ewen Bremner Talento y brillo en estado puro JOSÉ MANUEL CUÉLLAR En estos días que corren, en los que impera la comedia boba- rosa- tontolínea de los norteamericanos, en los que Ben Stiller y la Aniston se forran los bolsillos, es difícil encontrar un atisbo de comedia rica en los valores perdidos: la ironía, el ingenio, la acidez, el humor inteligente (tan propio de algunos trabajos ingleses) todo eso que se ha difuminado por mor del intervencionismo de los ejecutivos agresivos de gomina reluciente y sesos de mosquito. Pues he aquí que dieron con la horma de su zapato. Frank Oz, eminente director que mostró sus poderes en In Out vuelve a señalar el camino. Buen libreto, guión acelerado que va a más hasta el descarrile total que en realidad lleva a un caudal de sentimientos honrados, al extravío correcto, al pelo ordenadamente alborotado. Un carrusel de despropósito, un despelote y un caos (que diría Joaquín) que se va introduciendo en las venas y que te invade sin darte cuenta. Porque el caso es que cuesta entrar en faena, pues Oz introduce la trama con cautela, mue- Un tren acelerado que lleva a un extravío total, a un caos y un despelote fuera de las normas establecidas ca a mueca, y de pronto, sin darte cuenta, te encuentras metido en un torbellino tan absurdo que uno no da crédito. Es difícil encontrar una muestra de talento tal, sobre todo en un género tan complejo como la comedia, tan dado a traspasar la frontera de la vulgaridad y la estupidez supina. Pero esta vez es un diez en la diana, con ese tono elegante que sólo los actores ingleses (impresionantes todos, pero especialmente Alan Tudyk y, sobre todo, Macfayden, un prodigio de cómico sostenido, casi cercano a Keaton aun salvando las diferencias) son capaces de imprimir a un guión tan inteligente y bien desarrollado como este. En realidad, es la muestra palpable de cómo donde no llegan el dinero, la publicidad o el derroche artificioso del ordenador, llega el talento puro y brillante de una mente preclara (la del guionista Dean Craig) que se inspiró en el entierro de su abuelo para reírse de la muerte que, evidentemente, es lo menos que podemos hacer con semejante sujeta. Matrimonio compulsivo EE. UU. 2007 115 minutos Género- -Comedia Director- -Peter y Robert Farrelly Actores- -Ben Stiller, Michelle Monaghan, Jerry Stiller, Malin Akerman Algo pasa con Ben ANTONIO WEINRICHTER Los fans de Elaine May teníamos motivos para mirar con prevención este remake de El rompecorazones Pero no hay nada que temer, la relación con el original es tangencial: apenas comparte la premisa de que un pringao se case con una princesa rubia de las que nos venden la publicidad y el cine sólo para comprobar que eso no basta para ser felices para siempre. Los hermanos Farrelly emplean su finura habitual para desmitificarla: pese a su cuerpo de top model, la Lila que encarna con humor Malin Akerman se revela pronto insoportable. Comprobar que una mujer así tiene aerofagia y propensión a soltar residuos de todo tipo por la nariz puede considerarse misógino o de un feminismo realista; chez Farrelly es una mezcla de ambas cosas. Pero los hermanos logran que sus gags escatológicos no les impidan realizar una comedia aproximadamente romántica. Entra en escena la otra chica, la Miranda de la estupenda Michelle Monaghan, como emblema de esta teoría del amor que ningún enredo puede desmentir por más que el genialmente patoso Ben Stiller ponga todo de su parte para hacerlo. Así queda todo dispuesto para que los Farelly orquesten una comedia de equivocaciones hilarante, inspirada e imprevistamente madura (elogio que quizá ellos se tomen como un insulto) que entre lágrimas de risa dice un par de cosas bastante serias sobre el tiovivo del amor.