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ABC VIERNES 12- -10- -2007 81 Jude Law, en un momento de la película La huella que se estrenó ayer en España dió que me dijera que sí inmediatamente. Por otro lado, me gusta la idea de hacer una película teatral como Fellini o Antonioni. Es un género que ya no se usa tanto. Tendemos a querer que las películas sean muy reales, pero el cine también es arte. A mí me encantan las películas que son así. Tampoco quiero decir que me guste sólo ese tipo de cine, porque me encantan toda clase de estilos. Me gustan los efectos especiales y las películas realistas, los documentales. porque es ahí donde uno se conoce mejor como actor. No hay ningún otro apoyo. Es muy buen entrenamiento y todo un desafío. ABC EE. UU. 2007 86 minutos Género- -Intriga Director- -Kenneth Branagh Actores- -Michael Caine, Jude Law ¿Y qué diferencia hay entre interpretar un diálogo escrito por Harold Pinter y otro guionista? ¿Es muy común entre los actores británicos la preferencia por el teatro, en comparación con los actores de Hollywood, que a lo mejor se inclinan más por la televisión? -Supongo que es algo común en los ingleses. No lo sé. Es una tradición empezar en teatro -Es un paraíso. Es como un instrumento musical. Hay que tocarlo para oírlo. Tienes que prestar atención al ritmo, tienes que darle aire para tocarlo. Lo interesante de sus diálogos es que son como versos, muy poéticos; pero al mismo tiempo, si nos conocieras a mí y a Michael, te darías cuenta de que es un diálogo que puedes escuchar en la calle. Es un lenguaje especial. Otros dedos sobre la huella E. RODRÍGUEZ MARCHANTE Podrá discutirse si Kenneth Branagh hace una versión cinematográfica del texto de Anthony Shaffer o un remake de la película de Mankiewicz; lo que es indiscutible es el guiño que hace a esta segunda al colocar a Michael Caine en el lugar de Lawrence Olivier, dejando así sus huellas dactilares en los dos personajes de la obra (ya interpretó al joven Milo Tindle en aquella versión) En realidad, se aprecian las incertidumbres Más información sobre la película: www. sonyclassics. com sleuth y los titubeos de Branagh con respecto a cómo embotellar este gran vino añejo al acudir por un lado a Michael Caine y por el otro al guionista Harold Pinter, con denominación de origen y difícil de acoplar ni a Shaffer ni a Mankiewicz. Y de esta decisión surge tal vez el segundo elemento personal y discutible de la película: que la trama (probablemente conocida por todos) se escurra ligera pero decididamente hacia apuntes y sugerencias homosexuales. El primer elemento, más visible y definitivo en lo que es la carcasa de esta película, sería la puesta en escena: Branagh se arriesga con una modernista y sofisticada ambientación que adquiere presencia y esencia en la urdimbre argumental, y probablemente intenta combatir el mayor las- tre de esta empresa: rellenar los huecos de interés que se abran en la película por el hecho de conocer los menudillos de la trama. Francamente, no creo que la puesta en escena consiga entretener un argumento tan conocido y tan necesitado de los resortes de la sorpresa como éste. Mucho más interesante resulta el pulso de los dos actores, Michael Caine (en el papel de Olivier) y Jude Law (en el papel del joven Caine) Un pulso, por cierto, que nos vierte encima dos notables escuelas de interpretación: la clásica, digamos, y la moderna salpicada de exceso y fuerza. Ambas muy estimables. Lo raro y doblemente admirable es que sea Michael Caine el que encarne la segunda opción.