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ABC VIERNES 12- -10- -2007 Francisco Brines, galardonado con el premio de poesía Federico García Lorca 75 angra en una nueva guerra, se casa con Gottfried Lessing, un judío alemán refugiado en Rhodesia, con el que tuvo un hijo: Peter. Con ese niño se irá a vivir al Reino Unido en 1949 tras un nuevo divorcio. Cuando llega a Londres tiene ciento cincuenta libras, ha leído a Virginia Woolf, a Whitman, a Thomas Mann, a Chéjov, y lleva con ella un manuscrito con el que comenzará una carrera literaria en la que lleva embarcada más de medio siglo: Canta la hierba un libro en el que denuncia la política racial del gobierno de Rhodesia, el mismo gobierno que la declararía persona non grata en 1956 por su oposición al apartheid. Militante comunista durante años, acabó denunciando la cara oscura del estalinismo. En 1962 publicó El cuaderno dorado que la convirtió en una abanderada del movimiento feminista, con el que tampoco acabó nunca de encontrarse cómoda. Los libros, y los premios, se han ido sucediendo desde entonces: el Somerset Maugham; el Medicis, el David Cohen... En 1999 le fue ortorgado el Premio Internacional Cataluña, y en 2001 el Príncipe de Asturias de las Letras. Con ese motivo tuve ocasión de visitarla en su casa, al norte de Londres, con un equipo de TVE. Llegamos a una casona de dos plantas, sólida, de ladrillo visto, con un amplio jardín por el que, nos contó, a veces se ve corretear algún zorro. Allí nos recibió Miss Lessing, muy británica, muy educada, y nos presentó a su gata blanca y negra, melosa y acogedora, cuyo nombre no conseguí entender. Nos confesó también que daba de comer, a escondidas, a otro gato callejero que sólo tenía tres patas. Recuerdo un amplio salón, luminoso, forrado de libros y alfombras, y un gran sofá, lleno de cojines, donde se sienta a leer, bajo un ventanal. Ayer, a mediodía, fue informada por los periodistas que hacían guardia a la puerta, de la concesión del Nobel. Y fue, por un momento, el vértigo de nuevo en el estómago, como aquel día que montó a caballo con su padre. Franca, irónica, entusiasta, enérgica, con su pelo gris perla pulcramente recogido en un moño, como siempre, dijo Lessing que, dado que no se le puede dar a un muerto, tal vez habían decidido otorgárselo antes de que la palme (dijo) Felicidades. Más información en: http: www. nobelprize. org http: www. dorislessing. org Me dijeron que nunca ganaría el Nobel La escritora suma este valorado premio a su larga lista de galardones: Es como tener todos los ases en un partida de póquer EMILI J. BLASCO CORRESPONSAL LONDRES. Venía de compras y llegaba en taxi a su domicilio en el norte de Londres, cuando Doris Lessing se sorprendió de la presencia de cámaras de televisión frente a su casa. Imaginó que estaban rodando una película en la calle, según confesaría luego. Fue la prensa la que le dio la noticia. La recibió sin ningún marcado gesto, como procesando en su interior la información que le estaban dando. Siguió dando unos pasos y, después de pasar la verja del jardín, asumiendo finalmente la realidad de la concesión del premio, se giró y comentó con un estilo muy propio de ella: Hace unos cuarenta años enviaron especialmente a uno de sus emisarios para decirme que en el premio Nobel no les gustaba y que nunca lo ganaría. Nunca lo he pedido, sabe, así que esto me choca enormemente. Ahora que han decidido que van a dármelo, ¿les gusto algo más? Tras estas palabras, Doris se encaminó despacio hacia la puerta de su casa y entró en el edificio, una construcción que en Gran Bretaña se conoce como terrace house casas adosadas en hilera con un pequeño jardín en la parte delantera y normalmente uno algo mayor en la parte de atrás. Luego volvió a salir, después de haberse peinado, y se sentó en las escalerillas de entrada para posar ante las cámaras y responder algunas preguntas de los periodistas. La escritora se mostró satisfecha por haber sumado un premio tan valorado a la larga lista de galardones que ha ido alcanzando a lo largo de su dilatada dedicación a las letras. He ganado todos los premios en Europa, todos y cada uno. Estoy encantada de haber logrado el lote completo. Es como tener todos los ases en un partida de póquer comentó. La aparición de Lessing ante la prensa fue muy breve, y luego su agente literario, Jonathan Clowes, difundió un comunicado atendiendo a las llamadas que estaba recibiendo de medios de todo el mundo. En esas palabras, también muy pocas, Lessing manifestó su satisfacción por haber obtenido ahora el aplauso de la Academia sueca. El premio Nobel es el más prestigioso y más glamousoro de todos los premios y estoy completamente encantada manifestó. La Academia Sueca premia a una narradora épica CARMEN VILLAR MIR CORRESPONSAL ESTOCOLMO. Ha sido éste un premio Nobel inesperado. Hubo un tiempo en que el nombre de Doris Lessing aparecía en todas las quinielas, pero en los últimos años nadie se había acordado de Doris Lessing. El secretario permanente de la Academia Sueca, Horace Engdahl, tras calificar la elección de valiente comentó que está seguro de que, aunque ha sido una sorpresa para todos nunca se ha aplaudido con tanta intensidad esta dama ha figurado desde hace años en nuestras deliberaciones. Algunos autores necesitan madurar La Academia ha premiado a la narradora épica con experiencia femenina que, con escepticismo, ardor y fuerza visionaria, ha analizado a una civilización dividida Esta es la decimoprimera mujer que consigue el Nobel de Literatura desde la institución del premio en 1901. Marta Pessarrodona Poeta UN PREMIO NOBEL OBVIO iprimeraintención, al recibir una noticia que esperaba hace por lo menos veinte años, ha sido felicitar a la Generalitat de Cataluña por haber concedido el premio Cataluña 1999 a Doris Lessing. Después, mi más cálida felicitación ha ido dirigida a la Fundación Príncipe de Asturias, que la galardonó unos años después. ¿Se anticiparon? En cualquier caso, a pesar de que Doris Lessing me honra con una cierta amistad, hace años que ya no bromeaba con ella ante la posibilidad de que le recayera el premio sueco. Me consta, además, que ella más bien lo temía. No sólo es una narradora impresionante, sino también una mujer muy inteligente, que teme los honores, aunque los agradezca, y a quien sus lectores le debemos mucho, como suele pasar con los autores M La autora, con su gata, en una imagen de 1984 AFP que en el mundo de la literatura han sido, son y serán. Me interesa, ahora mismo, el son Este año acaba de publicar The Cleft y haceunos quince días entregó a su agente una nueva novela. Por tanto, aún nos queda solaz en perspectiva. Porque, aunque Lessing es indudablemente la autora de El cuaderno dorado (1962) una obra que ya justifica un Nobel, seríainjusto limitarla a este título. Para mí, y a vuela pluma, El sueño más dulce (2001, en original) por ejemplo, es una acta notarial de la progresía de los años sesenta del siglo pasado. Una novela a la queno creo quese la haya prestado la atención que se merece. Por no hablar de su audacia al esconderse bajo un seudónimo, Jane Somers, y dar una buena reprimenda a todos: editores, críticos y público lector. Me refiero a Diario de una buena vecina y Si la vejez pudiera (1983 y 1984, en original) que tuve el placer de verter a la lengua castellana. Novelista, sí, pero también excelente memorialista, autora de libros de viajes (véase Risa africana ensayos... Borges decía que la Biblia no es un libro, antes una historia de la literatura. Humildemente, me atrevo a decir que Lessing es más que una narradora: es una historia de la narrativa de nuestro tiempo.