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ABC VIERNES 12 s 10 s 2007 INTERNACIONAL 37 George Bush contra Texas La condena a muerte de un asesino de origen mexicano, cuestionada por la Corte Internacional de Justicia, enfrenta a Texas con la Casa Blanca en el Supremo de Estados Unidos P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. Aunque la saga política de George W. Bush no se puede entender sin Texas, esa simbiosis de mentalidad y valores compartidos ha desembocado esta semana en un pulso constitucional curiosamente motivado con la pena de muerte que con tanta asiduidad aplica el Estado de la Estrella Solitaria. Hasta el Supremo de EE. UU. ha llegado este enfrentamiento entre la Administración Bush y las autoridades tejanas por el caso de José Ernesto Medellín, un asesino de origen mexicano condenado a la inyección letal. El caso- -que amalgama cuestiones fundamentales de derecho internacional y reparto de poderes en un sistema federal como el de Estados Unidos- -gira en torno al derecho estipulado en la Convención de Viena para que todo ciudadano detenido fuera de su país de origen reciba asistencia consular. En el caso de Medellín, condenado por el brutal asesinato y violación de dos jovencitas, las autoridades de Texas no cumplieron con este requisito al detenerle en 1993. Como el entonces joven de 18 años había pasado casi toda su vida en Estados Unidos y era perfectamente capaz de comunicarse en inglés, Texas pasó por alto la notificación y asistencia consular. Aunque sí que se le garantizó a Medellín su derecho a contar con un abogado y no autoincriminarse. Este incumplimiento inicial fue aprovechado por la defensa de Medellín para apelar su condena a muerte ante los tribunales tejanos. Pero sin obtener una respuesta positiva. Ante esta percibida indefensión de sus ciudadanos, México denunció el caso ante la Corte Internacional de Justicia. Con la correspondiente decisión en contra de EE. UU. emitida hace tres años, insistiendo en que tanto el caso de Mede- Un coche bomba causó ayer siete muertos y 50 heridos en Kirkuk, ciudad del norte de Irak REUTERS AP El mexicano Medellín está condenado a la inyección letal EE. UU. se replantea su poderío militar, comprometido por Irak El comandante del Ejército de Tierra reconoce que han perdido su equilibrio y tardarán tres o cuatro años en recuperarse PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. La Asociación del Ejército de Tierra de Estados Unidos es una especie de lobby a favor del personal militar en activo. Su congreso anual, celebrado durante esta semana en Washington, ha servido para plantear todo un significativo debate sobre el futuro del poderío militar del Pentágono, seriamente comprometido por la guerra de Irak. El propio general George Casey, máximo responsable del Army ha sido el primero en reconocer en este foro que las fuerzas terrestres bajo sus órdenes se encuentran fuera de balance por todas las obligaciones bélicas asumidas tras el 11- S hasta el punto de que, incluso con la reducción de tropas asumida por la Casa Blanca en Irak, necesitarán tres o cuatro años para recuperar su comprometida fortaleza. Esta acumulación de sacrificios se ha visto multiplicada desde enero con los refuerzos con destino a Irak ordenados por el presidente Bush, lo que en la práctica ha supuesto para las tropas terrestres pasar de destinos de doce a quince meses. Con estos largos y arriesgados despliegues en zonas de combate y menos tiempo en casa, las unidades regulares del Ejército de Tierra han visto comprometida su preparación de cara a otras contingencias más allá de Irak. Para hacer frente a esta situación, el Pentágono ha optado por acelerar la autorizada expansión de la plantilla del Ejército de Tierra, añadiendo 74.000 efectivos para el 2010, en lugar del 2012 como originalmente se había planeado. Este proyecto, basado en más reclutamientos menos selectivos y en persuadir a que los militares en servicio prolonguen sus compromisos a través de bonificaciones, elevará el número de personal del Ejército de Tierra y reservistas hasta el nivel de 547.000. Como ejemplo de esta política de bonificaciones, el Ejército de Tierra de Estados Unidos ha empezado a incentivar con bonos sin precedentes de hasta 35.000 dólares (24.600 euros) el reenganche de jóvenes oficiales con especialidades clave como inteligencia militar, infantería o pilotos de helicópteros. Según estimaciones internas, el Army se enfrenta a un déficit anual de 6000 capitanes y comandantes hasta el 2013. En este contexto, la Infantería de Marina habría empezado a plantear a la cúpula del Departamento de Defensa que los marines se concentren únicamente en el frente de Afganistán, dejando las responsabilidades militares en Irak al Ejército de Tierra. Los partidarios de reparto de responsabilidades avanzado por el New York Times argumentan que este plan facilitará operaciones más eficientes para mantener adecuados niveles de tropas en las arriesgadas post- guerras de Irak y Afganistán. El secretario de Defensa ha planteado ante este lobby de militares en activo una agenda de futuro en la que el Ejército de Tierra deberá concentrarse en entrenar fuerzas extranjeras, dominar lenguajes y costumbres foráneas, además de perfeccionar su capacidad para luchar contra insurgentes. Según Robert Gates, el tipo de combate que se ha librando en Irak y Afganistán durante los últimos seis años va a permanecer durante algún tiempo como el pilar básico del campo de batalla contemporáneo El caso amalgama cuestiones básicas de derecho internacional y reparto de poderes en un sistema federal Reparto de destinos Asistencia consular Los marines quieren abandonar cuanto antes Irak para concentrarse sólo en el frente de Afganistán ABC. es Especial sobre Irak en abc. es internacional llín, como el de otros cincuenta presos mexicanos condenados a muerte al norte del Río Grande, debían ser revisados para determinar si el no recibir ayuda consultar comprometió su derecho a un juicio justo. Aunque la Administración Bush planteó sus objeciones a la Corte Internacional de Justicia, el presidente escribió un memorando que ordenaba una revisión judicial del caso de Medellín. Intervención de la Casa Blanca rechazada por la Justicia y el gobierno estatal de Texas. Lo que ha desencadenado un tira y afloja institucional que finalmente esta semana ha llegado ante los nueve magistrados del Tribunal Supremo de Estados Unidos. Durante la intensa y prolongada vista oral ante el Supremo, los letrados que representan a Texas han insistido en que ni el presidente Bush ni la Corte Internacional de Justicia tienen facultades para dictar a Texas cómo tratar a criminales. Mientras que los abogados de la Casa Blanca han argumentado que el presidente tiene la obligación de hacer cumplir obligaciones internacionales dentro de Estados Unidos. A la espera de una decisión del Supremo, la Administración Bush ha optado por no reconocer en el futuro la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia en estas cuestiones.