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6 OPINIÓN VIERNES 12 s 10 s 2007 ABC AD LIBITUM SEAMOS ÍDOLOS DE LA CUEVA PATRIOTAS SPERANZA Aguirre, siempre arremangada y dispuesta, fue de visita al rodaje de Dos de Mayo, la película que prepara José Luis Garci para celebrar el segundo centenario de uno de los hechos más heroicos de nuestra Historia. Los decorados de tan notable producción se alzan en Fuente el Saz de Jarama y allí, en el ardor de la evocación, la presidenta autonómica de Madrid dijo que el 2 de mayo de 1808 implicó la génesis de la Nación española Sabido es que, desde antes de la invención del feminismo, las mujeres tienden a quitarse años: una depurada forma de coquetería más M. MARTÍN eficaz que cualquier FERRAND afeite o maquillaje; pero a la presidenta, en esta ocasión, se le fue la mano. Le ha quitado a la Nación los años que, siéndolo ya, precedieron a la invasión napoleónica. Aguirre se ha equivocado de Nación, de guerra, de año, de película y de director. El nacimiento de una nación, obra magna y fundacional del arte cinematográfico, se refiere a la Guerra de Secesión de los EE. UU. la dirigió David W. Griffith y se rodó en 1915. Aún así hay que aplaudirle la voluntad a la presidenta. En 1808, la Nación española, ya crecidita, afianzó su voluntad de independencia en un territorio al que Tito Livio, antes de Cristo, ya bautizó como Hispania y que es una Nación desde hace cinco siglos. Otra cosa es que andemos siempre zurrándonos el lomo los unos a los otros y que, en momentos de gran desesperación, como los presentes, alguien como Antonio Cánovas pudiera proponer la redacción de un primer artículo de la Constitución en el que se dijera que son españoles... ¡todos los que no puedan ser otra cosa! Questo paese è ingobernabile! como bien dijo Amadeo I de España para quitarse de encima a una hija muy pelmaza de Mariano José de Larra; pero no iba descaminado en el diagnóstico, ni mucho menos, uno de nuestros monarcas de importación. Aun así, crispados y desavenidos, centrífugos o desdeñosos, integramos una Nación que soporta un Estado y que hoy celebra su Fiesta Nacional. Una fiesta que también lo es en muchas de las dos docenas de naciones que hablan nuestro idioma principal y mantienen vivas una civilización y una cultura que arranca del tronco español. Hablar de patriotismo a estas alturas, cuando no escasean los españoles que quieren dejar de serlo o cuando algunos que, queriendo serlo, pretenden volver a partirnos en dos mitades enfrentadas, puede resultar chocante y anacrónico; pero quiero permitirme el lujo de ser patriota. Como lo son nuestros vecinos portugueses y franceses, tal y como ejercen de tales los ingleses y los norteamericanos, con la rotunda convicción de los alemanes y hasta, si se quiere, con la pícara distancia de los italianos. Con orgullo y, en nuestro caso, con esperanza. EL PASADO QUE PASA Y EL QUE NO PASA do, sino de la prudencia y de la cautela a la hora de emACE años, cuando recién licenciado en Histoprender la tarea. La historia, si quiere ser maestra, no ria todavía consideraba entregarme a la invespuede ser esclava del Zeitgeist de cada época o de los intigación y enseñanza del pasado, tropecé en un tereses de grupos determinados. Y quizás el pasado sea libro con una advertencia que me impresionó y tuvo un asunto demasiado serio para dejarlo exclusivamente su importancia en mi decisión final de dedicarme a en manos de los historiadores. Y, desde luego, aún meotra cosa. La frase, que no provenía de un historiador, nos en las de los políticos. sino, sintomáticamente, de un novelista, decía: El paLo anterior viene sugerido por la polémica suscitasado es un país extranjero; allí las cosas se hacen de da en Gran Bretaña a propósito de algunos cootra manera mentarios integradores y multiculturales Su autor, L. P. Hartley, la situó en el mismo indel señor Trevor Phillips, responsable de la Cocipit de El mensajero, una hermosa y triste histomisión de la Igualdad y Derechos Humanos, en ria de nostalgia y amores contrariados por las torno al presunto papel que los musulmanes diferencias de clase, que Losey convirtió en pelítuvieron en acontecimientos tan moldeadores cula en 1971. La sentencia alude a la impropiedel imaginario nacional británico como la dedad de juzgar lo que hicieron nuestros antepasarrota (1588) de la Spanish Armada. Apoyándose dos con criterios de ahora. Es muy fácil, por en la correspondencia de sir Francis Walsingejemplo, calificar de ilusos a los judíos alemaMANUEL ham- -a la sazón consejero máximo de Isanes que, tras la Kristallnacht, todavía abrigaban RODRÍGUEZ bel I- -con el embajador inglés en Estambul, en esperanzas de que el horror fuera pasajero. HaRIVERO la que le conminaba a convencer al Sultán de bía que ser judío y estar allí entonces para comque distrajera a los españoles en el mediterráneo, prenderlos. Había que no saber lo que vino después. Phillips, a quien la historia de su país no le debe resulCada lectura del pasado lleva inscrita las huellas del tar demasiado incluyente intenta multiculturalipresente desde el que se realiza. Por eso la recuperazar el orgullo por el pasado nacional atribuyendo parción de la memoria histórica siendo imprescindible, te del desastre español a una alianza anglo- otomana constituye siempre y en todo lugar un asunto delicado: que habría contribuido a impedir la conquista de Inglael presentismo puede ser el mayor obstáculo en el camiterra por los papistas. De ese modo, el político se aprono de la verdad. Por medio de la historiografía los histopia de una interpretación profesional del pasado riadores pueden interpretar el trabajo de los que les preque, aunque errónea o exagerada, puede ser digerida cedieron, pero, a su vez, cada historiografía es fruto de por (y halague a) la numerosa población musulmana su momento y circunstancias. Los que estudiamos hisdel Reino Unido. Lo importante no es la verdad, sino la toria en la España del último tercio del siglo XX constaintegración. tamos la velocidad vertiginosa con que la metodología Manipular la historia para utilizarla como arma en la interpretación y la escritura del pasado viajó desarrojadiza contra el adversario es una de las formas de el historicismo hasta la microhistoria, pasando por más irresponsables de la contienda política, y eso es allos distintos avatares de la escuela de los Annales, el go cada vez más frecuente entre nosotros. La historia marxismo, el estructuralismo y la cliometría, la histomarca, pero no determina. Y, aunque no pueda borrarria de las mentalidades, la de las crisis, el minimalisse lo que pasó, tampoco está escrito que el pasado permo, etcétera. manezca agazapado y deba repetirse periódicamente. Todo lo cual no quiere constituir un alegato en favor Lo que hay que hacer es tratar de comprenderlo. del relativismo o de la imposibilidad de conocer el pasa- E H -Evitemos que la derecha patrimonialice un símbolo nacional que es de todos los españoles, pero ¿tú sabes cuál es, lo conocemos?