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94 GENTE www. abc. es gente JUEVES 11- -10- -2007 ABC La baronesa está triste Carmen Cervera no quiso creer que, mientras ella estaba en una cena, Borja se casaba con Blanca. Desolada, nunca imaginó que su hijo no le comunicaría sus planes de boda. Una vez más, se enteró por la prensa POR BEATRIZ CORTÁZAR FOTO: ÁNGEL DE ANTONIO MADRID. A las once de la noche del pasado martes la baronesa Thyssen recibió la noticia que nunca hubiera querido oír: su hijo Borja se estaba casando en una iglesia de Tarrasa con Blanca Cuesta. Carmen Cervera se encontraba en esos momentos cenando con miembros del Patronato y fue uno de sus escoltas quien le avisó de que tenían que pasarle un recado urgente. En ese momento estaban en los postres y sobra decir que le amargaron el último bocado. En un afán de no perder la esperanza, esa noche Tita regresó a su casa de La Moraleja muy triste y sin ganas de hablar con nadie. Se encerró en su cuarto y hasta comentó con algún cercano que seguramente serían más rumores infundados, ya se sabe, cosas de los periodistas A pesar de que su confidente era muy fiable, optó por no creer. Ver para creer pensaría antes de caer en brazos de Morfeo. Pero no. A la mañana siguiente la baronesa se desayunó con la boda de su hijo, que ABC publicaba en exclusiva. Luego no paró el teléfono. Llamadas de todas partes para confirmarle lo que no quiso creer horas antes y preguntas de sus amigos para saber cómo había encajado esta boda secreta, que tendrá formato de exclusiva la próxima semana en las páginas de una revista del corazón, que es propietaria de todo el material que esa noche captaron las cámaras de los paparazzi que se agolparon a las puertas de la iglesia parroquial del Santo Espíritu. La baronesa está triste, desolada, nunca hubiera imaginado que su adorado hijo no le iba a informar de sus planes de boda me aseguró uno de sus íntimos. Y esa falta de información, de confianza de un hijo a brarse al no haber apenas tiempo para cumplir con todos los requisitos. Primer error. Según cercanos a los ya señores de Thyssen, Borja y Blanca habían dispuesto todo para cumplir con su deseo de casarse como Dios manda y de ahí que el rechazo del Obispado de Segovia no truncara sus planes. Sabían que esa posibilidad existía y pudieron preparar todo para que su boda tuviera validez y no se quedara en un desfile de modelos de Pronovias. Además, y razón fundamental para tanto misterio, la exclusiva tampoco tendría el mismo precio si la unión no tenía validez y seguían solteros ante los ojos de la Justicia y la Iglesia. Pero lo más rocambolesco de esta boda, aparte del enfado materno convertido ahora en tristeza y desolación y la millonaria exclusiva que rebasa el millón de euros, y donde va incluido el anuncio de embarazo, la boda, los preparativos, la ceremonia, la fiesta, la luna de miel, la habitación del niño, el final del embarazo, el parto... es que la citada parroquia permitió que esa ceremonia se celebrara pasadas las diez y media de la noche. Desde luego el horario no es el habitual para cualquier pareja de novios, como tampoco que los contrayentes acudan al templo con vaqueros y camiseta, se supone que para cambiarse de ropa en ¿la sacristia? y posar bien guapos en el reportaje gráfico. Entre los asistentes, los padres de la novia y apenas unos amigos íntimos. Sobra decir que Tita no acudió del brazo de su hijo y se comenta que fue una periodista muy amiga de los novios quien hizo de madrina. Momentos de tensión y angustia se vivieron a la salida de la iglesia. Eran cerca de las dos de la madrugada cuando Blanca y Borja, de nuevo en vaqueros y camiseta, abandonaban el templo bajo una nube de flashes. Por supuesto, no hubo posado ni arroz. Salieron con las cabezas agachadas, las espaldas dobladas y los gritos de la gente. No faltaron los golpes, algún manotazo, cámaras por los suelos y nervios por doquier. Ayer por la tarde, el matrimonio aterrizó en Madrid y mañana cenarán con sus invitados más jóvenes en El Negro de Anglona. El sábado la fiesta seguirá en Cabanillas, donde la cita es a las siete de la tarde. La cena la servirá el restaurante La Portada de Torrecaballeros y no faltará el clásico asado de cordero ni el ponche segoviano. Por supuesto, la baronesa no estará en el ágape. No están los ánimos para mucha fiesta. Ni posado ni arroz La baronesa vivió ayer, sin duda, uno de los días más amargos de su vida una madre, le ha dolido tanto como el hecho de que se casara de una manera tan rara, de noche y con despliegue de seguridad, sin apenas invitados y con bastante tumulto en la puerta de la iglesia, que fue llenándose de curiosos a medida que pasaban las horas y se corría la voz. Desde luego, los novios han sabido jugar al despiste, pe- ABC A la mañana siguiente, la baronesa Thyssen se desayunaba con la boda de su hijo, que ABC publicaba en exclusiva ro las medidas que han tomado no les han servido para conseguir que se conociera su enlace religioso. Tras la negativa del Obispado de Segovia para que pudieran celebrar su boda en la ermita que hay en El Esquileo, se dio por hecho, Tita así lo pensaba, que podrían casarse por lo civil, pero que la ceremonia religiosa no podría cele-