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88 CIENCIAyFUTURO JUEVES 11 s 10 s 2007 ABC PREMIO NOBEL DE QUÍMICA 2007 Gerhard Ertl, pionero en la química de superficies sólidas Ha contribuido al desarrollo de semiconductores y fertilizantes S. BASCO MADRID. La Química no es sólo mezclar líquidos en tubos de ensayo y ver cómo cambian de color, o entran en ebullición, o desprenden volutas de vapor... una parte fundamental de esta disciplina científica es desde hace medio siglo el estudio de la interacción entre las superficies de los cuerpos sólidos y su entorno gaseoso o líquido. Y la Academia sueca de las Ciencias ha galardonado este año con el Nobel a un pionero de la química del estado sólido, el alemán Gerhard Ertl, nacido en 1936 y que ayer cumplía los 71 años, investigador del Instituto Fritz Haber (Sociedad Max Planck) que recibirá el próximo 10 de diciembre en Estocolmo de manos del Rey Carlos Gustavo el diploma acreditativo y el millón de euros con que está dotado el premio. El Nobel reconoce en Ertl no un descubrimiento concreto, sino toda una vida dedicada a la investigación puntera en la que ha creado, paso a paso, una metodología para demostrar cómo diferentes procedimientos experimentales pueden proporcionar conocimientos sobre las reacciones químicas en las superficies sólidas Sus campos de aplicación son innumerables, desde el desarrollo de los semiconductores, fundamentales en informá- Una mujer se aleja el 11- S del lugar de los atentados CORINA ARRANZ Gerhard Ertl, ayer en el Instituto Fritz Haber de Berlín tica; hasta las pilas de hidrógeno y las placas solares, dos pilares en la obtención de energías limpias; pasando por la captura de CO 2, la corrosión de metales, la oxidación de superficies, los procesos de catálisis o el desarrollo de fertilizantes. Sus investigaciones han sido fundamentales para expli- AP El shock del 11- S duplicó en Nueva York los partos con bebés bajos de peso El estrés afecta a la salud del feto, afirma un estudio de la Universidad de California ABC MADRID. El impacto que provocó el derrumbamiento de las Torres Gemelas el 11- S en Nueva York aún no se conoce en su totalidad. Tras el recuento de las víctimas mortales, las autoridades sanitarias estadounidenses empezaron a fijarse en las personas con trastornos emocionales y después en los que respiraron las partículas contaminantes que flotaron en la Gran Manzana. Ahora un grupo de investigadores de la Universidad de California ha encontrado un efecto colateral más de la tragedia para añadir a la lista: el aumento de la tasa de bebés nacidos con bajo peso. En ese rango se incluyen los niños nacidos con menos de 2.000 gramos. A esa conclusión llegaron tras comprobar los datos de todos los nacimientos registrados entre enero de 1996 y diciembre de 2002, tanto en la ciudad de los rascacielos como en otras localidades más alejadas de Manhattan. Los investigadores detectaron una tasa superior de niños nacidos con escaso peso una semana después del atentado. En concreto, el riesgo de nacer por debajo de los 1.500 gramos aumentó en la ciudad de los rascacielos en un 44 En otras zonas más alejadas el efecto se observó meses después. El estudio no encontró una relación entre el peso y los partos prematuros. La tesis de los investigadores es que el estrés o los sucesos traumáticos afectan a la salud del feto. car el proceso de pérdida de la capa de ozono, pues es en las superficies de los pequeños cristales de hielo de la estratosfera donde ocurren pasos vitales en este proceso. Más información sobre el premio: http: www. nobelprize. org Juan de la Figuera Químico. Investigador del CSIC FISICOQUÍMICA DE SUPERFICIES n este comienzo del siglo XXI, acostumbrados como estamos a los recientes avances en nanociencia y nanotecnología, cuesta imaginarse cómo se veía el mundo cuando mover un átomo individual era algo reservado a los científicos teóricos o a los escritores de ciencia ficción. Y sin embargo, una generación de científicos vio la oportunidad abierta por los avances instrumentales para conseguir un salto cualitati- E vo en un campo que se había resistido a numerosos esfuerzos por estudiarlo: el comportamiento de las superficies de los materiales en general, y las reacciones químicas sobre esas superficies en particular. Lejos de la popular imagen de la torre de marfil del científico, los exitos (y los fracasos) de estos objetivos nos rodean por doquier. Nuestras esperanzas para combatir el incremento de CO 2 en la atmósfera descansan en buena medida en el diseño de sistemas que capturen el CO 2, de materiales que almacenen hidrógeno, y en la construcción de celdas de combustible que nos proporcionen electricidad. Esto, dejando de lado que los ordenadores que fabricamos se basan también en el control atómico de numerosos procesos químicos en superficies. Gerhard Ertl ha sido galardonado con el premio Nobel de Química por su dedicación a estos objetivos. No lo ha ganado por inventar una técnica nueva o descubrir un fenómeno desconocido sino por dedicar todas sus energías a utilizar toda técnica que pudiese acercarlo a la comprensión de la reactividad química en superficies, aunque gran parte de su prestigio descanse en sus estudios de los mecanismos de reacción de la síntesis del amoniaco y de la oxidación del CO. Campos de aplicación de sus estudios son la producción de fertilizantes o los catalizadores que empleamos en los coches. Todos los que trabajamos en fisicoquímica de superficies nos alegramos por la concesión de su premio, y tras un brindis, volvemos al laboratorio a seguir la línea que nos ha mostrado. Eso sí, igual que pocos igualaremos sus logros científicos, tampoco muchos alcanzaremos su maestría con el piano.