Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC JUEVES 11 s 10 s 2007 MADRID 55 Nací en una casa cuartel como todos mis hijos y estoy muy orgullosa de ello La Primera Zona de la Benemérita celebró ayer la festividad de su patrona M. J. ÁLVAREZ MADRID. Las instalaciones de la Guardia Civil en la calle de la Batalla del Salado de Madrid se vistieron ayer de gala para celebrar la festividad de su patrona, la Virgen del Pilar, en un acto organizado por la Primera Zona de la Benemérita. Allí, un total de 88 personas- -entre guardias, policías y militares, además de 30 civiles- -recibieron su correspondiente condecoración. Uno de los distinguidos fue Antonio Rico, que a finales de este mes cumplirá 56 años. De ellos, 36 en la Guardia Civil. Tiene todo un cuartel en su familia: su padre, su hermano, su hijo mayor, su suegro, cuñados y su yerno son agentes. Otros dos de sus cuatro hijos son aspirantes. Antonio narra sus experiencias junto a su mujer, Carmen Sainz, quien no esconde su enorme satisfacción no sólo por el reconocimiento a su marido, sino por sentirse parte de la gran familia que es el Instituto Armado. Lo más duro es la incertidumbre de no saber dónde estaba en un momento preciso explica Carmen. Para mí es lo más grande que hay- -relata- Yo nací en una casa cuartel como todos mis hijos y estoy muy orgullosa de ello. No soy del Cuerpo porque en mi época no podíamos entrar las mujeres Todo quedará pronto en el recuerdo, puesto que Antonio está a punto de pasar a la reserva. Durante estos 36 años de profesión, recuerda especialmente duros los dos que pasó en Navarra, en la época más atroz del terrorismo de ETA. Luego, cuando fue trasladado a Madrid, este malagueño conoció a su esposa. Antonio ha trabajado en el equipo de protección al Rey, en embajadas y en la Uprose, la unidad que se encarga del traslado de presos. Los etarras se lo hacían todo encima cuando nos veían recuerda. José Talaya, de 45 años, pertenece al Ejército de Tierra y fue condecorado ayer. De su carrera profesional de 20 años, 15 los lleva en la Guardia Civil. Desde hace 11 trabaja para el Servicio de Asistencia Sanitaria que, entre otras labores, coopera con las ONG que se encuentran desplazadas en zonas de guerra, como Irak, Afganistán o Bosnia. Pese a la dureza de los conflictos, aún les conmueve más lo sufrido por sus compañeros en el País Vasco, porque estás en tu tierra y no debería ocurrir lo que ocurre José pasó dos años en Inchaurrondo, en San Sebastián, donde me lo pasé muy bien, pese a todo En el País Vasco, el Servicio de Asistencia Sanitaria se encarga de dar apoyo psicológico a víctimas de la Guardia Civil y familiares. También dice que allí ha hecho grandes amigos, hasta en la Ertzaintza. Como anécdota, recuerda una ocasión en la que llevaba una camisa amarilla, que se veía bajo una cazadora roja. Una amiga se escandalizó al verle vestido así por temor a que le dijeran algo. Afirma que tanto el Ejército como la Guardia Civil son instituciones de prestigio, incluso en el País Vasco, aunque a una parte de la población civil le da miedo hablar con ellos cuando llevan uniforme. Sobre lo que le ha aportado el Institu- to Armado, explica: Soy casi más guardia civil que militar. El trato humano con los agentes es lo mejor de mi trabajo. Soy una especie de paño de lágrimas para todos En el acto intervinieron el general jefe de la Primera Zona de la Guardia Civil, Salvador Romero, y la delegada del Gobierno, Soledad Mestre. Ésta quiso aprovechar la ocasión para recordar al Ejecutivo regional que tiene la posibilidad de comprometerse con la mejora de las condiciones de trabajo de los efectivos, como han hecho otras regiones, cofinanciando infraestructuras Paño de lágrimas