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86 CIENCIAyFUTURO MIÉRCOLES 10 s 10 s 2007 ABC El Detroit de los cohetes privados La parte californiana del desierto del Mojave se transforma en epicentro de los múltiples programas espaciales que compiten en Estados Unidos al margen de la NASA POR PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. El árido pero espectacular desierto del Mojave, en la parte que se extiende por el suroeste de California, se está convirtiendo casi de la noche a la mañana en una especie de Detroit para cohetes privados. El lanzamiento de un Space Port con aspiraciones de convertirse en una versión civil de Cabo Cañaveral, ha logrado atraer a toda clase de empresarios en búsqueda de un porcentaje del emergente negocio que aspira a popularizar los viajes espaciales. No muy lejos de la famosa base Edwards de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la localidad de Mojave- -con un censo de menos de cuatro mil habitantes y moteles que presumen de tener televisión en cada habitación- -se ha ganado entre otros el sobrenombre del valle del silicio para la nueva industria de programas espaciales privados. Como reconocía recientemente Jeff Greason, cofundador de Xcor Aerospace, Mojave es el lugar donde hay que estar En estos momentos, según los datos de Los Ángeles Times media docena de empresas se han establecido en mitad de esta monumental aridez con un afán competitivo que algunos historiadores espaciales no dudan en comparar con la estratégica rivalidad tecnológica entre EE. UU. y la Unión Soviética desencadenada hace cincuenta años por el Sputnik Dentro de esta incubadora de talento espacial, conviven tanto grandes compañías como pequeños chiringuitos con unos cuantos ingenieros trabajando bajo un calor sofocante en improvisadas naves industriales. Sin problema de terreno a bajo precio, cada empresa dispone de su propio campo de Un boom literal Como también ocurrió en su momento a la NASA, la naciente industria de cohetes privados en el desierto del Mojave no está carente de riesgos mortales. Este verano, la empresa Scaled Composites sufrió tres muertos y tres heridos graves en su plantilla por una violenta explosión durante pruebas de flujo de combustible para su próxima nave, SpaceShipTwo diseñada para transportar con dos pilotos a seis turistas espaciales en viajes suborbitales. Esta nave espacial, como su antecesora de 2004, utilizaría un motor híbrido alimentado en parte con óxido nitroso. A pesar de la tragedia, Mojave no es ajena a explosiones. Su historial accidental se remonta a 1884, con el estallido de 90 recipientes de pólvora almacenados en un depósito ferroviario. El fuego destruyó la mayor parte del pueblo. Richard Branson también se ha apuntado a la venta de vuelos espaciales da de cohetes tradicionales. Pero tras unos cuantos intentos, el proyecto se quedó sin financiación. Entre las empresas espaciales en Mojave con un futuro más prometedor, destaca Scaled Composites, del diseñador de aviones Burt Rutan. Compañía que en 2004 ganó con su SpaceShipOne los diez millones de dólares ofrecidos por una fundación para quien pusiera en marcha la primera nave espacial privada. Gesta que llegó a una altitud de cien kilómetros sobre la superficie terrestre, pero que, sobre todo, generó toda clase de ambiciosos planes comerciales en competencia con la NASA. Entre estos montajes empresariales, también destaca el de la compañía Virgin Galactic, parte del aventurero imperio empresarial de Sir Richard REUTERS pruebas sin la complicación de molestar o poner en peligro a los vecinos. Como pionero de esta concentración empresarial, figura Gary Hudson, fundador a finales de los noventa de la compañía Rotary Rocket Inc. Su peculiar obsesión consistía en un ingenio con hélices para elevarse como un helicóptero hasta la atmósfera y después propulsarse por el espacio con ayu- Branson, que está vendiendo vuelos espaciales a 140.000 euros por cabeza en un cohete construido por Burt Rutan, que debería empezar lanzamientos regulares desde el Space Port de Mojave a partir de 2009. Todo un salto hacia el futuro para un pueblo fundado en 1876 por la compañía de ferrocarril Southern Pacific como parada de su línea entre San Francisco y Los Ángeles. Afán competitivo Multa millonaria por contaminación a uno de los mayores grupos energéticos de Estados Unidos ABC WASHINGTON. Una de las grandes eléctricas de Estados Unidos, American Electric Power, se ha comprometido a pagar una multa de 15 millones de dólares por contaminación, y a destinar otros 4.600 millones de dólares para reducir sus emisiones, según informó la propia empresa. Este pacto, que pone fin a un litigio iniciado en contra de la empresa en 1999, fue alcanzado ayer entre American Electric Power, la Agencia para la Protección Ambiental (EPA) y el Departamento de Justicia, que lo describió como el acuerdo más cuantioso alcanzado hasta ahora en protección ambiental en Estados Unidos, informa Efe. En 1999, la agencia ambiental, ocho estados y trece grupos ecologistas presentaron una demanda contra la eléctrica por violar una ley ambiental que exigía la instalación de una serie de controles para frenar la contaminación del aire. Ahora, el compromiso de American Electric Power es reducir en la próxima década las emisiones de óxido de nitrógeno en al menos un 69 por ciento, y de dióxido de sulfuro en un 79 por ciento. También prometió invertir 60 millones de dólares en diversos proyectos de limpieza para mitigar los efectos nocivos de sus emisiones en el medio ambiente. Según el Departamento de Justicia, se trata del mayor pacto de protección ambiental no sólo por la cantidad de dinero que deberá pagar la empresa, sino también porque obliga a ésta a reducir drásticamente las emisiones de sus plantas de energía eléctrica. La empresa ha acordado eliminar anualmente 813.000 toneladas de contaminantes del aire, a un coste aproximado de 4.600 millones de dólares, según las autoridades. El acuerdo pone límites a las emisiones de 16 plantas eléctricas de la compañía en cinco estados.