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78 CULTURAyESPECTÁCULOS MIÉRCOLES 10 s 10 s 2007 ABC Luis García Jambrina Crítico y poeta FE DE VIDA a trayectoria poética de Olvido García Valdés (Santianes de Pravia, Asturias, 1950) es una de las más sugerentes y originales de los últimos veinte años. Publicó su primer libro, El tercer jardín en 1986, y después vinieron Exposición (1990) Ella Los pájaros (1994) Caza nocturna (1997) y Del ojo al hueso (2001) El libro ahora premiado, Y todos estábamos vivos (2006) supone, sin duda, un salto adelante y, al mismo tiempo, una especie de recapitulación poética y vital. De hecho, es su poemario más ambicioso y la culminación de su obra, hasta el momento. El tema central es la vida vista desde la conciencia de la propia finitud; sólo quien ha rozado la muerte alguna vez o ha tenido un conocimiento íntimo de ella puede escribir versos tan intensos como estos: Viene enero con la muerte en su séquito, anciana de dulces rasgos y cáncer en vena cava y cóncavos huesos del cráneo. Así, arrebatada y fría va pasando junto a nosotros, cerca de mí La muerte entendida, pues, como una forma de la vida, con su presencia y su figura, que diría San Juan de la Cruz, y su peculiar florecimiento. En coherencia con este planteamiento, nos encontramos ante una escritura muy despojada, de carácter esencialista y, al mismo tiempo, de una gran concreción y materialidad. En muchos poemas, se parte, por ejemplo, de una situación cotidiana que, de repente, contemplada bajo una nueva luz, se vuelve irreal o adquiere una dimensión trascendente. No en vano la autora pertenece a la estirpe de los que conciben la creación como búsqueda, descubrimiento y conquista de nuevos territorios expresivos; para ella, la poesía no es sólo una manera de estar en el mundo, sino también una forma de ser mundo, porque el auténtico poeta es el que aumenta, enriquece y modifica la realidad, y no el que simplemente la representa. Bajo la visible heterogeneidad de formas y de tonos de este libro, late, por último, una profunda unidad de fondo: es el flujo y la celebración de la vida y la existencia con todas sus consecuencias, incluida la muerte, y en toda su variedad y espontaneidad. Una fe de vida. L Olvido García Valdés EFE A pesar del dolor, también celebro la hermosura del mundo García Valdés s Poeta La escritora asturiana (Santianes de Pravia, 1950) actual directora del Instituto Cervantes de la ciudad francesa de Toulouse, obtuvo ayer el premio Nacional de Poesía, en su edición de 2006, por su libro Y todos estábamos vivos su último poemario POR MANUEL DE LA FUENTE MADRID. Con la luna de marzo llegó la foto y todos estábamos vivos Vivos y fieramente humanos como este verso que da título al último poemario de Olvido García Valdés, Y todos estábamos vivos con el que la poeta obtuvo ayer el premio Nacional de Poesía. El galardón lo concede el Ministerio de Cultura para distinguir una obra de autor español escrita en cualquiera de las lenguas oficiales del Estado y editada en España durante 2006. La dotación económica es de 15.000 euros. Desde Toulouse, donde desde julio de 2006 es directora del Instituto Cervantes, la poeta asturiana (Santianes de Pravia, 1950) muy emocionada y agradecida por la concesión del premio, responde amable y cordialmente a ABC con la voz todavía queda desde el otro lado del teléfono, mientras hace un pequeño punto y seguido en sus actividades en la sede cervantina. Toulouse es un bonito lugar para vivir y trabajar. Es una ciudad muy activa y agradable explica, y una localidad francesa donde los ecos de los pasos y las voces de nuestros compatriotas aún están notablemente vivas, como la propia autora indica: Es cierto, es una ciudad en la que existe una importante presencia española y donde la memoria del exilio y la emigración están todavía bastante presentes Desplazados miramos como si fueran los otros siempre a estar ahí y de pronto no están o no estuvieran escribe Olvido García Valdés en Y todos estábamos vivos (Editorial Tusquets) un libro que, como ella misma señala, es difícil explicar en todo su conjunto y que se ha colado en su obra desde una ventana que quedó abierta de par en par en su poemario anterior, Del ojo al hueso Sí hay una cierta continuidad con mi libro anterior, un título que coincidió con una época muy grave y muy dura de mi vida, y en la que existía un presencia de la muerte que se mantiene también en el libro que ahora ha sido galardonado confirma la escritora. Amante de autores como César Vallejo, Antonio Gamoneda, Blanca Varela, María Victoria Atencia, José Miguel Ullán... García Valdés reflexiona en voz alta sobre su poemario, que parte de la irrealidad de la vida por la perspectiva de la muerte, pero que es también un libro celebratorio para dar cuenta de la presencia de la hermosura del mundo Hermosura y belleza que, para Olvido, pinta como nadie la Madre Naturaleza con sus campos, sus pájaros, sus árboles, y el resto de las cosas vistas y miradas intensamente La reflexión sobre el lugar de las mujeres en el mundo y en la vida y la perspectiva de lo efímero de nuestra existencia son otros de los paisajes que García Valdés, quien concibe la poesía como un territorio de resistencia, dibuja en el título premiado. Con anterioridad, Olvido, licenciada en Filología Románica y en Filosofía, había editado títulos como Exposición Ella y los pájaros o el citado Del ojo al hueso y ha obtenido premios como el Esquío de Poesía en Lengua Castellana (1989) Ícaro de Literatura (1990) y el Leonor de Poesía (1993) El jurado fue presidido por el director general del Libro, Rogelio Blanco, y ha estado compuesto, entre otros, por Jon Kortázar, Andrés Sorel, Luis García Jambrina, Xoxé Luis Axeitos, Juana Vázquez, Juana Castro, Francisca Aguirre y José Manuel Caballero Bonald, que resultó ganador del Nacional de Poesía en la edición del pasado año. Más información en: http: www. mcu. es