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54 MADRID MIÉRCOLES 10 s 10 s 2007 ABC Me impresionó su frialdad Asunción, testigo del asesinato del joyero de Móstoles, declaró ayer en el juicio que el asesino no se inmutó después de matar al dueño del local s El hijo del fallecido también relató su versión de los hechos frente al tribunal LETICIA TOSCANO MADRID. Los testigos presenciales del asesinato con un tiro a bocajarro del joyero de Móstoles, Antonio Sancho, el pasado 9 de junio de 2005 declararon ayer en la segunda jornada del juicio oral que se está celebrando en la Audiencia Provincial de Madrid. Los testimonios, lejos de arrojar luz sobre los hechos, fueron contradictorios en los aspectos referidos a la descripción de los atracadores y a las características de la persona que disparó el arma. Todos aseguraron que los criminales tenían la piel morena y acento sudamericano pero Los acusados Roberto Castro y Juan Manuel Jiménez, entran ayer a la Audiencia Provincial hay controversia a la hora de señalar cuál de ellos era el que empuñaba la recortada. El primero en declarar ayer en el juicio, en el que los principales imputados son Roberto Castro y Juan Manuel Jiménez, fue Marcos Sancho, hijo del joyero fallecido, que estaba en la tienda cuando sucedieron los hechos. Marcos no pudo identificar a los atracadores en las ruedas de reconocimiento anteriores porque, según ex- 0 ERNESTO AGUDO plicó el mismo en la vista, los individuos llevaban gorras y él se fijaba más en las armas, a ellos sólo los miraba de refilón Ante el tribunal, Marcos relató como la tarde del atraco él, su padre y Asunción, la dependienta de la tienda, estaban en la joyería con una clienta cuando llegaron los tres atracadores y les obligaron a entrar en la trastienda. Mi padre les dijo que estaban grabando, que no les iba a dar tiempo afirmó Marcos. Oí un disparo y cuando me di la vuelta ya no vi a mi padre relató el joven nervioso. Asunción, dependienta de la joyería, iba delante de Antonio en el momento que recibió el tiro. Oí el disparo y sentí cómo Antonio caía al suelo a mis espaldas. Me giré y vi el humo que salía de la recortada indicó la joven quien, a la salida de la Audiencia afirmó, sin ninguna duda, que el asesino estaba en la sala. Me impresionó la frialdad y esa dureza de rostro. Le vi los ojos y no se inmutó declaró Asunción ante el tribunal. En la jornada de ayer también testificaron Santiaga y Rosa María, las dos clientas que estaban en la joyería en el momento de los hechos; Marta Isabel y Francisco, dos testigos que observaron desde el exterior lo que estaba pasando; y Laura Medina, madre del desaparecido Luis Arana, Italo quien dijo que no conocía a ninguno de los imputados ni tenía constancia de la implicación de su hijo en ningún atraco.