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86 CIENCIAyFUTURO Premio Nobel de Medicina 2007 MARTES 9 s 10 s 2007 ABC Capecchi, ayer en su casa de Salt Lake City, atiende a la prensa por teléfono REUTERS Martin Evans, en su laboratorio de la universidad de Cardiff, en Gales AFP El sueño americano Dos americanos y un inglés. Que los Nobel con bandera de Estados Unidos sean dos sobre tres, pero los dos hayan nacido en otros países, es una pauta habitual. En pocos ámbitos como en la Ciencia sigue tan vigente la llamada de América POR ANNA GRAU. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Si el premio Nobel de Medicina fuera el festival de Eurovisión, acusarían a los jurados de tongo para hacer ganar siempre a los mismos. Desde la institución del premio en 1901, se lo han llevado 90 norteamericanos y 29 británicos. Este equilibrio se reproduce en 2007: Sir Martin Evans es inglés y caballero de la Reina, Oliver Smithies nació inglés pero ya es ciudadano estadounidense y en la misma situación se encuentra Mario Capecchi, de origen italiano. Que los Nobel con bandera de Estados Unidos sean dos sobre tres, pero los dos hayan nacido en otros países, es una pauta habitual. En pocos ámbitos como en la Ciencia sigue tan vigente el sueño americano. En ese sentido es conmovedor el caso de Mario Capecchi. Nacido el 1937 en Verona, sólo tenía cuatro años cuando le separaron brutalmente de su madre, enviada al campo de concentración nazi de Dachau. El niño sobrevivió en orfanatos o directamente en la calle. Acabó desnutrido en un hospital. Sólo un milagro permitió que su madre sobreviviera, le buscara bajo las piedras y le encontrara, cinco años después. En cuanto pudieron, madre e hijo emigraron a América. Cuando llegaron estaban sin blanca y no hablaban una palabra de inglés. El resto es historia o, según se mire, leyenda. En 1967, Capecchi obtuvo su doctorado en bioquímica por la Universidad de Harvard. En 1973 empezó en la Universidad de Utah el trabajo que le ha llevado hasta el Nobel. Estaba dormido en su casa de Salt Lake City cuando le dieron la noticia en un tono tan terriblemente serio, que tenía que ser verdad Por fortuna los otros dos galardonados no presentan un perfil tan dramático. El tipo de sueño americano que encarnan es más discreto, aunque no menos humillante para los países que se van despoblando de cerebros así. Muchísimos científicos se quejan de que en Europa todo son trabas a la investigación, todo es burocracia y falta de sensibilidad y de fondos. El que prueba el sistema americano, con sus inmensas universidades y fundaciones repletas de proyectos, casi siempre queda maravillado y preso en él. En América los problemas pueden ser otros: un marco excesivamente competitivo, que para justificar las inversiones a veces embarca a los laboratorios en algo parecido a una loca carrera de coches. Pero la apabullante superioridad de premios Nobel americanos, su incontestable hegemonía, obliga a dejar este tipo de objeciones en un segundo o incluso tercer plano. Oliver Smithies nació en Halifax, West Yorkshire y se formó en Oxford antes de cruzar el charco para ir a hacer fortuna científica. Actualmente es la estrella de la Universidad de Carolina del Norte. Sir Martin Evans viene de las universidades de Cambridge y Londres y actualmente ejerce en la Universidad de Cardiff. En 1985 pasó un mes en los Estados Unidos, invitado por el Instituto Whitehead de Massachussets, y recibió una inesperada llamada telefónica de Smithies. Oliver Smithies, el más veterano de los tres laureados En el mejor estilo americano, un científico emprendedor llama a otro para proponerle investigar juntos. Se convencen, se entusiasman mutuamente y trenzan un equipo al que pron- AP to se incorporará Capecchi. En 2001 obtienen juntos el prestigioso premio Lasker, conocido como el Nobel americano. El Nobel de verdad se huele a la vuelta de la esquina. José Félix de Celis Investigador del CSIC MODELOS PARA EL ESTUDIO os científicos Mario R. Capecchi (Italia, 1937) Sir Martin J. Evans (Gran Bretaña, 1941) y Oliver Smithies (Gran Bretaña, 1925) han sido galardonados con el premio Nobel en Medicina y Fisiología del año 2007 por sus descubrimientos acerca de las células L madre embrionarias y la recombinación homóloga de ADN en células de mamífero. Sus trabajos fueron realizados en la década de los 80 en laboratorios de los Estados Unidos, y han sido la base para desarrollar las técnicas de manipulación genética en ratones que hoy se utilizan en investigación básica y aplicada sobre la función de los genes. La recombinación homóloga permite sustituir secuencias de ADN de interés en una célula por otras secuencias similares que han sido manipuladas en el laboratorio para, por ejemplo, provocar la pérdida de un gen. Las células madre embrionarias son células pluripotentes presentes en la masa celular interna de em- briones tempranos, en estado de blastocisto. Estas células están indiferenciadas, se autorrenuevan por división celular y tienen la capacidad de diferenciarse en otros tipos celulares en determinadas condiciones, siendo capaces de generar animales normales. Por estas razones las células madre embrionarias tienen un gran potencial en terapia celular, y constituyen un área muy activa de la investigación actual en Biomedicina. La manipulación del ADN de células madre embrionarias, utilizando técnicas de recombinación homóloga, se utiliza para producir ratones transgénicos en los que se ha eliminado la función de un gen determinado (los llamados knockout Estos animales no sólo son útiles para estudiar la función normal de los genes durante el desarrollo, sino que también se utilizan para generar modelos animales de enfermedades humanas, entre las que se encuentran enfermedades neurodegenerativas y distrofias musculares, enfermedades cardiacas, obesidad y enfermedades metabólicas, así como el cáncer, entre otras. Los científicos galardonados utilizaron las técnicas por ellos descubiertas para estudiar diferentes aspectos del desarrollo embrionario del ratón (Capecchi) y para generar animales transgénicos modelos en el estudio de la hipertensión (Smithies) y fibrosis cística y cáncer de mama (Evans)