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80 CULTURAyESPECTÁCULOS MARTES 9 s 10 s 2007 ABC Durero y Cranach, duelo de maestros del Renacimiento alemán en Madrid El Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid reúnen en una ambiciosa exposición 234 piezas; hay préstamos de 15 países NATIVIDAD PULIDO MADRID. El otoño artístico arranca con fuerza en Madrid. Y lo hace con un duelo de titanes de los que hacen época... y afición. Alberto Durero (1471- 1528) y Lucas Cranach, el Viejo (1472- 1553) se ven las caras en el Museo Thyssen y la Fundación Caja Madrid en una ambiciosa exposición conjunta. Su comisario, Fernando Checa, ha recreado el Renacimiento alemán en toda su extensión y complejidad, gracias a 234 piezas. A las pinturas, dibujos y grabados se suman armaduras, objetos decorativos y de orfebrería, que componen un completo fresco de la época. Es, pues, una exposición de carácter total: reconstruye una época, no sóloa través delos principales artistas, sino también de sus talleres y su contexto. Hay dureros y dureros advertía ayer el conservador jefe del Museo Thyssen, Guillermo Solana, sacando pecho por lo espectacular de los préstamos conseguidos. Se refería a que es raro que no haya una exposición al año dedicada a Durero en nuestro país. Las ha habido en Valencia, en el Prado, en la Biblioteca Nacional y, más recientemente, en el Guggenheim de Bilbao. En la mayoría de los casos suelen ser colecciones completas, no préstamos escogidos. Y es que para la ocasión se han reunido 16 pinturas, 26 dibujos y 51 grabados del maestro alemán. Cranach, el Viejo también está espléndidamente representado con 26 pinturas, 2 dibujos y 8 grabados. No es nada fácil que los museos y colecciones privadas se desprendan de estos tesoros. Hay préstamos de 15 países. Tan sólo de Alemania ha cedido obras una veintena de instituciones. El proyecto es un encargo que Tomás Llorens le hizo en 2004 a Fernando Checa, ex director del Prado. El recorrido arranca en el Thyssen con un apartado dedicado a los artistas y su mundo: cuáles eran sus preocupaciones estéticas (la belleza, el retrato, el paisaje) cómo se veían a sí mismos... Reciben al visitante obras maestras de Durero, como el maravilloso Autorretrato que atesora el Prado- -Checa confiesa la admiración que siempre ha tenido por esta obra- un óleo atribuido a este artista, Retrato de Alberto Durero, el Viejo (National Gallery de Londres) o dos retratos a carboncillo que han prestado el Ashmoleam Museum de Oxford y la colección Un visitante admira Virgen con el Niño de pie bendiciendo de Bellini (Galería de la Academia de Venecia) del barón Edmond de Rothschild, depositada en el Louvre. A partir de ahí, el comisario nos transporta a Nuremberg- -ciudad natal de Durero- con piezas como una talla de la Virgen y una pareja de vitrales, y a Italia. Es ésta una sección con muchas joyas por metro cuadrado: dos Vírgenes con Niño, firmadas por Bellini, procedentes de la Galería de la Academia de Venecia; y la Madonna Haller de Durero. Es éste un cuadro doble- -en su reverso pintó Lot y sus hijas cedido por la Galería Nacional de Washington, que en su día formó parte de la colección del padre del barón Thyssen. Ahora, el hijo pródigo vuelve a casa. Si Durero proponía un modelo idealizado- -sus mujeres eran sensuales y carnales- otros artistas como Cranach o Hans Baldung mostraron una obsesión por la brujería. De éste último se expone una pieza clave del siglo XVI: Las dos brujas de Baldung (Städel Museum de Fráncfort) Resulta emocionante una pared donde cuelga una galería de mujeres perversas y seductoras, pintadas todas ellas por Cranach: desfilan desafiantes Lucrecia, Salomé, Judith... Como contraposición, otra pared, no menos espectacular, en esta ocasión de retratos masculinos, mucho más pacíficos que aquéllas, pintados por Durero. Entre ellos destacan Retrato de Jacob Müffel (Staatliche Museum de Ber- EFE La Madonna Haller de Durero, formó parte en su día de la colección del padre del barón Thyssen Francesca de Habsburgo y Carmen Thyssen pasan bajo un cartel que parece el lema de sus vidas en común ÁNGEL DE ANTONIO Galería de mujeres perversas Molina retoma las negociaciones con la baronesa por la venta de su colección Durante la inauguración de la muestra todos los flashes apuntaban en una dirección, buscando una instantánea: la de la baronesa Thyssen junto a Francesca de Habsburgo, hija del barón. Ambas aparecían en una excelente (aparentemente) armonía, incluso regalaron a la concurrencia gestos cómplices. Al menos de cara a la galería, porque es bien sabido que la relación entre ambas nunca ha sido muy amistosa que digamos. Otra fotografía muy buscada es la de Carmen Thyssen con el ministro de Cultura, César Antonio Molina, con quien coincidió ayer en la inauguración y con quien tiene previsto almorzar hoy para retomar las conversaciones sobre la venta de su colección al Estado, que ya inició Carmen Calvo. En una entrevista a ABC, la baronesa dejó caer que dudaba aún si venderla o no. Claro que con una ampliación hecha expresamente para albergarla sería un escándalo mayúsculo que se echara atrás. lín) y Cabeza de anciano con gorro rojo del Louvre. Bajo el rótulo Un mundo en conflicto Fernando Checa aborda en la Sala de las Alhajas, de la Fundación Caja Madrid, el paso de la Edad Media al Renacimiento, una época en la que Durero se relacionó con el poder y la guerra, pero también con la religión. Son los años de la escisión entre el mundo católico y el protestante, los años de la Reformade Lutero. Durero tomó partido, comenta el comisario: Por un lado, exaltaba a Lutero; por otra, alertó contra los falsos profetas, criticando los excesos del luteranismo. Él apostó por una reformadela imagen Hay ejemplos en la muestra de sus sencillas y depuradas imágenes: dos apóstoles (Santiago y Felipe) de los Uffizi de Florencia. No faltan tampoco muestras de ese mundo de dolor y conflicto. Así, presiden la sala principal dos obras maestras: una tabla de Lucas Cranach, Martirio de Santa Catalina y un espectacular tapiz de clara influencia dureriana Los cuatro jinetes del Apocalipsis de Wilhelm de Pannmaker préstamo de Patrimonio Nacional) En cuanto a los