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ABC LUNES 8- -10- -2007 Primera división s Séptima jornada DEPORTES 91 Agüero intenta controlar el balón con Milito a su espalda EFE Messi celebra su tanto con su amigo Ronaldinho EFE MESSI ES MUCHO MÁS QUE EL KUN Leo ofreció una nueva entrega de talento, marcó otro gol y volvió a ser decisivo en la victoria del Barcelona, mientras Agüero decepcionó POR ENRIQUE YUNTA BARCELONA. Sí, lo mejor era no compararlos. Es una osadía equiparar a cualquier jugador del planeta Tierra con Messi, que parece ser de otro. Ya puede golpearse en el pecho el bueno de Agüero y proclamar a los cuatro vientos que es igual de bueno que su colega. No existe debate, ahora mismo Messi no tiene parangón. Sirve como ejemplo el partido de ayer. Frenó en seco el Barcelona al Atlético y mucho le deben los azulgrana a la pulga capaz de relegar a Ronaldinho a un segundo plano. El Camp Nou le adora y sólo le preocupa que algún descerebrado tenga un cruce de cables y se cebe con su prodigiosa pierna izquierda. De lo contrario, está llamado a marcar una era, si no lo está haciendo ya. Enganchado a la banda derecha, Messi apareció en todas las jugadas de peligro que trenzó el Barça. Amargó a un desbordado Pernía, que le castigaba los tobillos cada vez que recibía, y durante el primer cuarto de hora se destapó con una aparición salvadora en defensa. Hasta en eso es decisivo. Luego, desperezado el Barcelona, fue en clara progresión y regaló una nueva entrega de talento y magia. Se acaban los adjetivos para este portento. Cierto que el protagonista del primer gol del encuentro fue un desgraciado Abbiati, pero también participó de forma activa Messi, cuyo centro no acertó a atajar el meta rojiblanco y Deco aprovechó el regalo. Así jugó el Atlético Abbiati: mal. Seitaridis: bien. Pablo: notable. Zé Castro: regular. Pernía: regular. Reyes: mal. Raúl García: mal. Maniche: regular. Simao: mal. Agüero: mal. Forlán: mal. Eller: regular. Maxi: regular. Luis García: regular. El técnico: Javier Aguirre: mal. No consiguió que su equipo se volviera a meter en el partido tras los dos goles. Quitó demasiado pronto al Kun y no solucionó la inoperancia del medio campo, principal problema del equipo. Lo mejor: el primer cuarto de hora. Poco más. Lo peor: la fragilidad mental, que le impidió aprovechar la siesta del rival para por lo menos complicarle la vida un poco más. Decisivo error del portero en el primer gol. A partir de ese momento, y con un Atlético desconcentrado, Messi asumió los galones y evidenció que sigue en un estado de gracia impresionante. Todo lo que toca acaba en la red y con el golazo de ayer ya suma seis en esta Liga. Lo de golazo no es gratuito, pues finalizó de forma estupenda una pared con Ronaldinho apareciendo por el flanco izquierdo. Lo festejó con saltitos de alegría al tiempo que se fusionaba en un cómplice abrazo con su amigo brasileño. Messi lleva seis partidos consecutivos viendo puerta y ayer pudo marcar otro más cuando el partido agonizaba, pero erró en el mano a mano con Abbiati y luego el poste escupió el balón hacia fuera. Por entonces, el Kun ya estaba embutido en el chándal de los sustituidos. Aguantó una hora en el campo y sólo intervino en diez ocasiones- -siete en la primera parte y tres en la segunda- un pobre bagaje y más si se tiene en cuenta que se esperaba mucho de él. Ambos compartieron impresiones al término del partido para, posteriormente, irse a toda prisa junto a Milito y Maxi Rodríguez a la concentración de la selección argentina, donde Leo es igual de decisivo. Abbiati: Pido perdón por mi error, me ha condicionado el resto del partido E. Y. BARCELONA. Era la cara más triste del Atlético. Desfiló por la zona mixta del Camp Nou hundido por su garrafal error en el primer gol del Barcelona, a la postre decisivo para el devenir del encuentro. El centro de Messi no entrañaba excesivo peligro, pero el balón se le escurrió de las manos y Deco, avispado, no desaprovechó la gentileza. A Abbiati se le cayó el mundo encima. Pido perdón por mi error exclamó el arquero, al que no le costó dar la cara en público. Ese fallo me condicionó para el resto del partido admitía sin tapujos. Tiene razón Abbiati al afirmar que su cante condicionó el partido, pero salió en su defensa Javier Aguirre: Fue un accidente. Vamos todos en el mismo barco y todos somos responsables por igual. No sólo se perdió por esos errores. Es verdad que nos frenó la euforia inicial y que estábamos bien, tenía buena pinta y todo estaba controlado, pero ellos fueron superiores. No hay que darle más vueltas analizó el mexicano. El presidente Enrique Cerezo exculpó al meta italiano: No ha tenido culpa Mientras, el bando azulgrana se felicitaba al enlazar su sexta victoria consecutiva. Frank Rijkaard destacó el buen trabajo de sus jugadores, aunque insistió en que al equipo le queda mucho margen para aguantar el mismo ritmo los 90 minutos seguidos Mientras, Joan Laporta aprovechó para dar un consejo a los internacionales del Barça, que esta semana se van con sus selecciones: Espero que nuestros jugadores se dosifiquen, porque en la anterior convocatoria de selecciones hubo algunas lesiones ironizó. Leo eclipsó a su compatriota, que ofreció una imagen acorde a la de un Atlético de Madrid superado por el Barça