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90 DEPORTES Primera división s Séptima jornada LUNES 8 s 10 s 2007 ABC El Barça sentencia pronto y sestea Un fallo de Abbiati y la inspiración de Messi hundieron a un Atlético que tuvo vida quince minutos Barcelona Atlético 3 0 ración inicial, los de Aguirre llegaron hasta a tener su oportunidad. No acertaron. A Pernía, Messi- -sí, Messi- -le robó un balón que llevaba marcado el sello de peligro en su área pequeña. Un minuto después, al Kun se le fue largo un control que le dejaba mano a mano ante Valdés... La luz se apagó para los rojiblancos, aunque fueran las cinco y cuarto de la tarde, cuando Abbiati no atajó un centro de Messi y dejó el balón en los pies de Deco, que aprovechó el regalo sin dar siquiera las gracias. Fue una de esas jugadas que parecen intrascendentes, un centro forzado desde la banda, y resulta vital. El Barça se subió a su ventaja y cuatro minutos después echó el cierre con una excepcional pared entre Ronaldinho y Messi que el argentino resolvió con una solvencia digna de uno de sus delanteros que viven únicamente del gol. No es su caso. No. Messi lleva seis tantos y es el pichichi pero Messi, un día sí y otro también, es mucho más que gol. El balón debe sentirse feliz cuando cae entre sus piernas. Se debe sentir honorablemente tratado cuando su derecha, y sobre todo su izquierda, le conducen de un lado para otro como si llevaran un gps quizá por eso Messi siempre utiliza el camino más corto y directo. No se volvió a saber del Atlético en el resto del encuentro. Ni siquiera lo intentó. Posicionalmente se colocó muy lejos del área contraria y demasiado cerca de la suya. Situación inequívoca de que ya no creía en sí mismo. Forlán y Agüero quedaron como dos náufragos a merced de la defensa azulgrana, pero más que culpa suya fue del medio campo que les dejó a la intemperie. Maniche y Raúl García desaparecieron de la circulación- -nunca mejor dicho- -y Simao y Reyes se perdieron en acciones individuales. Al equipo le siguen faltando centrocampistas puros, aunque su técnico no se dé cuenta. El Barça tampoco estuvopor la labor de repetir la humillación de la temporada pasada en el Calderón (0- 6) y echó el freno de mano y de pie. Ya con el balón en su poder dejó pasar el tiempo y en oleadas sacudió de lo lindo al portero italiano. Abbiati se reivindicó de su monumental error con media docena de paradas- -nunca bloca el balón, siempre lo escupe- -que evitaron una goleada mayor. Y así, entre remates de Milito, Deco, Henry, Xavi... y Messi al poste, y el postrero de Xavi dentro, fueron transcurriendo los minutos con el único aliciente de disfrutar de Iniesta. Jugó de medio centro puro y duro. Por delante de los centrales. Con la misión de dar el primer paso en la salida del balón. Lo bordó. ¡Qué fácil lo hace! Casi siempre a un toque. Derecha, izquierda, centro... Tácticamente es un jugador completísimo. Rinde donde le pongan. Sería un perfecto medio defensivo si no fuera porque colocarle tan atrás le corta las alas ofensivas y priva a su equipo del último pase que tanto desequilibra. Pocos saben utilizar el cuerpo para recuperar balones como él. Se mete entre el contrario y el balón y se sale con la suya... Ayer, cuando se apagó Messi, nos salvó la tarde. Barcelona (4- 3- 3) Valdés; Oleguer, Puyol, Milito, Abidal; Xavi, Iniesta, Deco; Messi, Henry (Bojan, m. 85) y Ronaldinho (Geovanni, m. 80) Atlético (4- 4- 2) Abbiati; Seitaridis, Pablo, Zé Castro (Eller, m. 46) Pernía; Reyes (Maxi, m. 54) Raúl García, Maniche, Simao; Agüero (Luis García, m. 62) y Forlán. Árbitro: Iturralde. Mostró tarjeta amarilla a Pernía, Deco, Raúl García, Pablo y Seitaridis. Goles: 1- 0. m. 15: Deco. 2- 0. m. 19: Messi. 3- 0. m. 89: Xavi. ENRIQUE ORTEGO Fiasco. Todos queríamos más. Esperábamos más. El Barça- Atlético no salió fresco y lozano como se presumía por cómo llegaban los dos equipos. No hubo partido. El Atlético se rindió demasiado pronto. Un fallo de su portero y la enésima genialidad de Messi le dejaron siniestro total a los veinte minutos. Sobraron los setenta restantes, en los que el Barça jugó a su antojo. Impuso el ritmo que le convenía y marcó Iniesta y si sólo logró dos tantos más fue porque Abbiati, el hombre que le ayudó a abrir el marcador, le cerró bien la puerta con media docena de intervenciones de cierto mérito. De un comienzo tan esperanzador como el que representó el Atlético no se esperaba una continuación y un final tan deprimentes. No cabe duda de que es un equipo frágil. La de ayer era uno de esas citas en las que hay que lucir palmito y demostrar que eres lo que quieres ser, o al menos intentarlo. Al primer trompazo quedó echo añicos. Su primer cuarto de hora fue razonable. Se hizo con el balón y jugó con la cabeza alta. El Barça, en cambio, pecaba de desorientación. Tanto por la inusual hora en que se disputaba el partido como por su necesidad imperiosa de tener la pelota para desarrollar su juego. En esa racha de inspi- Exhibición de Iniesta Fragilidad rojiblanca Así jugó el Barcelona Valdés: bien. Oleguer: regular. Puyol: bien. Milito: bien. Abidal: notable. Xavi: bien. Iniesta: muy bien. Deco: notable. Messi: notable. Henry: bien. Ronaldinho: regular. Giovanni: bien. Bojan: s. c. El técnico: Frank Rijkaard: bien. Resolvió la falta de Touré otra vez con la presencia de los tres bajitos y su equipo no tuvo problemas para llevar la iniciativa, menos en el primer cuarto de hora. Lo mejor: la circulación de balón, dependiendo del ritmo que quiere imprimir al partido, y la facilidad para llegar al gol. Lo peor: en la segunda parte se relajó mucho, hasta ganarse los silbidos de su afición. Ronaldinho hizo la pared del segundo gol y poco más. Oleguer, desentona. Iniesta sería un gran medio defensivo si no fuera porque jugando tan atrás el equipo pierde el desequilibrio de su último pase Momento en el que Deco aprovecha el regalo de Abbiati para regatearlo y marcar AFP