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80 TOROS www. abc. es toros LUNES 8- -10- -2007 ABC Una moruchada de talanqueras FERIA DE OTOÑO Monumental de las Ventas. Domingo, 7 de octubre de 2007. Última corrida. Casi lleno. Toros de Adolfo Martín, una escalera mal presentada y armada; descastados y complicados en general; pitados todos en el arrastre, menos 5 y 6 que se dejaron. El Fundi, de tabaco y oro. Estoconazo (palmas) En el cuarto, pinchazo y estocada desprendida (silencio) Rafaelillo, de verde manzana y oro. Estocada levemente desprendida (leve petición y saludos) En el quinto, estocada delantera y caída. Aviso (silencio) Domingo López Chaves, de rioja y oro. Media estocada (silencio) En el sexto, pinchazo y media estocada (silencio) Notable faena de Antonio Nazaré, premiada con una oreja en Sevilla L. MUÑOZ SEVILLA. Los tres triunfadores de las novilladas de septiembre en la Real Maestranza se dieron cita ayer para dar cuenta de una novillada de Marqués de Domecq- -incluido el sobrero, quinto bis- bien presentada y de juego desigual. Antonio Nazaré hizo lo mejor y cortó una oreja de peso, con la que refrendó su triunfo en la Feria de Otoño de Madrid el pasado fin de semana. Éste fue el balance final: Nazaré, pinchazo y estocada (silencio) y estocada (oreja) José Carlos Venegas, estocada (ovación con saludos) y estocada (silencio tras aviso) Miguel Ángel Delgado, pinchazo hondo (vuelta al ruedo tras petición) y estocada corta (saludos) Nazaré anduvo voluntarioso con el primero, que amagó con rajarse, en una labor a media altura. Lo más notable llegó en el cuarto, el que más humilló y repitió en las telas. El espada sevillano anduvo por encima en una faena templada y con mucho gusto, plagada de detalles, como unas trincherillas muy toreras. Con otro tipo de público, probablemente, se le hubiese pedido con más fuerza la segunda oreja. Venegas no acertó con las distancias ante un novillo que, aunque se desplazaba, fue a menos. Al quinto, bastante mirón, le realizó un trasteo largo y algo espeso. Delgado, que conecta bien con el personal, se lució con el capote y dejó dos esperanzadoras series. En el sexto arrancó de forma prometedora, pero después de un topetazo, el novillo se rajó y aquello decreció. ZABALA DE LA SERNA MADRID. ¿Está Adolfo? Al aparato ¿Tienes seis para Otoño? ¿Cómo? Como sean, tú ya sabes que Madrid es tu casa. Recuerda San Isidro. Con que tengan cuernos... Y allí fueron los seis, cada uno de su padre y de su madre. Ya en el último, El Rosco, la voz ronca del 7 proadolfista serrano y fiel, no aguantó más: ¡A una plaza de carros! gritó. O algo similar. ¡Qué moruchada asquerosaladeAdolfo Martín! Y complicada. Como el carácter de la afición venteña. A Rafaelillo lo recibieron como héroe isidril. Lo sacaron al tercio al romper el paseíllo con sumo cariño, como muchas veces no se ha hecho con matadores que volvían después de una cornada o una Puerta Grande; luego Rafael Rubio se jugó la vida en correspondencia con un tigre con el hierro de la adolfada. Y cuando lo despachó maltrecho, magullado y sin aliento lo ignoraron como si tal cosa. Escasos pañuelos y ni siquiera una ovaciónlo suficientemente fuertecomo para que paseara el anillo al son del Himno de la Legión Delcalor sahariano y fuera de lugar al frío antártico. No había querido más el adolfo que herir desde que le desabrochó a Rafaelillo toda la botonadura de la taleguilla con el capote de un solo gañafón; herir con la mirilla fija en el bajo vientre. Nunca fue metido en la muleta, que Rubio quería presentar cabalmente aunque no siempre bien colocado. La voltereta surgió completa, abrupta: de un derrote en pleno vuelo lo volvió del revés hasta el punto de hacerlo caer de pie. Otro amago de cornada surgió por el izquierdo. Se metió por bajo, cobró un espadazo y lo dicho: indiferencia. El Rafaelillo pasó de héroe a ignorado después de jugarse la vida a pecho descubierto quinto fue un caballo que barbeó tablas buscando el salto, pero se dejó al natural. Rafael Rubio sabe más de fieras guerras que de pacíficos paisajes, aunque algunos fueron estimables. Más o menos le pasa a López Chaves, que con el sosón y manejable sexto, el que provocó el bocinazo de la plaza de carros, no dijo mucho, como con el alto, bizco, feo e impresentable tercero, una burra que se paró tras una serie, una. El Fundi, como siempre, estuvo en profesional con el cinqueño y cuajado primero, que ya en el saludo se quedaba por BOTÁN Lechuga, por la Puerta Grande en la final de la Escuela Pablo Lechuga abrió la Puerta Grande en la final de la Escuela de Madrid celebrada ayer en Las Ventas. Lechuga cortó una oreja de cada uno de sus novillos de Torrenueva; otro trofeo paseó José Miguel Navarro, mientras que Alberto Molina fue silenciado. La nota triste fue la fractura de fémur del banderillero Manuel Villaverde. debajo. Falta de casta, fuerza y poder y sobrada guasa en los rebañones impotentes. Fundi le planteó por el izquierdo la faena, de uno en uno; por el derecho, aún peor. Lo pasaportó de un puñetazo hasta la gamuza. El cuarto era un toro por delante y otro por detrás, escurrido y culipollo. El oficio de El Fundi volvió a brillar ante las malas ideas, que tapó mucho. No dio opción a que sus detractores le montasen la de mayo con las banderillas. Ni las cogió. Y Adolfo, a seguir la recomendación de sus seguidores: ¡a los pueblos! Apoteosis de Ventura en un mar de caballazos Á. G. ABAD ZARAGOZA. Demasiados caballazos, demasiada vulgaridad, demasiados desplantes mendigando aplausos. Demasiadas ovaciones ayunas de contenido, demasiada gaseosa. Al final, con el sexto de Fermín Bohórquez, a la postre el más potable de una infumable corrida, Diego Ventura hizo lo mejor de la tarde. Citando en corto dejó dos pares que levantaron pasiones, como otro a dos manos. Hasta ese momento la lidia transcurrió por unos parámetros de cierto orden taurino, y a partir de ahí llegaron de nuevo los caballazos. Más histrionismo, por si los espectadores no habían tenido bastante en un festejo pesado en su desarrollo y vacío de contenido. Ventura mató con espectacularidad y se llevó las dos orejas que, sumada a la que cortó al tercero, hicieron tres. Pasaporte para la apoteosis de una puerta grande no tan grande. Y es que los caballeros ayer tiraron por la calle de la super- ficialidad, del toreo fácil, del que parece que llega a un público entregado y luego se queda en nada. Tanto es así que a Andy Cartagena le pidieron la oreja en su primero y después del arrastre los espectadores se olvidaron tan rápido de todo lo hecho sobre el albero que se hizo el silencio para valorar la actuación del rejoneador. Significativo. Además, ni Cartagena ni Sergio Galán tuvieron su tarde. Mal y muy mal con los aceros, respectivamente. De lo hecho por los dos nada pasará a los anales de la Misericordia. También para olvidar la muy mal presentada corrida de la familia de El Capea, y además mansa. EL PILAR Plaza de la Misericordia. Domingo, 7 de octubre de 2007. Tercera corrida. Lleno. Cuatro toros de Pedro y Verónica Gutiérrez, el 5 de Carmen Lorenzo y el 6 de Fermín Bohórquez, que resultó el mejor. Todos muy mal presentados, un auténtico saldo de reses mansas, ayunas de casta. Andy Cartagena, pinchazo hondo (silencio) En el cuarto, pinchazo, rejonazo y descabello. Aviso (ovación) Sergio Galán, dos pinchazos y rejonazo (palmas) En el quinto, cinco pinchazos, medio rejón y cuatro descabellos. Aviso (silencio) Diego Ventura, rejonazo (oreja) En el sexto, rejonazo (dos orejas) Salió a hombros por la puerta grande.