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78 CULTURAyESPECTÁCULOS LUNES 8 s 10 s 2007 ABC CLÁSICA FESTIVAL DE SITGES Grandes voces Obras de Mercadante, Verdi, Bellini y Donizetti. Intérpretes: José Bros, tenor. Coro de la Comunidad de Madrid. Orquesta Titular del Teatro Real. Director. Friedrich Haider. Lugar: Teatro Real, Madrid Canto inteligente ALBERTO GONZÁLEZ LAPUENTE El tenor José Bros es capaz de convertir lo normal en extraordinario. Él mismo lo explica acudiendo al sentido común: tener un don jamás dispensa del trabajo, sencillamente estimula el estudio y la disciplina. Será de ahí de donde nace semejante rigor, sentido de la medida, claridad en la expresión, igualdad en la emisión y cuidado en el detalle. Contundente seguridad debería decirse si se toma como ejemplo Fu celeste quel contento de Il giuramento de Mercadante, fragmento con el que abrió su recital en el Teatro Real. No cabe un mejor y apoteósico comienzo para el ciclo Grandes voces que corre en paralelo a la temporada operística. Bros entró con fuerza, sin amedrentarse, con tal seguridad que dejó en inferioridad su inmediata interpretación de alguna página belliniana, A te, o cara de I Puritani y la complicada Ma non fia sempre odiata de Il pirata Que la primera se cantara de forma algo pesante y la segunda no acabara de redondearse en el agudo es sólo un matiz que explica la diferencia con el resto del programa. Especialmente, porque Sbaraglia y María Valverde, pareja a la fuerza en El rey de la montaña Los dos actores protagonizan la película de Gonzalo López- Gallego JOSÉ EDUARDO ARENAS SITGES. Decían ayer los doctores Oscar Villarroya y Eva Loste en el taller Las dos caras del miedo llevado a cabo en el Festival de Sitges, que la emoción del miedo no deja de ser una estrategia evolutiva que responde a una mejor adaptación al medio en que vivimos. Su función es simple, prepararnos para la huida o la lucha cuando nos sentimos amenazados Tal es el caso de la película El rey de la montaña de Gonzalo López- Gallego Nómadas interpretada por Leonado Sbaraglia y María Valverde en dos movidos personajes que se encuentran perdidos en una serie de carreteras secundarias, y todo por culpa de las cosas del querer y el ardid de una bella raterilla. Así de sencilla es la propuesta, pero los resultados ante tanta cotidianeidad suelen deparar momentos de alta tensión si descubrimos que alrededor no hay perrito que te ampare. Bueno, perrito sí, pero acompañado por una silueta con escopeta en mano. Sbaraglia, el más retratado en lo que va de festival, comenta al respecto que por un lado, está la trama que encierra el filme, que va provocando una inquietud al espectador desde la primera escena, al reflejar un coche solitario en una carretera inmensa vista desde la cámara del director en una grúa que baja poco a poco hasta ponerse a la altura de la parte trasera del automóvil, y mostrarnos a la vez una gasolinera... vacía Desde el ese momento hay algo amenazante, cierto es: Mi personaje, sin explicar su procedencia, da la impresión de que viene escapando de algo o que no quiere enfrentarse a algo por falta de valor. Es como si se preguntara: ¿cómo es posible que me estén pasando estas cosas? La película está rodada en Super- 16 mm, que ofrece en la pantalla una perfección visual perfecta, lo que te hace pensar que algo tan estéticamente bello e inmenso tiene que romperse, que no va a funcionar bien Hay que añadirle una metáfora sobre lo perdidos que andamos en la vida, y nada más cierto, pues el personaje va descubriendo la falta de afecto de la sociedad a lo largo de la historia ¿Dónde está el germen para Sbaraglia de esa falta de cariño? Él responde que si un niño no aprende en los tres primeros años de la vida lo que es el afecto, puede llegar después a situaciones terribles, como sucede en países donde no se saben comunicarse. Se llega al fanatismo. La película se plantea de una manera determinada para que el espectador saque sus propias conclusiones o para que, al menos, piense en ello José Bros, durante su recital en el Teatro Real Bros quiso explicar luego que Donizetti era merecedor de otra suavidad. Angelo casto e bel de Il duca d Alba y Come un spirto angelico de Roberto Devereux fueron suficientes para añadir delicadeza y sentido elegíaco a su portentosa presencia vocal. Pero ante todo arrolló la rotundidad de una interpretación que se reafirmó en el apoyo orquestal. La Sinfónica y Friedrich Haider estuvieron al lado del tenor en una sesión dominada por lo ejemplar. Fueron muchos JAVIER DEL REAL los aplausos, muchas las ganas de seguir escuchando a Bros y mucho lo que este se hizo rogar. Una versión impecable de Mattinata de Leoncavallo, plagada de matices y emoción, pudo con todo. No habría sido correcto que se marchara (pareció que lo iba a hacer y algún tímido silbido se lo quiso afear) sin afirmarse lleno de personalidad con La fille du regiment y sus estratosféricos does. Y no es que Bros estuviera en estado de gracia, sencillamente unió sin fisuras talento e inspiración. DANZA Sevilla Coreografía: María Pagés. Idea, guión y dirección: J. M. Sánchez y M. Pagés. Músicas Varios autores. Escenografía: Christian Olivares. Intérpretes: Compañía María Pagés. Lugar: Teatro de la Zarzuela, Madrid Un magnífico homenaje JULIO BRAVO Conforme va pasando el tiempo, más crece María Pagés, una de las voces más singulares del baile flamenco de hoy, especialmente en su faceta de creadora, que es la sin duda donde más destaca. La artista sevillana ha mostrado reiteradamente su imaginación, su arrojo coreográfico, su singularidad y su inteligencia, virtudes que vuelven a asomar en Sevilla un trabajo que lleva en el baúl desde hace algo más de año y medio, y que presenta ahora en la Zarzuela. Sevilla es- -lo ha dicho María Pagés en varias entrevistas- -un homenaje a la ciudad que le vio nacer. Y el espectáculo pasea por varios de sus rincones (el Alcázar, Triana, la Maestranza) y sus tradiciones (la Semana Santa, la Feria) en un recorrido que tiene mucho de sentimental. María Pagés vuelve a echar mano- -ya no sorprende- -de músicas ajenas al flamenco, que ella hace suyas: desde el tango Volver de Gardel- -con el que cose uno de los momentos más bellos, coreográficamente, de la obra- hasta la celebérrima Volare de Domenico Modugno, adaptada con ritmo rumbero, pasando por la ópera Carmen de Bizet, uno de los números quizás más previsibles. Sevilla es, en líneas generales, un trabajo magnífico, original, moderno, respetuoso para los ancestros de la bailaora, que en sus intervenciones solistas muestra elegancia y clase, la misma que le ha sabido enseñar a su espléndida compañía. Gonzalo López Gallego, María Valverde y Leonardo Sbaraglia EFE