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ABC LUNES 8 s 10 s 2007 MADRID 53 María Ángeles termina de preparar la comida. Junto a ella, una de sus hijas que ya ha llegado del instituto Aldeas con calor de hogar Sesenta niños maltratados por la vida tienen su casa y su felicidad en San Lorenzo del Escorials Ocupan las 13 viviendas de Aldeas Infantiles SOS que funcionan en este municipio s La madre SOS mima y cuida a sus hijos las veinticuatro horas del día POR MARÍA ISABEL SERRANO FOTO CHEMA BARROSO MADRID. La cocina de María Ángeles huele a cebolla frita y a tomate. La carne ya está rehogada. Prepara unos macarrones para sus hijos que a punto están de salir del colegio y del instituto. Una de las chicas ya ha llegado y le echa una mano en los fogones. Esta casa es especial. Es una casa de Aldeas Infantiles SOS. Aquí, una madre SOS ofrece verdadero calor de hogar a sus hijos SOS entre cuatro y seis. Los hay que son hermanos biológicos. Lo importante es que entre todos forman una auténtica familia. Estamos en la Aldea Infantil SOS de San Lorenzo del Escorial. El número 70 de la calle Residencia es el domicilio de unos sesenta chavales cuyas edades van desde los pocos meses a los 17 años. Hay 13 casas. Al frente de cada una de ellas está la madre SOS En teoría, es una mujer contratada con un horario laboral de ocho horas diarias pero, en la práctica, dedica toda la jornada a su familia excepto los dos días de libranza a la semana. muy entrañables y tienen que estar en casa añade. En definitiva, la madre SOS es para sus hijos el cabeza de familia y una educadora a tiempo completo. Los niños y adolescentes que llegan a esta Aldea han sido enviados, generalmente, por los servicios sociales de la Comunidad de Madrid. Hay casos de escalofrío. Desde bebés abandonados hasta hijos de familias totalmente desestructuradas, padres alcohólicos, toxicómanos y que cumplen condena en un centro penitenciario. El objetivo de esta ONG- -privada, sin ánimo de lucro, interconfesional e independiente de toda orientación política, según reza en sus estatutos- -es ofrecer a los niños que nos son confiados un entorno familiar, un hogar estable y una formación sólida para darles un futuro prometedor y seguro La Aldea Infantil SOS de San Lorenzo del Escorial cuenta, además de las madres con una plantilla compuesta por pedagogos, psicólogos, trabajadores sociales y personal de servicios. Los niños que llegan hasta aquí están necesitados de mucho cariño, ayuda y comprensión. Acarrean una baja autoestima y suelen ir muy retrasados en los estudios. Lo principal, nos dicen, es no separar nunca a los hermanos y se les pone a vivir en la misma casa. Normalmente, los críos suelen reaccionar a los estímulos que aquí se les ofrecen y salen adelante porque lo más curativo es el calor de hogar dice Chema Sánchez. Por qué negarlo: son chavales maltratados por la vida. A sus padres se les ha retirado, en muchos casos, la guarda y custodia, aunque sea de forma temporal. Nosotros tenemos a los niños en régimen de tutela. En otros casos, la situación es de guarda porque los padres nos los han dejado de forma voluntaria explica el director de la Aldea. María Ángeles va a toda prisa. Sus hijos están a punto de llegar a comer. Ha arreglado la casa y ha planchado. Les quiere a rabiar. Samuel, Argelina, Alejandro y José Antonio, sus niños son su vida. Guarda y custodia Los festivos no se libra Cuando las madres libran, la suplente es la tía que viene temporalmente a atender a los chicos comenta Chema Sánchez, director de esta Aldea. Para ser madre SOS hay que tener verdadera vocación y un gran sentido de la solidaridad. Se dedican en cuerpo y alma a su trabajo las veinticuatro horas del día. Es más, si les toca librar en festivo o en Navidad, lo dejan para otro día porque saben que esas fechas son Lorena ha pasado de niña SOS a educadora infantil en su propia casa Lorena, 24 años, es el mejor ejemplo de cómo se sale adelante tras una dura infancia. Llegó a la Aldea Infantil SOS de San Lorenzo del Escorial con 12 años y sus siete hermanos. Hoy está empleada en este centro como educadora infantil, carrera que estudió, no sin esfuerzos, en la Universidad de Valladolid. Lo tengo todo muy borroso pero creo que nos dejaron aquí por problemas económicos en mi familia. A mis hermanos y a mí nos pusieron a vivir en la misma casa. Ya estoy en proceso de emancipación Esta aldea ha sido todo para mí. Me han motivado de tal manera que sólo tengo buenas palabras y muy buenos recuerdos de mis últimos doce años. Estoy enormemente agradecida a todos