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50 MADRID LUNES 8 s 10 s 2007 ABC Cada vez que vea mi nevera llena, recordaré a los que no tienen nada Han recorrido Mozambique para conocer los proyectos de cooperación de la Comunidad. Los jóvenes de Madrid Rumbo al Sur regresaron impactados y con un deseo: ayudar a la población a salir de la miseria M. J. ÁLVAREZ MADRID. Ahora, cada vez que vea mi nevera llena de comida o abra la ducha y salga agua, recordaré a quienes no tienen nada que comer Así se expresa Alba, de 17 años, recién llegada de Mozambique. Ella, junto a otros 99 adolescentes de entre 16 y 18 años, ha vivido una experiencia que le ha impactado y que ahora no se puede quitar de la cabeza. Con la segunda edición de la expedición Madrid Rumbo al Sur coordinada por Telmo Aldaz de la Cuadra Salcedo, recorrió más de 5.000 kilómetros a lo largo y ancho de Mozambique, el décimo país más pobre del mundo, para conocer y participar en los proyectos de cooperación que la Comunidad de Madrid lleva a cabo y en los que ha invertido 2,5 millones de euros desde 2004. Centrados en la lucha contra el analfabetismo, la mejora de las condiciones de salubridad y la promoción de la igualdad de género, las iniciativas, intentan ayudar a un país en donde el 70 de la población vive por debajo del umbral de la pobreza y hay escasez de todo: agua, hospitales, empleo... Los jóvenes, 60 chicas y 40 chicos de 25 municipios de la región, comprobaron sus duras condiciones de vida: han pasado frío, calor, sed, En un mes aquí aprendes más que en un año de clase. Lo que más me ha llamado la atención es ver a niños trabajando y a madres, casi unas niñas, con dos o tres hijos dice Hugo, de 16 años. En el país de las sonrisas blancas, donde la media de hijos por mujer es de 5,1, a primera hora de la mañana siempre hay filas de niños en las carreteras. La falta de escuelas hace que tengan que andar varios kilómetros. La educación es deficitaria. Una cabaña puede albergar a 40 chavales de 7 a 14 años. Se sientan en el suelo y no tienen luz. Encima, a las ni- Los integrantes de la caravana han conocido, a fondo, la realidad de Mozambique ñas las obligan a casarse con 13 o 14 años y dejan los estudios añade Alva. En Mozambique, la gente muere muy pronto: la esperanza de vida es de 39,8 años. En ello influye el hecho de ser uno de los diez países del mundo más castigado por el VIH. Afecta al 34 de la población adulta, se ha cobrado ya 150.000 vidas y cada año se infectan otros tantos menores (transmisión madre hijo) la Malaria y Sida, promovido por la cooperación española y el Gobierno mozambiqueño. Hay familias enteras afectadas que comen gracias a los alimentos que les proporcionan las monjas de las ONG. Hacen lo que pueden, pero los recursos son limitados y en las casas a las que no llegan pasan hambre dice Johanna, de 17 años. El país también sufre el azote de la malaria, que padece el 40 de la población y es la causa del 60 de la mortalidad infantil. Hay que vivir esa realidad para darte cuenta de lo duro que es dice Ricardo, de 17 años. En occidente todo es cómodo. Allí, para tener agua, hay que recorrer 20 kilómetros y extraerla con bombas de po- ABC Mortalidad infantil Los chavales, en su periplo para conocer la realidad del país, visitaron a enfermos de sida. La parada fue en Manhica, en donde se levanta el Centro de Investigación de lucha contra zos Maputo, Namacha, Inharrine, Okwe y Marracuene han sido algunos de los enclaves en los que ha recalado la expedición a la que se incorporó, en su última etapa el viceconsejero de cooperación, Carlos Clemente. Los chavales han ayudado a sus habitantes recoger ajos, a quitar las malas hierbas del campo, a pintar un salón de actos en un colegio o a recoger agua de lluvia con tanques. Lo increíble es ver cómo te agradecen cualquier cosa y cómo comparten lo poco que tienen coinciden todos. Ahora, de vuelta a casa, se sienten extraños. El deseo unánime es ayudarles a cambiar la situación de extrema pobreza que padecen.