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Domingo 7 de Octubre de 2007 Editado por Diario ABC, S. L. Juan Ignacio Luca de Tena 7. 28027 Madrid. Teléfono: 913399000. Publicidad: 902334556. Suscripciones: 901334554. Atención al cliente: 902334555 Diario ABC, S. L. Madrid 2007. Prohibida la reproducción total o parcial sin el permiso previo y expreso de la sociedad editora. Número 33.534. Depósito Legal: M- 13- 58. Apartado de Correos 43, Madrid Precios de ABC en el extranjero. Alemania: 3,20 Bélgica: 3,00 Estados Unidos: 3,50 USD. Francia: 3,05 Irlanda: 3,00 Italia: 2,80 Holanda: 3,00 Portugal: 2,45 Reino Unido: 1,80 LE. Suiza: 5.40 CHF. Marruecos. 30 Dh. Otra vez la primera de la historia En el año 1997 la valenciana Pilar Allúe se convertía en la primera mujer comisaria del Cuerpo Nacional de Policía. Hoy, diez años después, vuelve a ser la primera: nunca antes una fémina ascendió a una jefatura superior ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE VALENCIA. El tercer laurel con bastón dorado, el que la distingue como comisaria, adorna su uniforme desde antes que el de ninguna otra mujer en los 180 años de historia del Cuerpo Nacional de Policía. Fue la primera en alcanzar este rango en España. Y desde que en 1997 aprobara la oposición que le abría la puerta a un escalafón dominado por hombres, ha empeñado tiempo, profesionalidad y rigor para seguir ascendiendo peldaños en el organigrama. Entonces, con 37 años, Pilar Allúe fue la primera; ahora, con diez años más y una hoja de servicio impecable, salpicada de distinciones, lo vuelve a ser. Su nombramiento aún no es oficial pero ya prepara las maletas para tomar posesión en Cantabria como jefa superior de Policía. Incorpora a su uniforme la insignia con el doble bastón cruzado. Poco femenina, no hace apenas concesiones a la coquetería: ni maquillaje, ni pendientes ni anillos. Pilar Allúe es licenciada en Geografía e Historia y diplomada en Criminología. Dicen que es una de las cabezas más brillantes del Cuerpo en el que ingresó en 1980 como inspectora; que tras su aparente frialdad se oculta una policía que maneja con destreza la mano izquierda en las negociaciones, rigurosa y muy preocupada por los asuntos sociales. Soñaba con ser policía desde sus años de estudiante; dice no haber sentido el peso del machismo y se revuelve cuando alguien insinúa que su soltería y su renuncia a la maternidad han sido el peaje por ascender en la carrera policial. Le apasiona viajar. Es valenciana. A su tierra regresó en 1983 tras tres años en la comisaria de Hospitalet, su primer destino. En Valencia se incorporó a la Brigada de Policía Judicial, al Irene Lozano LA OTRA BOFETADA U Pilar Allúe será nombrada jefa superior de Policía de Cantabria frente de estupefacientes. Después se hizo cargo de la Comisaría de Atención a la Mujer, hasta que, en 1989, ya como inspectora jefe, regresó a la Policía Judicial, al frente del grupo de Robos. En 1997, aprueba las oposiciones a comisaria. A la primera. Y marcha a Palma de Mallorca, donde dirigió la brigada antiterrorista. Regresa a Valencia dos años después. En 2005 Pilar Allúe vuelve a ser noticia: su designación como jefa del Grupo Operativo de Delincuencia Urbana la convertía en la número dos EFE de una de las jefaturas con más peso en España, la de la Comunidad Valenciana. Ha sido la mano derecha del jefe superior, Alejandro Valle. Su ascenso coincide con la caída en desgracia de éste. El relevo previsto de Valle se ha precipitado por una condena por prevaricación que lleva implícita su inhabilitación. Filtró a la prensa un informe contra un juez siendo comisario de Ceuta. Esperará la decisión del Supremo en un segundo plano. Su hueco lo cubrirá el jefe superior de Policía de Cantabria. na niña de ocho años con velo se dirige a su escuela de Gerona. Ha perdido varios días de clase, porque su familia se empeñaba en que no asistiera con el pelo suelto. Muy por encima de la instrucción de la niña, la cuestión de principio es ésa, el pelo suelto: para la familia, de la cabeza de una mujer importa cómo se cubre, no cómo se cultiva. Las normas del colegio rechazan la vestimenta discriminatoria. Como el director tiene dos ojos, y tanto su ojo izquierdo como su ojo derecho le indican que los niños musulmanes nunca se cubren la cabeza y las niñas sí, juzga el hiyab un símbolo de sumisión y no de religiosidad. Discriminatorio, que diría Perogrullo. Pero le llega una orden del consejero de Educación, y quien dice consejero dice lector de impresos e instancias, dice hombre ahormado al tartamudeo del BOE, aunque todavía dotado de dos ojos útiles. Su ojo izquierdo y su ojo derecho le indican que los niños musulmanes nunca se cubren la cabeza y las niñas sí, etcétera. Y pese a todo, él, que podría dictar la escolarización forzosa de la niña, abre la puerta del colegio a la sumisión, vestida con el racismo más reaccionario, ahora llamado multiculturalismo. Así es como una niña de ocho años llega a su escuela de Gerona ataviada con el hiyab. Y en el instante preciso en que pone un pie en el aula, un bofetón cae sobre las mejillas de las musulmanas liberales. Zas. En Marruecos, Egipto, Turquía, Irán, Irak, miles de hombres y mujeres contrarios a la opresión religiosa reciben un manotazo. Sangran en su soledad acorralada. Se preguntan por qué los abofetea el consejero, si tiene un ojo izquierdo y un ojo derecho. Les contesta Nietzsche: el error no es ceguera, el error es cobardía.