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ABC DOMINGO 7- -10- -2007 En portada s La vivienda en la costa española pierde su encanto ECONOMÍAyNEGOCIOS 41 Con los precios de costa aún por las nubes, los inversores extranjeros buscan nuevos destinos Las promotoras intentan atraerlos de nuevo con regalos y rebajas de precios se, aunque sea por unos días, y como simples arrendatarios, propietarios de un cotizado habitáculo en la playa No obstante, los principales operadores del sector no hablan aún de crisis o recesión, sino de estabilización Habíamos entrado en una tendencia desorbitada aseguran en el mercado. De todas formas- -añaden- -estamos en un punto en el que sobrevivirán aquellas agencias inmobiliarias que tengan capacidad económica para afrontar este bache. Las llamadas inmobiliarias de barrio que desde hace siete años crecían como las coliflores, están en vías de extinción, porque no pueden aguantar no vender una vivienda en dos meses A pesar de todo, más de un tercio de los compradores de casas de vacaciones, un 33 siguen siendo extranjeros. De estos, los ciudadanos de Reino Unido acaparan el 32 de las transacciones, y los alemanes, el 29 Las previsiones de cara a 2011 cifran el peso de otros propietarios de otros países llegue al 35 en detrimento de los nacionales. Según las previsiones del Grupo i, el año 2007 cerrará con un incremento interanual de precios del 5,3 y para 2008, esperan subidas similares al IPC. El precio medio de un piso de nueva construcción en la playa es de 243.132 euros (a razón de 2.580 euros el metro cuadrado) mientras que las viviendas unifamiliares llegan a los 443.511 euros (3.314 euros el metro cuadrado) Lejano queda ya el pico máximo de subida, el 15,6 que se produjo en el segundo semestre de 2004. No hay crisis, sí estabilización la primera línea de costa para retirarse. Es más, están dispuestos a emigrar hasta a un centenar de kilómetros hacia el interior o incluso a autonomías sin playa, como las dos Castillas. Para atenuar más, si cabe, la complicación de las ventas y la huida de compradores extranjeros, las promotoras de enclaves costeros se han lanzado a una vorágine de regalos y rebajas. Entre los primeros, por ejemplo, destaca entregar equipadas las zonas de juego, parte del mobiliario de la vivienda u ofrecer garaje a un precio muy reducido. Los descuentos varían entre 3.000 y 6.000 euros. Incluso en algunos casos llegan a los 10.000. Y la cifra aumenta geométricamente- -explica Daniel R. Talavera, director editorial de Property Secrets- Eso sí, la subida de las tarifas de las viviendas costeras no implica su desocupación. A falta de compradores de apartamentos, siguen abundando familias que están dispuestas a pagar 3.000 euros por un mes de playa en Benidorm o Gandía. Cuando menos pueden sentir- Vorágine de rebajas y regalos Decenas de turistas disfrutan del sol y las playas de Benidorm ABC Fernando González Urbaneja UN MERCADO CON VARIOS SUBMERCADOS a llamada vivienda secundaria en la costa constituye un mercado inmobiliario en sí mismo, de notable dimensión y compleja caracterización. Tan importante como el de algunos países europeos. El volumen de negocio de ese sector en provincias como Málaga o Alicante supera al mercado de primera residencia de muchas de las provincias españolas. Un mercado subdividido en no menos de tres segmentos diferenciados por tipo de clientes que requieren aproximaciones comerciales distintas. Por un lado las viviendas de extranjeros, residentes permanentes o intermitentes en España; por La dispersión de la clientela de los mercados en las costas impone mayores costes y mayor exposición ante un cambio brusco de ciclo L otro la secundaria de residentes en zonas urbanas cercanas (a menos de cien kilómetros) y, finalmente la vivienda de nacionales residentes en otras provincias, especialmente en grandes capitales como Madrid, Zaragoza, Sevilla, que invierten en residencia de vacaciones (o jubilación) con playa y buen clima. Mercados muy sensibles a la coyuntura, a los tipos de interés y al ciclo económico. La segunda residencia no forma parte del núcleo central del consumo y ahorro de los individuos y por tanto conlleva primas de riesgos distintas a las del mercado residencial de primera vivienda o a los otros mercados inmobiliarios. La dispersión de la clientela de esos mercados en las costas impone mayores costes de comercialización (que se lo digan a los gestores de la fracasada compañía Llanera) y, por tanto, mayor exposición ante un cambio brusco del ciclo, como el que estamos viviendo. El ajuste del mercado residencial en España tiene mayor incidencia en ese sector de costa y segunda residencia tanto en las nuevas promociones como en la oferta de segunda mano, que es muy sensible a los precios. Un mercado en el que las posibles gangas son un incentivo para compradores que se toman su tiempo para decidir. El manual básico en ese tipo de mercado dice que la contracción es súbita e intensa, que la búsqueda de oportunidades retrasa las operaciones y lleva lo precios a la baja. Por eso conviene ser cautelosos en los juicios, porque al igual que el auge y el boom contiene elementos de sobrevaloración, en la fase de ajuste ocurre otro tanto en sentido inverso. Situaciones en las que el valor del marginal, el de las últimas operaciones, son sólo indicadores extremos y de tendencia, que no son referencia media del sector. Conviene contener las emociones y evitar juicios apresurados. No es la primera vez que ocurre algo semejante, aunque es probable que ahora sea más rápida la propagación del fenómeno y la intensidad del ajuste. No debe extrañar que en breve, quizá ya, el número de operaciones por día o semana se aproxime a cero, y que el efecto en los precios se acentúe. Antes o después, a menores precios habrá una respuesta en la demanda y aumentará el número de operaciones.