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36 INTERNACIONAL DOMINGO 7 s 10 s 2007 ABC Un nuevo Estado musulmán para Europa La presunta disposición de muchas capitales a reconocer la independencia de Kosovo a finales de año, ante el bloqueo de las conversaciones auspiciadas por la ONU, confirma el fracaso de Europa en su objetivo de reconciliar los Balcanes POR FRANCISCO DE ANDRÉS MADRID. Estados Unidos y la Unión Europea se disponen a reconocer a Kosovo como nuevo Estado soberano a mediados de diciembre si para entonces el Gobierno de esa provincia autónoma balcánica- -hoy gobernada por Naciones Unidas- -se decide a proclamar formalmente su independencia de Serbia. Kosovo no formaría parte de la ONU, por el anunciado veto de Rusia en el Consejo de Seguridad, pero tiene asegurado el reconocimiento de Washington, el de muchas capitales europeas y el de no pocas del mundo musulmán, ya que la mayoría de la población albano- kosovar es mahometana. Los negociadores serbios y kosovares fracasaron en su ronda de encuentros de la semana pasada en la sede de Naciones Unidas. Belgrado está dispuesto a conceder un nivel completo de autonomía a Kosovo, en el marco de una federación, pero Pristina no se conforma con nada inferior a la independencia. Las conversaciones programadas por Naciones Unidas en torno al plan elaborado por su representante especial, el ex presidente finlandés Martti Ahtisaari- -también partidario de la independencia de Kosovo- -concluyen el 10 de diciembre próximo. La suerte está echada- -afirma una fuente diplomática comunitaria, que pide el anonimato- si las autoridades albanokosovares proclaman en esa fecha la independencia con una declaración unilateral, Estados Unidos la reconocerá, y también la Unión Europea, en la medida en que pueda lograr una única voz en la materia Las grandes potencias europeas parecen de acuerdo, aunque las últimas declaraciones del presidente francés, Nicolas Sarkozy, permiten sospechar que París se va a tomar un tiempo extra de reflexión. Dos recién llegados al club comunitario, Eslovaquia y Rumanía, tienen serias reticencias- -los dos tienen importantes minorías húngaras en su territorio, y temen el contagio del nacionalismo kosovar- pero acabarán cediendo a las presiones de Bruselas y de Washington. No hay que contar, sin embargo, con Grecia, firme aliado de Serbia por razones culturales y religiosas, ni con Chipre. Las autoridades grecochipriotas ven en el separatismo kosovar un ejemplo casi de manual de lo que podría ocurrir con la autoproclamada república turcochipriota, que hoy reivindica el norte de la isla con el aval de la presencia militar turca. que buscan también la secesión, como Abjasia y Osetia del Sur respecto a Georgia, o Transnistria en Moldavia. La razón de fondo (porque los movimientos independentistas que Rusia cita están en realidad alimentados por el Kremlin) se encuentra en la estrecha alianza histórica, cultural y religiosa existente entre Moscú y Belgrado. Desde el fin de la guerra lanzada en 1999 por la OTAN contra el Ejército de Milósevic con el único objetivo de evitar la aniquilación de la población albano- kosovar, la provincia meridional de Serbia se encuentra administrada por Naciones Unidas bajo un régimen de protectorado internacional. Sus casi dos millones de habitantes, con un 88 por ciento de albaneses de origen y un 8 por ciento de serbios que se niegan a abandonar su tierra, deben mucho a los 3.000 millones de euros de ayuda exterior, y a los 17.000 soldados de la Alianza Atlántica aún desplegados en Kosovo. La ONU quiere irse de los Balcanes, aunque tiene misiones de paz mucho más antiguas desplegadas por el mundo, y pese a que, cuando en junio de 1999 recuperó la iniciativa en el conflicto de Kosovo, puso como condición el respeto de la soberanía y de la integridad territorial de la República Federal de Yugoslavia La OTAN también hizo la guerra con esa precondición. Ocho años después, la sensación de fracaso en los intentos por reconciliar a serbios y albaneses es total. La alternativa es quedarse, con todo el coste que eso supone, o- -lo más sencillo- -conceder la independencia y ayudar a los kosovares a sellar sus fronteras. Ya que el afán de revancha contra los serbios es NOSTALGIAS DE LA GRAN ALBANIA Serbia Poblaciónpor provincias: 2.116.725 habit. -Vojvodina- Serbia Central 5.479.686 habit. 10.717.314 habit. -TOTAL Composición étnica: 89,48 -Serbios 2,48 -Bosnios 1,45 -Rumanos 1,10 -Albaneses 5,49 -Otros Católicos 10 %O rtodoxos 20 Religión de los albaneses Islam 70 Mayoría albanesa CROACIA RUMANIA Montenegro Población: 616.258 habitantes Composición étnica: -Montenegrinos 43,16 -Serbios 31,99 -Bosnios 7,77 -Albaneses 5,03 -Eslavos musulmanes 3,97 -Croatas 1,10 -Gitanos 0,46 BOSNIAHERZEGOVINA Belgrado SERBIA BULGARIA ABC M O N T E N E G R O Pristina Podgorica MAR ADRIÁTICO KOSOVO Tirana Skopje MACEDONIA ALBANIA GRECIA Albania Población: 3.600.523 habitantes Composición étnica: -Albaneses 95 -Griegos 3 -Otros (valacos, serbios, 2 gitanos y búlgaros) 0 N 100 Km La solución fácil Rusia insiste en que impedirá, con su poder de veto en el Consejo de Seguridad, que la ONU respalde las conclusiones independentistas del plan de Ahtisaari. Por razones espurias. Moscú apunta a la cadena de reacciones que la victoria del nacionalismo kosovar tendría en otras regiones colindantes Macedonia Población: 2.055.400 habitantes Composición étnica: 64,18 -Macedonios 25,20 -Albaneses 3,85 -Turcos 2,66 -Rumanos 1,78 -Serbios 0,84 -Bosnios 0,48 -Valacos 1,04 -Otros Kosovo Población: 1.800.000 habitantes Composición étnica: 88,0 -Albaneses 8,0 -Serbios 2,0 -Goranis 1,5 -Rumanos 0,5 -Turcos La OTAN y la ONU intervinieron en Kosovo en 1999 con la condición de garantizar la integridad territorial yugoslava El nuevo Estado está determinado por criterios de raza, lengua y religión, un precedente grave Incluye la provincia autónoma de Kosovo, actualmente bajo administración de la ONU Política de avestruz aún fuerte por la responsabilidad de Belgrado en las últimas guerras balcánicas, los aliados creen que la píldora de la secesión de Kosovo será más fácil de digerir ahora que dentro de unos años. La apuesta tiene sus riesgos. La creación en Kosovo de un nuevo Estado europeo basado en la homogeneidad de raza, lengua y religión, contradice todos los principios éticos de la política exterior occidental, al menos la comunitaria. Pero además puede abrir una fase de inestabilidad política en una región de suyo altamente volátil. La unidad en torno a la identidad serbia de Kosovo- -que en la Edad Media fue el centro cultural, religioso y político de la nación, antes de la llegada de los turcos- -es absoluta entre ese pueblo de raíz eslava. En Kosovo se encuentran muchas de las más antiguas iglesias ortodoxas y monumentos históricos serbios. ¿Quién garantizará su preservación cuando la provincia se independice y pase a ser gobernada por la mayoría musulmana? El ejemplo de destrucción y expolio del patrimonio religioso y cultural en el norte de Chipre es un precedente dramático e inapelable. Si reconoce finalmente la independencia de Kosovo, Europa puede llegar a encontrarse en la obligación de apagar un incendio- -como el de la división chipriota- -que ella misma está a punto de encender. El precedente chipriota Del sueño de Mussolini a la ingeniería social de Tito La independencia de Kosovo también despertará la alerta en los Estados vecinos, donde conviven minorías más o menos importantes de albaneses con reivindicaciones. Muchos analistas consideran que el sueño nacionalista de la Gran Albania, como el que en su día alumbró Milósevic con la Gran Serbia, tendría en Kosovo su segunda pata para echar a andar gracias al eje Tirana- Pristina. Paradojas de la historia. Tras la primera guerra balcánica de 1912, Kosovo fue internacionalmente reconocido como parte de Serbia. En aquel momen- to, el 60 por ciento de la población kosovar era serbia. Entre 1941 y 1945, los poderes del Eje concedieron gran parte de Kosovo a la ya entonces denominada Gran Albania, ocupada por Mussolini. Aquella situación alentó a grupos armados albaneses locales a llevar a cabo una limpieza étnica que concluyó con miles de asesinatos y el éxodo de más de 100.000 serbios que habitaban Kosovo. El régimen de Tito, con sus cálculos de ingeniería social para asegurar el control de Yugoslavia, impidió el regreso de los refugiados serbios a Kosovo y selló la actual desproporción demográfica en favor de los albaneses de origen. El idioma albanés en la escuela y la autonomía llegaron en 1974, hasta que Milósevic dinamitó la región al apelar al nacionalismo serbio y la guerra en 1987.