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20 ESPAÑA CAE LA CÚPULA DE BATASUNA ANÁLISIS SOBRE EL DESAFÍO DE IBARRETXE AL ESTADO DOMINGO 7 s 10 s 2007 ABC El lendakari, Juan José Ibarretxe, junto al presidente del PNV de Vizcaya, Iñigo Urkullu EFE ¿Pero quién es ese Ibarretxe? Nunca un lendakari ha planteado las cosas con ese carácter de totalidad, un tanto adolescente desde el punto de vista político, y ha suscitado tanta animadversión entre los no nacionalistas. Y en el propio PNV la voluntad de cumplir la palabra dada es herencia de su origen es decir, no un compromiso moral personal, no el resultado de una educación (aunque cite a sus padres) sino de un aprendizaje, el desideratum del caserío y también de la industrialización Este comienzo de su autorizado perfil ya revela que no es un político inclinado hacia las altas cumbres de la reflexión intelectual, sino apegado a una concepción telúrica del mundo y de su propia personalidad. En vez de altas cumbres de la inteligencia, paseos por el monte y leer novelas históricas en el recogimiento familiar Llamo la atención sobre las comillas porque no se trata de una ironía del cronista, sino su descripción de los fines de semana. Todo eso- la sabiduría de la sociedad rural vasca y el laborioso proceso de industrialización -le llegó al actual lendakari en Llodio, una población alavesa lindante con Vizcaya que él, naturalmente, llama sólo Laudio, en donde nació el 15 de marzo de 1957 y en donde cursó el Bachillerato. En español. No sólo por exigencias del sistema educativo de la época, sino porque era su lengua materna. Cuando fue designado candidato a la presidencia del Gobierno vasco por el PNV en 1998, decidió superar su ligero conocimiento del vascuence y estudiarlo con un tesón digno de ser mencionado. Juan José Ibarretxe estudió después Ciencias Económicas en Bilbao, en donde- -según cuentan los que le trataron entonces- -ya mostró sus inclinaciones nacionalistas, quizá a veces más radicales que las del PNV partido al que termi, nó afiliándose en 1979 y por el que fue elegido alcalde de su pueblo en 1983. Sus buenos resultados no le proporcionaron, sin embargo, mayoría absoluta y tuvo que acostumbrarse, sin dar muestras de desagrado, a la colaboración con otros nacionalistas. Su padre estuvo siempre cerca de él y de su carrera política y aún ahora es frecuente verle en la tribuna de invitados del Parlamento vasco en las grandes ocasiones. Le gusta también citar a su abuelo, que al parecer recomendaba avanzar pisando donde pisa el buey, algo así como sin mirar a los lados y con la seguridad de tal contundencia. Y lento, claro, aunque haya abandonado después esa conseja para acelerarse en exceso. Pero algo de esa pesada seguridad tuvo su inicial carrera política. Procurador y presidente de las Juntas Generales de Álava al mismo tiempo que alcalde, miembro del Parlamento vasco desde 1984, en el que fue presidente de la Comi- Germán Yanke ¿Pero quién es este hombre? No es una pregunta retórica, a pesar de que se acerca al decenio en la presidencia del Gobierno vasco y se conocen los suficientes datos de su biografía, se trata más bien de mostrar la sorpresa por una política, continuada, repetida, manifestada con un fanatismo a prueba de vientos y de mareas. De lo que no cabe duda- -basta con acercarse al currículo que el mismo ha puesto en la página web de la presidencia de la Comunidad Autónoma Vasca- -es que es un tipo particular. Allí se lee, por ejemplo, que No es un político inclinado hacia las altas cumbres de la reflexión intelectual La personalidad de Ibarretxe se desboca en el espacio más abierto de la política sión de Economía durante tres legislaturas. Ese era su mundo, aparentemente al menos: la economía, las cuestiones europeas, a las que dedicó su tiempo en la Fundación Sabino Arana, y el Concierto Económico, al que siguió dedicándose como vicepresidente del ejecutivo de José Antonio Ardanza desde 1995. Mas su alto cargo, y la importancia de la negociación del Concierto y el Cupo, no hicieron que su perfil político se agrandara. Con algunos colaboradores que hoy forman parte de su Gobierno, como Javier Balza e Idoia Zenarruzabeitia, aparecía como un técnico al servicio de una negociación técnica, más aún cuando sus ensoñaciones etnicistas, que luego aparecieron, se daban de bruces con la necesidad de pactar con el Gobierno de España y, en 1996, precisamente con el del PP para apoyar a continuación la investidura de José María Aznar. Aparecía, por tanto, como un técnico que, por virtud o por necesidad, tenía que ser negociador y pactista. En la biografía dialogada que publicó en 2002 Javier Ortiz, Rodrigo Rato, su interlocutor de entonces, es prácticamente el único político del PP que sale bien parado. Cuentan que ya desde antaño, desde comienzos de los ochenta, Xabier Arzalluz se ha-