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ABC SÁBADO 6- -10- -2007 Los sismólogos estudian por primera vez rocas profundas de la falla de San Andrés 79 El Algarrobico es sólo la punta del iceberg No es casualidad que el caso Malaya haya saltado en Andalucía, es probabilidad, pues es la región en que existen más irregularidades en zona de servidumbre de protección y también de dominio público. No obstante, estos casos se dan en toda España y en los ayuntamientos de todos los signos políticos. Pero tras la corrupción y el dinero fácil de unos pocos, queda un litoral destrozado que es de todos los españoles. Se dan casos en que los ayuntamientos se gastan fortunas en los juzgados para defender un proyecto ilegal y cuando, en el mejor de los casos, llega la demolición son los ciudadanos los que tienen que pagarla. Eso pasará en el hotel de El Algarrobico, en Almería, si al final se derriba. Y ahí están las obras de Playa Macenas (Almería) donde la Junta ha hecho un deslinde que se amolda al proyecto, en una zona inundable. Multa histórica de 156.000 euros por compartir 24 canciones en internet Una madre soltera y con dos hijos, primer particular condenado por piratería musical ANNA GRAU NUEVA YORK. La industria discográfica se niega a aceptar la insubordinación tecnológica de sus clientes. Y ya que no pueden impedir que la gente se descargue canciones y encima se las pasen unos a otros, procuran que alguien pague por ello. Esta vez le ha tocado a Jammie Thomas, una mujer de Minnesota de 30 años, madre soltera de dos hijos. No parece alguien que se haya hecho de oro traficando con el copyright de otra gente. Pero un tribunal de Minneapolis le ha impuesto una multa de 156.000 euros por compartir con otros usuarios de internet canciones sujetas a derechos de autor. Y eso la obligará a entregar un cuarto de su sueldo lo que le queda de vida. Thomas ha sido condenada a pagar 9.250 dólares (6.600 euros) por cada una de las 24 canciones que, con el seudónimo de Tereastarr, estaba compartiendo con otros usuarios en el sitio web Kazaa 24. Así lo descubrió la empresa antipiratería Safenet, contratada por Capitol Records Inc, Sony BMG Music Entertainment, Arista Records LLC, Interscope Records, Warner BROS Records y UMG Recordings. Todos ellos se sienten agraviados y alarmados por la creciente evidencia de que obligar a pagar por la música no tiene futuro. Eso lo saben grupos como el conjunto de rock británico Radiohead, el primero que ha abierto sus composiciones a la libre descarga, aceptando cobrar por cada tema lo que cada consumidor quiera pagar, incluso si es cero patatero. No pocos creen que el futuro es regalar la música y cobrar por otros productos asociados a ella, desde merchandising hasta soportes publicitarios en los sitios de internet de descargas musicales masivas. Pero a la espera de que otras industrias tomen el relevo de las compañías discográficas, éstas se defienden con uñas y dientes. La demanda contra Jammie Thomas es sólo una de las 26.000 que contra otros tantos particulares de EE. UU. se han interpuesto en nombre de Jammie Thomas, ayer, a la salida del juzgado de Minneapolis que la condenó los derechos de autor. Conscientes de que el público va a horrorizarse ante la cuantía de la multa, el abogado de las discográficas, Richard Gabriel, ha precisado que sus clientes no buscan dinero, sino mandar un mensaje que descargar música ajena y distribuirla no es O. K Sin embargo, tampoco ha sido nunca O. K. penalizar la descarga sin afán de lucro. En el caso de Jammie Thomas, los demandantes se han aferrado al hecho de que las canciones se ponían a disposición de otros usuarios, y que eso podía dar pie a algún tipo de beneficio. Lo que ha hecho Jammie Thomas es práctica común entre millones de internautas melómanos, que a veces están descargando música las 24 horas del día. Se juntan con sus iguales en sitios web donde es norma de urbanidad poner en común los propios archivos digitales musicales, a la vez que se toman los de otros. Es como cambiar cromos. Brian Toder, abogado de Ja- AP protección. Así, según denuncia Caballero, la Junta y el Gobierno central se han puesto de acuerdo en Puerto Real (Cádiz) para desproteger un tramo de las marismas de Las Aletas (terreno inundable) para construir un polígono industrial dentro del dominio público marítimo terrestre. Pese a la fórmula que recoge la Ley de Costas, Medio Ambiente está llevando a cabo un programa de adquisición de fincas por el que, según Caballero, está pagando por terrenos que, aunque estén en manos privadas, están en dominio público por lo que sólo haría falta deslindar, y en otros casos el Ministerio ha dirigido su mirada hacia terrenos que ya están protegidos y en los que no se puede construir, poniendo de manifiesto que la medida pese a ser positiva es ineficaz. La propaganda es, por el contrario, muy eficaz dice textualmente el último informe Destrucción a toda costa de Greenpeace. El último ejemplo es la adquisición de unos islotes en Lanzarote. mmie Thomas, insiste en que no se ha demostrado que la música de su cliente llegara a ser realmente compartida con nadie. Safenet se limitó a probar que estaba disponible. Al juez le ha bastado con esto. El caso ha sido apasionadamente seguido por la comunidad electrónica. Algunos blogger echaban fuego. Un tal P. G. P. calificaba todo el asunto de montaje: Es todo para asustar, seguro que esa mujer ni siquiera existe Sin llegar a tales extremos de incredulidad, el diario Duluth News Tribune se preguntaba por qué el abogado de las discográficas le guiñó el ojo al abogado de Jammie Thomas instantes antes de conocerse el veredicto. Lo hice porque los dos hacemos lo mejor que podemos por nuestros clientes fue la extraña explicación de Richard Gabriel, antaño abogado de Michael Jackson. Por su parte, Brian Toder ha dejado traslucir la esperanza de que, ahora que la industria se ha salido con la suya se pueda llegar a un acuerdo que no arruine de por vida a su cliente. Un guiño sospechoso Compra de fincas El futuro de la música La sentencia ha provocado amplias reacciones y protestas entre la comunidad de internautas En España, la descarga de música a través de internet no es delito En nuestro país, las compañías discográficas y las gestoras de derechos de autor también han intentado que haya sentencias ejemplares que castiguen el intercambio de música por internet. Sin embargo, como ya dejó asentado el pasado año en dos sentencias la jueza Paz Aldecoa, del juzgado Penal num. 3 de Santander, en nuestro país esta práctica no es delito si no existe ánimo de lucro, y está amparada, además, por el derecho de copia privada. En marzo, por ejemplo, una operación policial contra la piratería informática se saldó con diez detenidos y el cierre de 21 webs. Los acusados vendían miles de temas descargados de internet. Más información: http: www. greenpeace. es Más información: http: www. riaa. com