Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
10- 11 S 6 LOS SÁBADOS DE VINISSIMO del Vaticano. Pero la papa fue el producto americano que menos tardó en ser aceptado, y en el XIX, en la alta cocina francesa, pasó de plato fuerte a guarnición, hasta que llegó la nouvelle cousine y sólo la admitió en puré. La tortilla de patata es obra de finales del XIX y los primeros escritos que se conservan datan de las Cortes Carlistas de Navarra. Lo curioso de la cocina del Nuevo Mundo es que al conquistador no le preocupó lo que comían los indígenas. Quiso imponer la cocina española e hizo todo lo posible para lograrlo. Lo consiguió hasta un punto, a tenor de los guisos que hay en Perú, por ejemplo. La tortilla de patatas es un invento reciente, se cuajó a finales del XIX que Colón salió camino de las Indias en busca de los preciados condimentos. Guadalupe albergó en su biblioteca tanto incunables como joyas de la viticultura, entre ellas, según Isabel Mijares, el libro de enología más antiguo que existe en el mundo, hoy en poder de la Biblioteca Nacional. Se trata de un ejemplar de 1521, obra de Fray Juan de Siruela, prior del monasterio. En él se habla de la importancia del vino para la misa, para la pitanza de los monjes y para el sustento de los pobres, así como del valor que tenía como base de medicamentos. Siruela menciona diecinueve variedades de uva y cómo se cuidaban; de las normas para evitar los daños por el calor en las bodegas, además de la elaboración, el trasiego y el envejecimiento de los caldos, con los mismos enunciados y técnicas que se harían hoy, sin olvidar cómo se gastaba el vino en el convento, tanto en la sacristía como El pimiento fue la gran especia que vino de América en la hospedería. De lo que no habla el libro es de los placeres de la cata. Parece como si nada hubiese cambiado por lo que algunos de los asistentes al congreso se preguntaron si en nombre de la modernidad no estaríamos dejando pasar esa forma tan ancestral y tan estupenda de elaborar el vino que hacían los frailes. El primer viaje de los productos de América a España debió de ser un poema, tratando de que no se secasen ni estropeasen antes de ser presentados ante los Reyes que, casualmente, se encontraban en Guadalupe. Pero cuando llegaron se vieron más como curiosidades botánicas que como alimentos, por lo que tuvieron que guardar cuarentena. De todos ellos, el pimiento fue el único que respondía al objetivo de Colón: traer especias de las Indias. Dio origen al pimentón, que tuvo su bautismo en el siglo XVI, en Guadalupe. Hoy se podría hablar de él como un producto deconstruido, porque al molerlo cambiaron su textura, pero no modificaron su sabor. La patata se la llevaron primero a Carlos V a Yuste, y después al Papa, a Roma. Su Santidad y los cardenales no se atrevieron a comerla y durante años sus plantas sirvieron de adorno en los jardines En España, algunos productos fueron muy bien acogidos y en el siglo XVII estaban totalmente incorporados a nuestra cocina; otros, como la chirimoya y el aguacate no se impusieron hasta el XIX, pero de todos ellos, entre los que mejor acogida tuvieron está el tomate, producto que la cocina cordobesa acopló con mimo para transformarlo rápidamente una mazamorra en salmorejo. El gazpacho con tomate (antes era sólo con pan, aceite y ajo) es un plato muy moderno que llegó con la incorporación de las máquinas trituradoras a la cocina. Durante las jornadas de Guadalupe se trató del respeto que en esas épocas había por los productos de estación y el restaurador Abraham García, para quien la cocina es pasión, hasta se atrevió a distinguir, hablando de la tartera de los pastores, entre cocina y gastronomía cuando a un simple gazpacho se le agregaban higos o a un arroz se añadía un trozo de queso para que se fundiese, se estaba haciendo un risotto y eso ya era gastronomía En la cocina monacal todo estaba estructurado, empezando por los oficios, y desde entonces ha habido muchos adelantos (las máquinas han influido mucho en la evolución de la cocina, en los oficios manuales y en la investigación) pero la verdadera revolución está hoy en la comunicación. Gracias a la red y a las nuevas tecnologías los chefs están interconectados (también sus plagiarios) Esta es la verdadera revolución independientemente de que haya más o menos personal en la sala y proliferen los utensilios de cocina. Todo ello sin olvidar nunca que la vanguardia culinaria española (hoy a la cabeza del mundo) se debe a la pureza de los sabores de nuestra tierra que, en Extremadura, priman de forma especial, pues no en vano tienen doce denominaciones de origen, y un desarrollo agrícola desde la Edad Media que se debe en gran parte a sus monasterios. Cocina o gastronomía FINCA LOS AZARES 2003 Bodegas Ayuso D. O. La Mancha. Añada: 2003. Variedades: cabernet sauvignon y merlot. Grado de alcohol: 13 Crianza: 18 meses en barricas nuevas de roble americano y francés. Precio aproximado: 10 Calificación: 7. Dirección: Bodegas Ayuso. Miguel Caro, 6. Villarrobledo (Albacete) Tel. 967 14 04 58. En busca de la calidad n 1947, Fermín Ayuso fundaba una bodega en Villarrobledo que sería pionera en La Mancha en la comercialización de vinos de reserva con el Estola, un popular y emblemático tinto que se elabora desde 1965. Con el paso de los años, Bodegas Ayuso se ha convertido en una de las más modernas de Castilla- La Mancha. Dispuestos a tener un tinto de calidad, en 1996 destinaron una finca de 350 hectáreas a la plantación de cepas de cabernet sauvignon y merlot. Viñas de baja producción, sometidas a estrés hídrico para mejorar la concentración aromática. En la vendimia se hace una selección de racimos y tras la fermentación en depósitos de acero a temperatura controlada el vino permanece 18 meses en barricas nuevas de roble francés y americano y casi un año en botella. El resultado son 36.000 botellas numeradas de Finca Los Azares, cuya primera añada, 2003, se encuentra en el mercado. Un tinto de color rojo cereza, con una buena nariz en la que aparece la fruta roja madura con matices tostados. En la boca se reproducen las notas de la madera (especias, vainilla) que se integran con recuerdos frutales. Ofrece buena acidez y taninos vivos, aunque con un final algo justo. Un vino interesante, que mejorará en próximas añadas y que demuestra que también bodegas de muy elevada producción pueden subir el listón de la calidad. E Carlos Maribona