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ABC SÁBADO 6 s 10 s 2007 MADRID 49 AL DÍA Ignacio Ruiz Quintano EL GUARDIA mí (y a Aristóteles y a Montesquieu también) me parece más democrático el sorteo que la elección, y por eso soy más partidario de la lotocracia que de la democracia electoral, en la cual ocurren cosas tan chuscas como la de la derecha española, que, teniendo dos caballos ganadores como Rato y Gallardón, prefiere hacer la carrera, y perderla, en mula cuáquera, entendiendo por mula cuáquera a todos esos personajes menores, pero testarudos, que bajo el lema o mía o de nadie hacen de la derecha esa cosa tonta y cabreada que padecemos en las barras de los bares y en las barreras de los toros. A dónde no habrán llegado las cosas que Gallardón ya ha salido pidiendo un guardia. De circulación, pero guardia al fin y al cabo. Rajoy tiene todas las papeletas para ser ese guardia: la lluvia resbala por él como por un edificio, que es lo que, a juicio de Camba, distingue a un guardia inglés de todos los demás guardias. La lluvia, y la educación claro. Los guardias madrileños del concejal Calvo tutean. ¿Sabe el concejal Calvo que Luis XIV saludaba aun quitándose el sombrero cuando en los corredores de Versalles se cruzaba con una mujer, aunque fuera del servicio doméstico de Palacio? Aunque, bien mirado, ¿quién es el Rey Sol al lado de un guardia de Madrid? El guardia de Madrid carece de afrancesamiento, que es el estilo que impone el tuteo para los amigos y el usteo para los desconocidos. Madariaga observó que en París, ante el menor brote revolucionario, surgen los taxistas que le preguntan al cliente: ¿A dónde vas? Él creía que en toda nación civilizada, o sea, civil de ciudad urbana que posee urbanidad se impone la cortesía no sólo para el igual, sino para el inferior teniendo en cuenta que en nuestra democracia municipal inferiores al parecer, somos los que no somos guardias. Para Madariaga, la solución era el you inglés, síntesis de sencillez y de cortesía, de igualdad y de respeto. Pero no es imitable ni admite traducción. Como pasa con los tories A Esperanza Aguirre saborea un helado junto a al presidente del PP catalán, Daniel Sirera, EFE El efecto Aguirre La presidenta de la Comunidad de Madrid repartió besos y saludos en un mercadillo de Cerdanyola (Barcelona) s Defendió las inversiones del Estado en Cataluña, pero recordó que las destinadas a Madrid tienen un crecimiento nulo POR MARÍA JESÚS CAÑIZARES RUBÍ. Un soplo de aire fresco para el enrarecido ambiente catalán. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se desplazó ayer a Cataluña donde, una vez más, demostró su poder de seducción. Acompañada del líder de los populares catalanes, Daniel Sirera, Aguirre inauguró la sede del partido en la localidad de Rubí (Barcelona) pero, previamente, se paseó por el mercadillo semanal de Fontetes, en Cerdanyola del Vallès. Fue precisamente allí donde el mito del anticatalanismo del PP se desmontó. Numerosos curiosos se acercaron a saludar a la dirigente popular, que hizo alarde de su desenvoltura en las distancias cortas y, rodeada de periodistas y guardaespaldas, respondió con enorme coquetería a los piropos recibidos. Madrileña bonita, flor de verbena le soltó un militante. Acostumbra la presidenta a aprovechar los actos oficiales para callejear y relacionarse con el ciudadano de a pie. Y eso es justo lo que hizo ayer: conversar con los vecinos de Cerdanyola, firmar autógrafos, posar con todo aquel que quería fotografiarse con ella... e incluso aceptar la invitación de tomar un helado, que compartió con Sirera. El miedo a un posible ataque de independentistas radicales resultó infundado. Aguirre, que apeló a su ascendencia catalana- -Borrell es uno de sus apellidos- se ganó a los comerciantes en apenas unos minutos. Porque tratándose de un mercadillo, qué menos que curiosear. La presidenta madrileña se paró en varios puestos y se compró una camiseta negra. Algo similar hizo Esperanza Aguirre hace poco más de un año, cuando en plena campaña del referéndum del Estatuto, participó en un mitin en Lérida, donde tocó la guitarra junto a un grupo de simpatizantes, se fue de tiendas y reafirmó una popularidad que le llevó a congeniar con el ex presidente catalán, Pasqual Maragall. Hacerlo en Cataluña, comunidad donde el PP siempre ha tenido dificultades de implantación, tiene un doble mérito. Pero es que, además, Aguirre simboliza el eterno enfrentamiento entre Cataluña y Madrid. Y las comparaciones fueron inevitables. Aseguró que las inversiones del Estado en Cataluña en los Presupuestos de 2008 son justas, pero las contrapuso al nulo aumento de la inversión para obra nueva en su comunidad. Cero patatero Zapatero dijo Aguirre. Añadió que todas las inversiones que vengan a Cataluña me parecen bien pero lamentó que las cuentas del Estado de 2005, 2006, 2007 y 2008 no contemplen ni un euro para obra pública nueva en la Comunidad de Madrid Según Aguirre, en Cataluña ningún proyecto es nuevo ya que tanto el AVE como las inversiones en el Puerto y en el aeropuerto de Barcelona estaban previstas por el PP Sobre las diferencias de inversión entre Madrid y Cataluña, indicó que jamás hemos dicho nada de otras comunidades. Simplemente decimos que la media del conjunto de España es un 15 de incremento en la inversión, y en Madrid el incremento es del 0 Por tanto cero, patatero, Zapatero No obstante, Aguirre cree que todo lo que es bueno para Cataluña lo es para Madrid, por lo que instó a que la rivalidad entre las capitales catalanas y madrileña se ciñan al terreno deportivo. La presencia de Aguirre en Cataluña, que venía precedida de la efectuada el jueves por el líder Mariano Rajoy, se enmarca en una serie de visitas que los dirigentes nacionales del PP realizarán en los próximos meses de cara a las elecciones generales, conscientes de que los resultados que obtenga el partido en la comunidad catalana serán fundamentales. Madrileña bonita El Rey simboliza España y la mayoría de catalanes está orgullosa de su papel La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, vinculó la quema de fotos del Rey en Cataluña con una minoría que ataca al Rey por ser uno de los símbolos de España y subrayó que la inmensa mayoría de los catalanes apoya al Rey y se siente contenta de ser española En su opinión, la mayoría cree que el Rey nos representa estupendamente bien Respecto a la petición de sectores afines al PP de que el Rey abdique, aseguró que no he oído nada de eso en absoluto. El Rey simboliza España y la inmensa mayoría de los españoles y de catalanes están muy orgullosos del papel del Rey en todo momento Algo que, dijo, queda demostrado por el hecho de que estos 30 años han conseguido hacer de España la octava potencia del mundo Pro su parte, el presidente del PP catalán, Daniel Sirera, cargó contra la presión que ejerce contra el PP un grupo de energúmenos Rivalidad sólo deportiva