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42 ECONOMÍA SÁBADO 6 s 10 s 2007 ABC No tenemos una visión catastrofista, sino serena de las turbulencias actuales Ana Palacio s Vicepresidenta primera y consejera jurídica del Grupo Banco Mundial La que fuera ministra de Asuntos Exteriores en el último Gobierno de Aznar defiende el importante papel que juega el Banco Mundial en el desarrollo internacional. Junto a la labor de prestamista de la institución, Palacio destaca la de coordinación. POR YOLANDA GÓMEZ FOTO SIGEFREDO MADRID. Hace poco más de un año, en junio de 2006, Ana Palacio, la última ministra de Exteriores de los gobiernos del PP, se convirtió en vicepresidenta del Banco Mundial. En un momento en el que los países en desarrollo juegan un papel crucial, Palacio considera un privilegio ocupar este puesto. muy de cerca, como todas las instituciones internacionales, la evolución de la crisis. El impacto está todavía por analizar, pero desde luego el Banco no tiene en absoluto una visión catastrofista de la situación y mantiene una posición serena ante las turbulencias actuales. das y prepare las infraestructuras para que esas ayudas sean eficaces, y ahí el banco tiene un papel importante que jugar. Además se necesita alguien que no sólo coordine, sino que complete o lleve unos planteamientos más racionales a estas ayudas. ¿Qué impacto cree que pueden tener las turbulencias financieras actuales en las economías en desarrollo y en las economías más débiles del planeta? -El Banco está siguiendo Entiendo muy bien a Rodrigo Rato ¿Y su futuro? ¿Cuánto va a permanecer en el Banco Mundial? -Yo me comprometí a estar cuatro años. -Y si el PP gana las elecciones y la llaman, ¿volverá? -La verdad es que yo estoy encantada en Washington. Uno nunca sabe en la vida lo que va a hacer después. Y yo lamentablemente tengo la experiencia, incluso la experiencia dolorosa de cómo la vida te puede cambiar en muy poco tiempo. Es cierto que desde el punto de vista personal para mí la muerte de mi hermana Loyola ha sido un palo muy fuerte y que en Estados Unidos en general y en Washington en particular estoy muy a gusto, pero entiendo muy bien a Rodrigo Rato. Yo echo de menos a mi familia, a mis amigos, pero estoy encantada donde estoy y la experiencia americana es un auténtico privilegio. -Y no va a hacer lo que el señor Rato. -Es un trabajo fantástico y no es una frase retórica. Los ciudadanos europeos son plenamente conscientes de las grandes oportunidades, pero también de los grandes retos que supone el mundo en desarrollo: pandemias, inseguridad alimentaria, inmigración ilegal... Además hay una irrupción de nuevos protagonistas. Hay actores privados, como la Fundación Bill Gates, que manejan un presupuesto mayor que el de muchas agencias tradicionales de ayuda al desarrollo. Y también ha cambiado la idea clásica de desarrollo de que hay que provocar crecimiento de la economía y el resto vendrá por añadidura. Hoy en día se ve el desarrollo como un abanico mucho más amplio, donde indudablemente el crecimiento es fundamental, pero el desarrollo también es distribución y en la distribución ya entra otro sistema técnico, que ya no es la economía, que es el derecho y la dimensión social. Y la realidad es que estar en una atalaya como es el Banco Mundial en un momento en el que el desarrollo ha cobrado tal protagonismo y tal complejidad, es evidentemente un privilegio. -Usted lleva algo más de un año en la vicepresidencia del Banco Mundial. ¿Cuál es su experiencia? Palacio cree que ya se ha superado la crisis de Wolfowitz ne una labor de coordinación, porque el panorama se ha hecho muy complejo. Por ejemplo, los fondos Bill Gates tienen un programa de vacunación. Es un programa muy importante, pero para que tenga éxito necesitamos una carretera que lleve la vacuna al fondo de la selva, una infraestructura de electricidad, que permita mantener la vacuna a una temperatura adecuada y personal con una capacitación para administrar la vacuna. El que haya fondos verticales no significa que no se necesite también que alguien coordine las ayu- -En los últimos 25 años han salido de la pobreza más absoluta aproximadamente quinientos millones de personas, casi todos en Asia y en particular en China y en la India, y han salido de la pobreza gracias al desarrollo y no hay desarrollo si no hay energía. Y por tanto en el mundo de hoy nos tenemos que plantear que uno de los grandes retos que tenemos los europeos es cómo conseguir un desarrollo con menos coste en términos de emisiones de carbono. Porque claro, cada ocho meses en China se crea capacidad eléctrica equivalente a toda la española. Pero esa electricidad proviene del carbón, es decir, es muy contaminante. El 70 de la energía eléctrica de la India es de origen de carbón y otro dato importante es que el 60 de las familias en la India siguen guisando con energías tradicionales: madera, excrementos, etc. Ahí nos damos cuenta de lo que va a crecer la demanda de energía en los países en desarrollo, lo que tiene repercusiones de todo tipo para Europa y plantea oportunidades para las empresas europeas punteras en la eficiencia energética, en energías renovables. Desarrollo y energía, por tanto, están estrechamente vinculados. -El pasado lunes participó en Madrid en unas jornadas de energía organizadas por el Instituto de Empresa. ¿Qué papel juega la energía en el desarrollo? ¿Ha sido la crisis del ya ex presidente Wolfowitz lo más duro que ha tenido que vivir en la institución? ¿Y qué papel juega el Banco en este proceso de desarrollo en un momento en el que, como usted ha dicho, hay también agentes privados? -Sí, tiene usted razón. Hoy en día uno de los grandes inversores en África es China, que a su vez toma créditos en el Banco Mundial. Las jugadas son mucho más complejas. En este escenario, el Banco Mundial tiene el papel tradicional de préstamo, pero también de conocimiento. Traslada técnica, tecnología, saber hacer, en términos muy generales y a la vez tie- -En la vida hay que estar con las antenas desplegadas para atender las oportunidades que se presenten. Pero en este momento no se me ocurren oportunidades o retos más interesantes que el que estoy desempeñando. -Sí, y además se unió a la idea de que como el banco era una institución de la Segunda Guerra Mundial, no tenía sentido su continuidad y sí lo tiene. El banco se tiene que adaptar a esta nueva situación. Ha pasado de ser prácticamente la única correa de transmisión entre los países en vías de desarrollo y el mercado internacional de capitales, a jugar un nuevo papel en un mundo en el que hay una multiplicidad de actores. -Pero la imagen de la institución se deterioró mucho con esa actuación de su presidente. -El Banco ha atravesado un momento muy complicado. Afortunadamente hay que decir, y es una gran noticia para el Banco y para la comunidad internacional, que en los tres meses que lleva el nuevo presidente le ha dado la vuelta a esa situación. Ha lanzado un mensaje muy fuerte de futuro, y de la importancia del banco en el mundo.