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26 ESPAÑA SÁBADO 6 s 10 s 2007 ABC Prohibido espiar sin avisar Las empresas deben advertir a sus trabajadores sobre el control de uso de los ordenadores, según una sentencia del Supremo que obliga a admitir a un directivo despedido por visitar páginas porno ABC MADRID. Las empresas deben establecer unas reglas de uso de sus ordenadores y advertir a los trabajadores de que va a existir un control sobre su utilización, según establece el Tribunal Supremo (TS) en una sentencia en la que confirma la nulidad del despido de un directivo de una empresa por acceder a páginas pornográficas de Internet, informa Efe. El TS desestima así el recurso presentado por una empresa contra la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Galicia que declaró improcedente el despido de un director general al considerar que no era válida la prueba de la empresa porque había sido obtenida mediante un registro de un efecto personal- -el ordenador- -sin cumplir las exigencias del Estatuto de los Trabajadores. No obstante, el Supremo considera que el empresario tiene que controlar el uso de los ordenadores que se facilitan a los trabajadores y comprobar si su uso se ajusta a las finalidades que lo justifican, ya que en otro caso estaría retribuyendo como tiempo de trabajo el dedicado a actividades extralaborales El directivo fue despedido después de que un técnico detectara la existencia en la carpeta de archivos temporales del ordenador antiguos accesos a páginas pornográficas. El tribunal reconoce la existencia de un hábito social generalizado de tolerancia con ciertos usos personales moderados de los medios informáticos y de comunicación facilitados por la empresa a los trabajadores. Esa tolerancia- -explica el TS- -crea una expectativa también general de confidencialidad en esos usos, que no puede ser desconocida aunque tampoco convertirse en un impedimento permanente del control empresarial Salvada por la red Un hombre de las Islas Baleares salva la vida a una mujer de Oviedo después de que ésta le comunicase por medio de un chat de internet que se iba a quitar la vida ingiriendo pastillas, informa Ep. El hombre alertó a la Policía Nacional de Oviedo de que mientras chateaba en la red, en un chat para mayores de 50 años, una de las mujeres conectadas le comentó que vivía en Oviedo y que tenía la intención de quitarse la vida. Desde la Sala del 091 se recabaron los pocos datos que existían y gracias a que los apellidos eran poco usuales la búsqueda se centró en un barrio de Oviedo. Mientras desde la Comisaría se llamaba al teléfono de esta mujer, que nunca respondió una patrulla policial se dirigió al piso. Tras llamar varias veces al timbre, abrió una mujer, visiblemente mareada, que reconoció que había ingerido muchas pastillas. Inmediatamente se solicitó una ambulancia, que la trasladó al Hospital Central de Asturias, donde quedó ingresada. Confidencialidad El uso de ordenadores en las empresas debe estar reglado Por ello, recalca el Supremo, lo que debe hacer la empresa es establecer previamente las reglas de uso de esos medios- -con aplicación de prohibiciones absolutas o parciales- -e informar a los trabaja- ABC dores de que va a existir control y de los medios que han de aplicarse en orden a comprobar la corrección de los usos De esta forma- -considera el alto tribunal- -si el ordenador se utiliza para usos priva- dos en contra de estas prohibiciones y con conocimiento de los controles no podrá entenderse que, al realizar el control, se ha vulnerado una expectativa razonable de intimidad Piden 4 años de cárcel para un paquistaní acusado del secuestro de sus dos hijas valencianas ISABEL RODRÍGUEZ DE LA TORRE VALENCIA. Sadia y Shazifan Bibi nacieron en Valencia. En abril de 2001 su madre, Beatriz Contreras, las llevó a Pakistán. Su padre, Muhammad Yousaf Chodri, natural de aquel país, quería que las pequeñas conocieran a su abuela. Decía que estaba muy enferma. Resultó ser una añagaza. Él se quedó en Valencia. Los negocios, dijo, se lo impedían. Sadia tenía seis años; Shazifan Bibi, dieciocho meses. Seis años después, las dos pequeñas siguen allí. Tras un rosario de advertencias, el Juzgado de Instrucción número 12 de Valencia ha ordenado la apertura de juicio oral contra Muahmmad, para quien el fiscal pide cuatro años de cárcel por un delito de sustracción de menores; en su última resolución, la juez acepta una petición que otras veces denegó: retirarle el pasaporte. Es tarde. Ya está en su país. Beatriz estuvo en Pakistán un mes; nada más llegar, la familia de su marido le retiró los pasaportes de las niñas. Sola, en una país extraño, decidió volver a Valencia convencida de que sólo ganándose a su marido aquí conseguiría recuperar a sus hijas, a las dos habidas de su matrimonio con Muhammad, y a Loli, fruto de una relación anterior. Su estrategia dio resultado sólo a medias. Un año después él viajó al país asiático y regresó con Loli. No era su hija biológica. No parecía importarle, pese a que la tenía legalmente reconocida. La guerra se trasladó a los tribunales. Beatriz denunció a su ya ex marido hasta en cuatro ocasiones; interpuso también una demanda de separación. En 2002 consiguió que un juez le concediera la custodia de sus dos hijas de manera provisional; en febrero de 2003 la sentencia de divorcio es concluyente: La actitud y conducta del progenitor está vulnerando el derecho de los menores a no ser separados de sus progenitores Desde entonces se han sucedido las comparecencias de la madre en el Juzgado. Hasta hace poco él vivía a caballo entre Paquistán- -donde tiene nueva familia- -y Valencia. Cuando Beatriz sabía de su estancia aquí, lo comunicaba en el juzgado. Los tribunales se limitaban a enviarle un requerimiento para que facilitara el retorno de sus hijas y le advertían de que, de no hacerlo, incurriría en desobediencia. Prometía cumplir. Le pedían que acreditara la compra de los billetes de vuelo para el regreso a España de las niñas. Decía que estaba ahorrando. Y le daban un nuevo plazo. Y lo volvía a incumplir. Así ocurrió el 23 de noviembre de 2006; también el 2 de diciembre de ese año. La defensa de Beatriz solicitó entonces que se le retirara el pasaporte; el Juzgado desoyó la demanda. La atendió seis meses después, a petición del fiscal. Pero Beatriz sabe que él ya no está en España. Ella le llamó recientemente. Él le puso a las pequeñas al teléfono. Consiguió intercambiar cuatro palabras con ellas; apenas hablan ya español. Ella no olvida lo que le dijo su ex marido cuando, en noviembre, tras prometer al juez que devolvería a las pequeñas le advirtió: Jamás volverás a ver a tus hijas Los cadáveres atrapados en las redes de un barco en Almería eran de inmigrantes EFE ALMERÍA. Los cadáveres localizados el pasado 1 de octubre al quedar atrapados en las redes de un pesquero que faenaba en aguas de San José, en Níjar (Almería) corresponderían a dos de los tripulantes argelinos de la patera que zozobró el 16 de septiembre en aguas del Cabo de Gata. Fuentes de la investigación precisaron que los cuerpos hallados fueron dos y señalaron que esta es la principal hipótesis que se baraja a falta de que el Instituto de Medicina Legal de Almería remita los informes de las autopsias practicadas a sendos cuerpos. Éstos se encontraban en avanzado estado de descomposición, hecho que evidenciaría que perecieron en el mar con bastante anterioridad al hallazgo. Poco después de prometer al juez que devolvería a las niñas, Yousaf amenazó a su ex mujer: Jamás volverás a ver a tus hijas