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38 INTERNACIONAL VIERNES 5 s 10 s 2007 ABC La metamorfosis del Zar El presidente de Rusia, Vladimir Putin, es uno de esos hombres de poder clásicos de la historia que, independientemente de sus virtudes y defectos, ha armonizado perfectamente su voluntad de mando con sus escrúpulos En las sociedades del miedo- -y Rusia está compuesta por muchas de ellas- -el orden es siempre, como decía Goethe, preferible a la justicia. Por no hablar de la libertad, concepto perfectamente gratuito en situaciones de amenaza de supervivencia. El orden lo ha impuesto Putin con su voluntad adecuada a sus escrúpulos, es decir de forma implacable y por la multiplicación del miedo. En los sectores poderosos del nuevo capitalismo dejó claro pronto que toda la mafia leal tendría cobijo y la desleal jamás. Entre los millones de rusos agraviados dejó fluir ese maná que le llovió con la vertiginosa subida de los precios de los combustibles y la generación de la megapotencia energética rusa gracias a inversiones externas y demanda insaciable, con el crecimiento económico en Occidente, China e India. hubo en la Rusia eterna nadie con tanto poder, tan bien centralizado, racionalmente expresado y articulado en la capacidad de dosificar terror y fortuna como el actual residente del Kremlin. Putin ha impuesto en Rusia la convicción de que él ha frenado el deslizamiento hacia el pesimismo, la decadencia y la autodestrucción, las plagas del pensamiento ruso desde el siglo XIX. Que en realidad no sea cierto y, tras la cortina de lluvia de subvenciones procedentes de los altos precios del petróleo y el gas, continúe la caída libre de la esperanza de vida, el alcoholismo y la falta de natalidad, no tiene mayor relevancia, porque ha surgido ya el nuevo Estado benefactor e implacable que sabe alimentar pero también matar como no deja de demostrar el Kremlin. Casi cien años después de que en 1913 el filósofo, político y después padre fundador de Checoslovaquia, Thomas Garrigue Masaryk, nos dejara en su Historia del espíritu y la religión en Rusia las claves de la tragedia cultural rusa- -lo haría magistralmente Isaiah Berlin después con sus Pensadores rusos lo cierto es que el nuevo zar y chequista, obsequioso monarca e implacable déspota, es celebrado de nuevo en una inmensa Rusia que comparte continente con Europa pero, después de un efímero amago de acercamiento, vuelve a alejarse hacia las antípodas de nuestros valores humanistas de libertad. El fiscal general de EE. UU. permitió a la CIA brutales interrogatorios Un dictamen atribuido a Alberto Gonzales legalizó una serie de dolorosas técnicas PEDRO RODRÍGUEZ CORRESPONSAL WASHINGTON. Por si todo el descrédito acumulado por Alberto Gonzales al frente del Departamento de Justicia fuera poco, y a pesar de su forzada dimision en agosto, el primer hispano en el prestigioso puesto de fiscal general de Estados Unidos continúa siendo el blanco de cargas de profundidad contra su problemática gestión. El New York Times ha acusado al asesor legal del presidente Bush de respaldar, a través de un documento secreto, las más duras técnicas de interrogatorio aplicadas por la Agencia Central de Inteligencia a presuntos terroristas capturados tras el 11- S. El dictamen en cuestión, aprobado el 5 de febrero del 2005 sin que faltasen reparos dentro del mismo Departamento de Justicia, habría servido en la práctica como explícita autorización para aplicar una combinación de dolorosas tácticas físicas y psicológicas. Entre las que figuran golpes en la cabeza, simulados ahogamientos en agua y sometimiento a temperaturas frígidas. Irónicamente, la Administración Bush había declarado tres meses antes como algo aborrecible el uso de torturas en su lucha contra el terrorismo. Gonzales, cuya dimisión efectiva a mediados de septiembre no ha servido para acallar los reproches de haber politizado el Departamento de Justicia y las sospechas de haber cometido perjurio ante el Congreso, decidió aprobar todas estas tácticas combinadas pese a las objeciones presentadas por James Comey, vice- fiscal general. Comey, que eventualmente dimitió por desavenencias con la Casa Blanca, llegó a advertir a sus colegas en el Departamento de Justicia que se avergonzarían cuando el mundo supiese de la existencia de estas filigranas jurídicas para justificar brutales interrogatorios. Pese a los esfuerzos realizados por el Tribunal Supremo y el Congreso de Estados Unidos por regular y limitar estas tácticas, el dictamen secreto de Alberto Gonzales, reiterado en una segunda versión posterior, seguiría en vigor dentro de lo que la Casa Blanca califica como la necesaria flexibilidad para proceder contra la amenaza terrorista de Al Qaida. Lo que según el New York Times ha supuesto preservar la mayor laxitud legal posible para justificar estas tácticas de la CIA. La Casa Blanca reiteró ayer que Estados Unidos no practica la tortura. Sin comentar sobre su contenido, la portavoz presidencial, Dana Perino, ha confirmado la existencia del dictamen emitido en febrero del 2005 pero insiste en que el documento secreto no constituye una reinterpretación del ordenamiento jurídico de Estados Unidos y sus compromisos internacionales contra el tratamiento cruel, inhumano y degradante de detenidos. Con todo, la Administración Bush hasta la fecha mantiene en secreto las técnicas de interrogatorio permitidas a los miembros de la Agencia Central de Inteligencia. Hermann Putin sabe bien de donde viene y quién era, sabe que habría sido de él si una constelación de factores tan compleja e inverosímil como benéfica para sus intereses no se hubiera producido en los últimos tres lustros y cuál podría ser su suerte si otros individuos de sus mismas características consiguieran romper su poder, probablemente hoy el más absoluto que ostenta un líder máximo en un país relevante. Ningún dictador, sultán o sátrapa en el mundo tiene hoy una posición como la de este ex oficial chequista del KGB cuyos deseos y órdenes dictan todos los sucesos para él relevantes en un inmenso país de cinco franjas horarias, sin mayor oposición que el lamento en el interior y con un creciente potencial de intimidación en el exterior. Así las cosas, nadie duda de que Putin seguiría al mando de Rusia después de que el año próximo expire su improrrogable mandato como presidente. Lo que era una incógnita hasta esta semana era la fórmula que elegiría para perpetuarse en el poder. Según acaba de anunciar, es probable que sea candidato a la Presidencia del Gobierno por el partido Rusia Unida creado por él desde el poder y dueño del Parlamento. Para que su poder absoluto no resultara excesivamente incómodo para quienes aún han de pretender el carácter democrático del sistema Putin el Kremlin dispone de otro partido, Rusia Justiciera tan dependiente y leal como el primero y un Partido Comunista que se compra con la calderilla de los primeros. La oposición real, marginada y en gran parte tan intimidada que sólo cree en los exilios, no tiene otra opción que la que los liberales en Rusia han tenido desde los zares y que no va más allá de lamerse las heridas. Después del caos de los turbulentos y bienintencionados años de Boris Yeltsin, Vladimir Putin ha dado a los rusos lo que más añoraban, orden y socorro. Si Stalin y los zares siempre tuvieron poder para quitar vidas y sembrar el terror, ninguno de ellos pudo combinarlo con la capacidad de distribuir bienestar e incluso riqueza en la medida en que hoy puede hacerlo Putin. En este sentido jamás Terror sí, bienestar no Necesaria flexibilidad AP Protesta por una vivienda digna Militantes del Derecho al Alojamiento (DAL) -asociación francesa que reclama 100.000 viviendas dignas, sobre todo para inmigrantes africanos- -protestan en la plaza parisina de la Bourse con decenas de tiendas de campaña, algunas- -en la imagen- -colgadas de un edificio cercano al del antiguo edificio de la Bolsa.