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36 INTERNACIONAL VIERNES 5 s 10 s 2007 ABC Jamás pensamos que el Ejército dispararía sobre nosotros porque nuestra manifestación era pacífica El ataúd con el cuerpo del periodista japonés muerto por disparos de soldados birmanos, a su llegada ayer al aeropuerto de Tokio EPA Lucharemos hasta la muerte hasta derribar a la Junta militar Los dos primeros monjes budistas que han huido de Birmania tras las protestas de la semana pasada explican a ABC el infierno en que se ha convertido su país y su decisión a continuar con la lucha PABLO M. DÍEZ ENVIADO ESPECIAL MAE SOT (En la frontera birmano- tailandesa) U Pyin Nyiar y U Kaw Tha La son dos monjes budistas que participaron en las manifestaciones de la semana pasada contra la Junta militar de Myanmar (nombre oficial de Birmania) Al contrario que muchos de sus compañeros, abatidos a tiros o detenidos cuando el Ejército sofocó dichas protestas por la fuerza, están libres y vivos para contarlo. Para ello, han tenido que escapar a la vecina Tailandia, donde ayer explicaron a ABC su odisea y la violencia con que los soldados aplastaron las masivas marchas ciudadanas, las más graves de los últimos veinte años. Jamás pensamos que el Ejército iba a disparar sobre nosotros porque nos estábamos manifestando pacíficamente aseguró U Pyin Nyiar, quien indicó que el objetivo no era derribar al Gobierno, sino hacer oír la voz de la gente que sufre penurias económicas Sin embargo, las multitudinarias procesiones de los monjes, que congregaron a miles de bonzos entonando el tradicional cántico espiritual Amor y amabilidad arrastraron a la sociedad birmana, que perdió el miedo y se echó a la calle contra un autoritario régimen militar que lleva en el poder 45 años. Semejante movilización no habría sido posible sin los monjes, a los que en un principio se les permitió desfilar para protestar contra la espectacular subida de los precios de la gasolina y el butano y para pedir la liberación de los 1.100 presos políticos encarcelados, así como para demandar la reconciliación nacional y el diálogo con la oposición. Estas fueron las consignas en medio de carreras desesperadas, los dos monjes huyeron mientras otras personas a su alrededor caían fulminadas al suelo para no volver a levantarse nunca más. Como nos habían advertido de que el Ejército iba a registrar los monasterios, nos ocultamos la primera noche en la casa de mi hermana señaló U Pyin Nyar. Allí pudieron quedarse durante el toque de queda, pero se marcharon a la mañana siguiente porque, según indicó, el bloque estaba lleno de otros monjes que también se habían escondido allí Con el temor a ser detenidos por la Policía, que había tomado la ciudad, los dos bonzos se arriesgaron a pernoctar la segunda noche en otro monasterio donde, milagrosamente, los militares no hicieron ninguna redada. Pero el peligro era tan grande y los monjes detenidos eran ya tantos que, finalmente, decidieron salir de la ciudad. Había muchos controles, pero los soldados nos dejaban pasar porque no querían que los monjes nos quedáramos en Rangún y preferían que nos dispersáramos por todo el país terció U Kaw Tha La. De hecho, coincidieron con otros trescientos atemorizados bonzos en una de las estaciones de autobuses de la capital, donde tomaron un autocar hasta Myawaddy con el dinero que una mujer les había dado. Los religiosos salieron de Rangún el pasado viernes y, tras hacer escala dos noches a mitad de camino, llegaron a la frontera el lunes. No queríamos pasar por la aduana pero, como había muchos soldados vigilando, nos arriesgamos a conseguir un permiso de un día para cruzar a Tailandia señaló U Pyin Nyiar. Buda volvió a acudir en su ayuda y un nuevo milagro plantó a los heroicos monjes en Mae Sot, la primera ciudad al otro lado de la frontera y el lugar donde han encontrado refugio en la ONG Asociación de Asistencia a los Prisioneros Políticos de Birmania. Los monjes y el pueblo estamos más unidos que los soldados y lucharemos hasta la muerte para derribar a la Junta militar, por lo que volveremos a manifestarnos prometió U Kaw Tha La, para quien la Revolución Azafrán todavía no ha acabado. Controles fronterizos Bajo las balas que el abad del monasterio de Maharwisatta, en Rangún, ordenó a U Pyin Nyar, U Kaw Tha La y a sus 28 compañeros, quienes se unieron a las manifestaciones a mediados de la semana pasada. El jueves participamos en una marcha con 200.000 personas junto a la pagoda de Sule manifestó U Kaw Tha La, quien recordó que los soldados lanzaron gases lacrimógenos y dispararon sobre la multitud, que se dispersó y buscó refugio en los callejones Bajo esta lluvia de balas y El general Than Shwe, dispuesto a dialogar con la opositora Aung San Suu Kyi MAE SOT. El hombre fuerte de la Junta militar birmana, el general Than Shwe, se mostró ayer dispuesto a dialogar con la Premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, la heroína del movimiento democrático que permanece bajo arresto domiciliario a pesar de ganar las elecciones de 1990. Para ello, y según anunció ayer la televisión estatal, el Gobierno exige a la Dama como se conoce a Suu Kyi, que renuncie a promover la confrontación y las sanciones económicas contra Myanmar (nombre oficial de Birmania) Unas condiciones que parece difícil que Aung San Suu Kyi pueda aceptar, pero que el general Than Shew transmitió el martes al enviado especial de la ONU, Ibrahim Gambari, en su mediación entre la oposición y el Gobierno. Además, la Junta militar reconoció ayer que había arrestado a 2.093 personas desde el miércoles, una cifra muy inferior a los más de 6.000 detenidos que calculan los grupos democráticos.