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ABC VIERNES 5 s 10 s 2007 INTERNACIONAL 35 Fin del estado de gracia de Sarkozy, que cae 7 puntos en el último sondeo Su apertura al centro y a la izquierda ha decepcionado a electores conservadores s El presidente ficha al ex director de Le Monde para reformar las adopciones JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Nicolas Sarkozy, presidente de la República, ha perdido siete puntos en su cota de popularidad, pasando del 64 al 57 de opiniones positivas en el barómetro de octubre de Le Figaro Magazine La impaciencia de los electores conservadores, reservados hacia su política de apertura al centro y la izquierda, y las incertidumbres económicas (poder adquisitivo, paro, estancamiento nacional) pudieran estar anunciando el fin del estado de gracia presidencial. A finales de agosto, Jacques Marseille, uno de los grandes teóricos de la ruptura prometida por Sarkozy, avanzó las primeras reservas de quienes esperaban del presidente de la República una acción más enérgica en todos los terrenos capitales: deuda pública, déficit estatal y reformas de los estatutos privilegiados de los trabajadores del sector público. Sarkozy sigue prometiendo la ruptura matizada, ahora, sin austeridad Pero la presentación de sus primeros presupuestos del Estado ha cristalizado todas las reservas de la opinión pública conservadora y liberal. El presidente hace nuevos gestos de apertura al centro y a personalidades socialistas, cuando se multiplican las reservas en el grupo parlamentario de la UMP Le Figaro Magazine traduce de manera muy fiel el desencanto emergente de una parte del electorado conservador. Entre agosto y septiembre, Sarkozy caracoleaba por encima del 60 de opiniones positivas. Los electorados popular y conservador son poco sensibles a la apertura presidencial a la izquierda moderada, y, sobre todo, no ven llegar, por ahora, ni las promesas de ruptura ni mejoras evidentes en ningún terreno concreto. Los principales motivos de inquietud popular siguen siendo el poder adquisitivo, los precios y la inquietud hacia el futuro inmediato. Inquietudes relativamente difusas, difíciles de combatir a corto plazo, cuando la UE y la OCDE han vuelto a rebajar las previsiones de crecimiento económico, que pudieran estar por debajo del 2 el año próximo. Durante junio, julio y agosto, la desbordante energía de Nicolas Sarkozy tuvo efectos euforizantes en la opinión pública. El presidente salía a co- La ruptura como promesa (Unión por un Movimiento Popular) y los partidarios de la ruptura, entre los que se encuentra François Fillon, primer ministro. El barómetro de octubre de rrer, estaba en todas partes y prometía la ruptura. Entre finales de agosto y mediados de septiembre, la nueva política se percibe menos rupturista. La lucha inmediata contra el déficit y la deuda pública ha dejado de tener la urgencia que tuvo durante la campaña electoral. La reforma del estatuto privilegiado de funcionarios y trabajadores del sector público se ha puesto en marcha: a un ritmo relativamente lento, sin evitar las amenazas de huelga. Sarkozy propuso ayer a Jean- Marie Colombani, ex director de Le Monde para una misión oficial de tres meses. Se trata de que haga propuestas con la vista puesta en reformar el actual sistema francés de adopción. Colombani, que conoce bien este asunto desde el punto de vista personal, tendrá como misión recomendar medios concretos para ayudar a los candidatos a la adopción y para hacer un mejor seguimiento de los niños adoptados, según señalaba el Elíseo en un comunicado, en el que se subraya que el número de personas que quieren adoptar se ha dobladoen quince años. Colombani, que en mayo dejó Le Monde presentará sus ideas antes de fin de año. Su salida oficial del grupo de comunicación es ahora, en octubre.