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4 OPINIÓN VIERNES 5 s 10 s 2007 ABC DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA DIRECTOR GENERAL: JOSÉ LUIS ROMERO Área Financiera: Jorge Ortega Área de Márketing: Javier Caballero Área Técnica: José Cañizares Área de Recursos Humanos: Raquel Herrera DIRECTOR GENERAL DE DESARROLLO: EMILIO YBARRA PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA Director Adjunto: Eduardo San Martín Subdirectores: Santiago Castelo, Fernando R. Lafuente, Alberto Pérez, Alberto Aguirre de Cárcer Jefes de Área: Jaime González (Opinión) J. L. Jaraba (España) Miguel Salvatierra (Internacional) Ángel Laso (Economía) Juan Cierco (Cultura, Ciencia y Deportes) Mayte Alcaraz (Fin de Semana) Jesús Aycart (Arte) Adjuntos al director: Ramón Pérez- Maura, Enrique Ortego y Ángel Collado Redactores jefes: V. A. Pérez (Continuidad) A. Martínez (Política) M. Erice (Internacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura y Espectáculos) J. M. Mata (Deportes) F. Álvarez (Comunicación- TV) A. Sotillo (S 6 y D 7) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) y S. Guijarro COREA DEL NORTE ENTRA EN RAZÓN A cumbre celebrada en Pyongyang entre los gobiernos de las dos Coreas parece haber logrado despejar la tensión que ha marcado la relación entre los dos países, divididos por el tristemente célebre paralelo 38. Después de las bravatas nucleares y misilísticas registradas hace un año, el régimen comunista norcoreano quiere entrar en razón. Los pasos que está dando al respecto son bastante convincentes. El pasado mes de julio, desconectó el reactor de Yongbyon, y ahora se ha comprometido, antes de que termine el año, a proceder a la definitiva desnuclearización del país. Por el momento, no hay nada que objetar. Estados Unidos se ha empleado a fondo y ha contribuido decisivamente a que el encuentro entre el dictador norcoreano, Kim Jog Il, y el presidente surcoreano, Roh Mu Hyun, concluya con un éxito diplomático. Cada una de las partes negociadoras está cumpliendo. Washington ha descongelado las cuentas de los líderes norcoreanos y el régimen de Pyongyang está atendiendo el programa de verificaciones nucleares. De hecho, todo parece indicar que seguirá siendo así en los próximos meses. Corea del Norte y Corea del Sur quieren entenderse. Hay quien cree, incluso, que es posible vislumbrar en el futuro una auténtica reconciliación nacional que normalice las relaciones bilaterales y zanje definitivamente la división que se da entre ambos países. Si así fuera, se habría conseguido enterrar otra de las fronteras ideológicas surgidas durante la Guerra Fría. Antes habrá que dar varios pasos que dependen básicamente de EE. UU. ya que el restablecimiento de relaciones entre las dos Coreas no se llevará a cabo hasta que los norteamericanos retiren a la dictadura de Kim Jong Il de la lista de países que apoyan el terrorismo internacional y de que suministren a su Administración la prometida ayuda y cooperación energéticas. Con todo, hay que seguir siendo cautelosos. No hay que olvidar que al norte del paralelo 38 se encuentra una tiranía, acaudillada por uno de los dictadores más despreciables y desquiciados del planeta. Por otro lado, en 2000 ya se produjo otro acercamiento entre las dos Coreas que, sin embargo, no impidió que poco tiempo después el clima de distensión volviera a deteriorarse y enrarecerse, hasta alcanzar el escenario de crisis nuclear vivido durante el verano de 2006, cuando Corea del Norte anunció que reanudaba su programa atómico tras llevar a cabo su primera prueba nuclear y exhibir sus dientes balísticos en el mar del Japón. Casi todos los analistas apuntan a que en esta ocasión se percibe otra disposición de ánimo por parte de Kim Jong Il. Quizá sea su cada vez más frágil estado de salud, o la voluntad de supervivencia de la nomenclatura comunista que lo rodea y lo presiona para llegar a un acuerdo. En cualquier caso, algo está cambiando, lo que hace que el optimismo se abra camino. L EL VÍDEO QUE RETRATA A LA IZQUIERDA L último vídeo de las Juventudes Socialistas es un patético producto propagandístico que descalifica a sus autores, quienes han exhibido, aparte de una pobre creatividad, una escasa capacidad para aportar algo mínimamente relevante para la opinión pública, al margen de una polémica que los perjudica. Desde este punto de vista, el vídeo no da más de sí. Sin embargo, tiene un valor ilustrativo sobre la actitud política de la izquierda y su visión de la sociedad española actual. La confrontación de estereotipos- -un jovencito pijo y analfabeto, católico y de derechas, frente a una socialista pizpireta e ilustrada, síntesis de las virtudes progresistas- -es la versión pueril del maniqueísmo que ha implantado el PSOE en su acción política desde que volvió al poder en 2004. Por esto mismo, a Rodríguez Zapatero el engendro videográfico de sus Juventudes le parece simpático, útil y eleva el debate Y no le faltan razones para pensar así, porque eso que el presidente llama debate es la división cívica que su partido ha promovido en la sociedad con la ruptura de los consensos constitucionales con el PP y el revisionismo histórico entre buenos y malos, aparte de otros logros de la legislatura. La izquierda española, en definitiva, queda retratada en ese vídeo de factura chavista y demuestra lo poco que le ha aprovechado la experiencia de estos treinta años de democracia. Lo lamentable es que los promotores de este vídeo sean jóvenes- -al menos, eso dicen- -que no han conocido otra cosa que la Constitución de 1978 y la vida democrática, pero que se comportan con un resentimiento que los envejece de forma alarmante y, sobre todo, los saca del momento histórico en el que viven y con el que deberían identificarse. La izquierda española demuestra una vez más ser la más rancia de Europa: ha optado por los tópicos propios del populismo bolivariano antes que por la tercera vía socialdemócrata, y se explica a sí misma como la ideología capaz de pactar con minorías ultranacionalistas y de extrema izquierda que, en cualquier democracia europea, estarían marginadas. E Por otro lado, si lo que el vídeo de los jóvenes socialistas se proponía era defender la asignatura de Educación para la Ciudadanía, lo que han logrado es aumentar las razones para oponerse a esta materia, tanto por razones políticas, pues propone un modelo subjetivo de ciudadano, como por razones legales, al entrar en probable colisión con derechos constitucionales reconocidos a las familias. No se trata de un error de estos aprendices de brujo, sino que es la manifestación de su verdadera convicción acerca de lo que esa asignatura representa en el sistema educativo del PSOE, esto es, la herramienta del Gobierno para modelar la sociedad conforme a los prejuicios socialistas más radicales, aun a costa de quebrar la convivencia, sembrar la discordia con las familias y arruinar la calidad y la excelencia de la enseñanza que deben recibir los niños y jóvenes españoles. En todo caso, es una lástima que los jóvenes socialistas hayan desaprovechado esta oportunidad para fomentar la ciudadanía y acreditar, como dicen, su apego a los valores de Gandhi. En vez de utilizar la caricatura de un jovencito tontaina- -tan ridícula que la hace inverosímil- los guionistas del vídeo podían haber empleado como modelo negativo la cruda realidad que representan los jóvenes de Esquerra Republicana de Cataluña, especialmente aquellos que no respetan las instituciones y queman los retratos de los Reyes, y que tampoco respetan los derechos y las libertades ajenas y amenazan de muerte a dirigentes del Partido Popular y de Ciudadanos de Cataluña, con gestos de degüello o con mensajes mafiosos, bala incluida. Pero no ha sido así, porque los jóvenes socialistas también en esto han secundado a sus mayores, quienes se prodigan en acusar al PP de provocar la violencia y la coacción que sufren a manos de militantes de un partido que es socio del PSOE en el Gobierno tripartito catalán y en el Congreso de los Diputados. En suma, otra ocasión perdida para madurar ante los ojos de una sociedad cuyos valores cívicos, afortunadamente, distan mucho de los de estos mozalbetes progresistas que aspiran a ser el futuro de la izquierda. CONTRA LA LENGUA ESPAÑOLA L artículo 3 de la Constitución establece que el castellano es la lengua española oficial del Estado y añade que todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla No hace falta profundizar en cuestiones jurídicas ni encargar dictámenes a expertos para constatar que la norma fundamental no se cumple en Cataluña en este ámbito tan significativo. De hecho, ni siquiera se hace caso a la interpretación ya consolidada por la jurisprudencia del Tribunal Constitucional sobre las leyes llamadas de normalización lingüística. En los últimos tiempos se suceden las agresiones desde instancias oficiales al bilingüismo natural de la sociedad catalana, siempre en perjuicio del castellano. Unas veces se pretende exigir pruebas de catalán para acceder a la Universidad, sin que el Ministerio de Educación y Ciencia reaccione como es su obligación. Otras veces se expulsa a una conocida escritora de origen uruguayo de un programa de la radio pública por no utilizar dicha lengua. Hace poco se han desvelado los planes de la Generalitat para obligar a los escolares a usar el catalán durante el recreo, lo que supone una intolerable intromisión de los poderes públicos en la vida privada de los ciudadanos. Ahora se trata de imponer la lengua cooficial en la comunidad autónoma como la única forma de relación entre los ciudadanos y la administraciones E públicas, lo que implica no sólo un incumplimiento de la ley, sino también la indefensión de quienes no conozcan dicha lengua o prefieran expresarse en castellano. Al final todos los caminos conducen a un punto de llegada inadmisible en un Estado democrático. Se trata de hacer la vida imposible a los castellanohablantes, convertidos en ciudadanos de segunda división en el ámbito oficial y, en la medida de lo posible, en el plano del comercio o de las relaciones más frecuentes en la vida cotidiana. Es llamativo que este rebrote de la obsesión por la política lingüística se produzca a impulsos de un Ejecutivo presidido por un político socialista cuya lengua básica es ciertamente el castellano. Sin embargo, José Montilla es prisionero de los socios radicales que le apoyan, cuyas exigencias no tendrán fin hasta lograr que se expulse del territorio de Cataluña a la lengua común de todos los españoles. La tarea no será fácil, puesto que se trata de una sociedad que practica el bilingüismo con toda naturalidad y que contempla muchas veces con perplejidad y disgusto las imposiciones de los políticos. Sin embargo, es evidente que una política radical y sectaria- -como se pone de manifiesto en la Feria del Libro de Fráncfort- -provoca consecuencias muy negativas para la convivencia social y exige una reacción rápida y eficaz del Gobierno en cumplimiento de la legalidad y del sentido común.