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76 CULTURAyESPECTÁCULOS www. abc. es culturayespectaculos JUEVES 4- -10- -2007 ABC El arte pierde a Pablo Palazuelo, la elegancia de la sencillez El pintor y escultor madrileño, maestro de la abstracción geométrica, falleció ayer a los 93 años víctima de un cáncer NATIVIDAD PULIDO MADRID. Andamos muy justos de sabios. Por eso, cuando nos deja uno de ellos, nos sentimos en cierta manera huérfanos. Ha muerto un joven de 93 años llamado Pablo Palazuelo, uno de los grandes nombres del arte español del último siglo. Pocos artistas concitan a su alrededor tanta unanimidad como él. No se discute: es un maestro. Así se lo reconoció el mundo del arte con la concesión en 2004 del premio Velázquez, aunque cincuenta años antes ya tenía el reconocimiento de crítica y público: recibió en 1952 el premio Kandinsky. Éste fue uno de los artistas que más influyeron en sus comienzos, junto a otros como Mondrian y, muy especialmente, Paul Klee, su pintor favorito. Lo primero que llamaba la atención de Pablo Palazuelo era su poderosa presencia. Imponía estar frente a él. Aun rozando la centuria, seguía conservando un fachón; nunca perdió un ápice de elegancia. Poseía una mirada muy noble, pero con destellos felinos. Conversar con él era recibir una lección magistral. Aunque afirmaciones como ésta seguro que le harían sonreír: él la tomaba como una cursilería Era todo lo contrario a un divo del arte: tenía los pies en la tierra, siempre alejado de focos y de la parafernalia que suele envolver a este mundo tan frívolo. Por contra, era todo autenticidad. Caballero, tanto en su vida como en su profesión, a la que amaba por encima de todo. Murió ayer en silencio, como en silencio vivió y trabajó (nunca sonaba la música en su estudio) este hombre solitario. Falleció en su casa, cerca de Galapagar, sin sufrir. Así lo cuenta a ABC su sobrino José Rodríguez Spiteri, uno de los responsables de la Fundación Palazuelo. Antes de verano le detectaron un tumor y estuvo una semana hospitalizado, pero, dada su avanzada edad, no le intervinieron quirúrgicamente. Dice su sobrino que ha pasado los últimos meses tranquilo, dibujando- -hace tiempo que ya no pintaba- Hace dos semanas aún tenía el lápiz en la mano. Nunca se me ha pasado por la cabeza abandonar el oficio, aunque hay momentos de duda- -decía don Pablo en 2004 ante un puñado de periodistas que le escuchaban embelesados- Me siento igual que a los 33 años. Con la pintura pasa como con la vida: tienes una trayectoria que te atrapa. Con un buen camino no hace falta buscar otro Él lo encontró un día y ya nunca lo abandonó. Hoy, a las 13.00 horas, será enterrado en el cementerio viejo de Galapagar. Aparte de la pintura, a la que se dedicó exclusivamente tras la Guerra Civil, una desus obsesiones fue siempre la arquitectura. En su Madrid natal estudió esta disciplina y amplió conocimientos en el Royal Institute of British Architects Se fue en silencio Manuel Borja- Villel Director del MACBA Comisario de la última muestra del pintor EL DESCUBRIDOR DE FORMAS A diferencia de artistas como Oteiza o Tàpies, Palazuelo no ha hecho escuela ni ha conformado un modo de ver el arte, porque él era el artista so- litario. Sin embargo, es una de las figuras clave de la segunda mitad del siglo XX, y la más respetada por artistas, arquitectos, críticos y todos los que trabajan con el espacio y el tiempo. Pero, ¿cómo lo hizo? A través de una reflexión interna que tenía que ver con el dibujo, entendido como algo exploratorio, relacionado con el hecho de ir descubriendo formas que el propio pintor desconocía. Estas formas trazan una suerte de autobiografía, de partitura musical y también una arquitectura. Profundizando en este aspecto, Palazuelo hizo lo que muy pocos artistas consiguen: descubrir formas nuevas, a través de su incesante trabajo, formas nuevas y nuevos espacios. Se ha hablado mucho, quizá en exceso, de la mística de Palazuelo. Desde luego, sus raíces son junguianas, como las de algunos de sus contemporáneos (este aspecto le une, precisamente, a Pollock en sus inicios) y se hunden en el fértil terreno de una tradición irracionalista. Pero, en realidad, hablar de mística es una exageración. Creo que esta vertiente tiene mucha más relación con lo erótico, con el mero placer que él mismo confesaba sentir al ir descubriendo nuevas formas. Por eso su obra tiene ese acento hipnótico y placentero de los arquetipos, que él acuña, plasma y con ello alcanza al espectador. Sin duda, Palazuelo es una figura central para el arte de hoy, cuando el dibujo resulta más importante que nunca, como un arte transversal. Por otra parte, hablamos de un artista cultísimo, alejado de la visión tan extendida en España- -y en la época- -del yo pinto y basta Conocía con profundidad la obra de los otros y eso tiene mucho que ver con su visión intensa del arte.